Recientemente, la comunidad médica argentina se vio enorgullecida por la noticia de que un oculista bonaerense fue galardonado en Italia.
Roberto Albertazzi, de 71 años, recibió un premio por haber creado una técnica para combatir el queratocono.
El médico inventó un modo particular de colocar los anillos que intentan corregir las desviaciones de la vista causadas por la enfermedad.
Albertazzi nació en 1954 en Quilmes, pero una importante parte de su vida la pasó en La Plata, donde estudió Medicina. Mientras hacía la residencia, se dio cuenta de la especialidad que le gustaba: oftalmología. Y más tarde se dedicó al estudio del queratocono, enfermedad en la que, años después, se convertiría en un referente.
Esta afección es una deformación progresiva de la córnea. Ocurre cuando el estroma (la capa más gruesa de la córnea) se afina y protruye, por lo que adquiere forma de cono.
Generalmente, aparece en la adolescencia o en la etapa inmediatamente posterior a ella, y quien la padece tiene una visión borrosa y distorsionada.
Aunque los médicos aún no conocen con certeza sus causas, se sospecha que está vinculada a factores hereditarios. No obstante, también se asocia a la frotación excesiva de ojos.
“Las causas del queratocono son hereditarias, casi siempre. Pero si te rascas, es peor: las enzimas pasan al estroma y lo ‘lisan’”, explicó Albertazzi.
En detalle, la frotación genera traumatismos en la córnea, los cuales activan enzimas capaces de degradar el estroma y, por ello, la córnea puede deformarse.
El quilmeño contó que, para combatir el queratocono, inicialmente se utilizaban lentes de contacto. Sin embargo, no era la mejor opción, ya que la enfermedad suele tener una importante etapa progresiva.
“Desde fines de 1800 se usaron lentes. Pero no era lo más adecuado, porque el lente no detiene el avance del queratocono”, detalló.
Un siglo después, aparecieron los anillos intracorneales, que servían para corregir casos de miopía. Como explicó el médico, son segmentos plásticos con forma de “paréntesis”, que se colocan contiguos alrededor de la córnea y buscan aplanarla. Sin embargo, pronto fueron superados por los buenos resultados de los procedimientos con láser.
Los anillos son segmentos plásticos con forma de paréntesis. Foto: Wikimedia Commons (Edouard Spooner)A pesar de lo anterior, los anillos no desaparecieron. Es que Joseph Colin, un reconocido oftalmólogo francés, comprobó que servían también para mejorar la visión de los pacientes con queratocono.
No obstante, según un informe publicado por el propio Collin en 2006, la efectividad de esta metodología no era plena: 7 de los 57 ojos a los que la aplicó tuvieron que ser reintervenidos para retirar los anillos.
Sobre este panorama decidió trabajar Albertazzi. Para él, la falla ocurría porque no todas las personas que padecen queratocono pueden recibir anillos. Además, según el argentino, su colega no era claro respecto a la información sobre cómo colocarlos.
Por ello, desde el Centro de Ojos de Quilmes, donde se encontraba trabajando, el doctor comenzó a idear una alternativa para perfeccionar la técnica. Y vaya si la encontró.
Qué es “By-Limbic”, la técnica que le valió ser premiado en Italia
Ya a fines de 1990, mientras trabajaba para una empresa oftalmológica brasileña, Albertazzi explicó a sus superiores en qué parte exacta del ojo había que colocar los anillos. Este fue el germen de su contribución más importante, que llegaría dos décadas después.
Tras años de desarrollo, en 2021 realizó su primera operación de colocación de anillos en un paciente con queratocono bajo una técnica inventada por él mismo: “By-Limbic”.
Tradicionalmente, la operación para poner anillos en un ojo con queratocono se realizaba mediante una incisión central en el “techo” de la córnea, a 6 milímetros del punto medio del ojo, a través de la cual se introducían los objetos.
En un principio, el corte se hacía manualmente, pero luego apareció el femtoláser, que posibilita crear el espacio necesario para implantar los anillos sin hacer una entrada. “El femtoláser permite que el túnel donde van los anillos quede sin incisión”, detalló Albertazzi.
Pero el problema de esta metodología es que, al estar el corte cerca de los anillos, existe riesgo de extrusión de ellos, es decir, hay posibilidades de que se salgan.
Esto es lo que vino a solucionar la técnica de Albertazzi que, a diferencia de la clásica, propone hacer la incisión e introducir los objetos por el limbo, zona de transición entre la córnea y la esclerótica (parte blanca del ojo).
La medida diametral del limbo, esa circunferencia que rodea la córnea, es de 12 milímetros. Ya de por sí esto aleja el corte que se hace para meter los anillos hasta el doble de donde lo hacía la cirugía tradicional. Pero además, la incisión se practica en una de las partes laterales del limbo, es decir, al costado de la córnea y lejos del techo del túnel por el que se introducen los aros.

Entonces, además de corregir los problemas de visión, el gran aporte de la By-Limbic es que reduce la posibilidad de extrusión de los anillos, ya que no produce un corte cercano que presione y sea canal para la salida de estos.
Junto al crosslinking, que se concentra en detener el avance de la enfermedad, constituyen las operaciones claves para combatir el queratocono. “Lo bueno es la combinación de ambas técnicas”, finalizó la explicación Albertazzi.
Luego de esto, el doctor aclaró que no es aplicable en todos los casos de queratocono, sino en los que todavía se puede regularizar la córnea con anillos. “Sirve hasta el grado 2 y medio”, especificó en un lenguaje sencillo.
Esta técnica es única a nivel mundial y, por tanto, la pregunta acerca de cómo se le ocurrió era inevitable. “La soñé mientras dormía”, contestó el doctor a Clarín.
En cuanto a reconocimientos por su creación, hace algunas semanas, Albertazzi recibió uno muy grande. Viajó a Florencia, Italia, donde fue premiado con el Giglio d’Oro a la innovación médica en el III Congreso de Queratocono Mundial, organizado por la Sociedad Mundial de Queratocono.
Albertazzi recibió el premio por parte de la oftalmóloga Béatrice Cochener. Foto: cortesía Roberto AlbertazziA pesar de su popularidad internacional, Albertazzi sigue trabajando en su Quilmes natal, donde realiza operaciones con su metodología.
“El By-Limbic es lo más parecido a una laparoscopia en la córnea. Ahora estamos detrás del stent”, dijo el oftalmólogo, dando a entender que se encuentra desarrollando otra innovación relacionada con la operación de ojos.








