Una decena de enfermos de cáncer se ha reunido en la cafetería Smokey Row, en Ankeny, un próspero suburbio al norte de Des Moines. Han acudido para relatar su experiencia a Rob Sand, el carismático candidato demócrata para gobernador de Iowa, un estado del Medio Oeste conocido por sus interminables campos de maíz. Es uno de los territorios representativos del llamado Corn Belt, el corazón agrícola del país, que apoyó abrumadoramente a Donald Trump en las pasadas elecciones de 2024. Sand es la gran esperanza de su partido. Lidera las encuestas con cierto margen sobre su rival conservador, Zach Lahn. Está a punto de convertirse en el primer demócrata en ganar una gran elección en este territorio en casi dos décadas.









