un Mundial de escultura a cielo abierto

un Mundial de escultura a cielo abierto

Este año, Chaco juega su propio Mundial: del 17 al 26 de julio se realizará una nueva edición de la Bienal del Chaco, considerada uno de los encuentros de escultura a cielo abierto más relevantes del circuito internacional, que ya lleva 38 años de existencia y ha consolidado a Resistencia como un polo cultural singular en América Latina.

La nueva edición se presentó este miércoles en la Casa de Chaco de la Ciudad de Buenos Aires en un acto que funcionó también como vidriera política y cultural del evento, con la presencia de funcionarios nacionales y provinciales, como el Secretario de Cultura, Leonardo Cifelli; el Secretario de Turismo, Daniel Scioli; y el gobernador de Chaco, Leandro Zdero. También participaron José Eidman, presidente de la Fundación Urunday, organizadora histórica del encuentro, junto a representantes diplomáticos de los países participantes, referentes del ámbito artístico y cultural, además de mecenas y patrocinadores del evento.

Durante los nueve días que dura el concurso, los 10 escultores participantes deberán realizar sus obras en mármol travertino de las canteras de San Juan y acero inoxidable: cada uno elegirá con qué material trabajar, ya sea en clave experimental o combinando ambos soportes en una misma pieza. Lo harán al aire libre en el Parque 2 de Febrero, a la vera del río Negro, en un formato que privilegia el proceso creativo como espectáculo público y gratuito.

Los finalistas, cuyos nombres se anunciaron durante el lanzamiento, provienen de 10 nacionalidades diferentes y resultaron seleccionados entre 439 postulaciones de 70 países, una cifra que confirma el carácter global y competitivo del certamen: Néstor Vildoza (Argentina), Alex Sorokin (Bielorrusia), Georgi Minchev (Bulgaria), Mauricio Guajardo (Chile), José Carlos Cabello Millán (España), Francesca Bernardini (Italia), Anna Teresa Rasinska (Polonia), Furkan Depeli (Turquía), Lyudmyla Mysko (Ucrania) y Ulash Urakov (Uzbekistán). Independientemente de quienes integren el podio, todas las creaciones serán emplazadas en la vía pública de la capital chaqueña, como parte de una política sostenida de democratización de acceso al arte.

La Bienal Internacional de Esculturas del Chaco tuvo su origen en 1988, cuando el escultor chaqueño Fabriciano Gómez –o simplemente Fabriciano, como lo llaman en la provincia–, junto a otra decena de colegas, impulsó una experiencia colectiva que buscaba sacar el arte de los espacios tradicionales mediante un concurso de esculturas a cielo abierto en la Plaza 25 de Mayo de Resistencia.

En aquel entonces, las obras se tallaban en madera de urunday, un material noble del monte chaqueño, de tonalidad rojiza y vetas oscuras, que funcionaba como emblema identitario del territorio. Con el tiempo, esa iniciativa devino en esta Bienal de carácter global, que hoy articula arte, turismo y desarrollo urbano, y que se ubica entre las más convocantes del mundo si se tiene en cuenta la diversidad geográfica de sus postulantes.

Todas las esculturas realizadas desde 1988 forman parte del tejido urbano de Resistencia, que ya cuenta con más de 700 obras de distintos materiales y artistas desplegadas por sus calles, configurando un museo a cielo abierto único en el país y la región. Hasta tal punto las esculturas forman parte del acervo cultural y de la identidad chaqueña que difícilmente se encuentre alguna vandalizada, un dato que suele leerse como indicador del vínculo entre comunidad y patrimonio.

En ese sentido, se expresó José Eidman, titular de la Fundación Urunday: “Desde aquel concurso hecho a pulmón en 1988 a la Bienal Internacional de nuestros días, más de 500 escultores del mundo pasaron por el Chaco. Sus obras hoy habitan veredas y bulevares. Forman parte del paisaje cotidiano. Y alimentan un patrimonio artístico que hace de Resistencia una ciudad reconocida y respetada. Una suerte de capital de los escultores del mundo”.

A su turno, Cifelli anunció: “Es una provincia interesada en la cultura y ahí estaremos el 18 de julio con el Ballet Folklórico Nacional”. De esta forma, la Bienal suma propuestas escénicas a una programación que excede lo estrictamente escultórico.

Esta edición de la Bienal trae, además, una novedad: será sede de la Reunión Anual y el Simposio del ICLAFI, el Comité Científico Internacional de Asuntos Legales, Administrativos y Financieros de ICOMOS, organismo consultivo oficial de la UNESCO en materia de patrimonio cultural. La inclusión de este foro técnico refuerza el perfil institucional y académico del evento, lo que amplía su alcance más allá de la producción artística. “Esto es de gran importancia, porque sigue posicionando a este evento como algo más, como una plataforma de desarrollo cultural ampliada, que incorporó e incorpora nuevas disciplinas artísticas y expresiones culturales, y que en cada edición convoca a más visitantes”, destacó Eidman.

También se realizará el 10° Encuentro de Escultores Invitados, durante el cual artistas ya consagrados realizarán obras con libertad de técnicas y materiales, en una instancia que privilegia la experimentación y el intercambio entre pares. Participarán Desirée de Ridder, Carola Zech, Norma Siguelboim, Eka Acosta, Rafael Blasco Ciscar, Lucas Caricato y Oscar Leiva, una combinación de trayectorias locales e internacionales.