Una explosión sacudió el pasado fin de semana una vía del departamento del Cauca, en el suroccidente de Colombia, y dejó al menos 20 muertos, en uno de los atentados contra civiles más letales de la violenta historia del país. La acción, atribuida al frente que comanda alias Iván Mordisco —jefe de la principal disidencia de las antiguas FARC—, no es un episodio aislado: es el último capítulo de un pulso abierto entre los grupos armados y el Estado colombiano, y un golpe directo a la apuesta de “paz total” con la que Gustavo Petro llegó al poder.
Un brutal atentado terrorista en Colombia expone el pulso entre los grupos armados y el Estado








