Un megaproyecto sin precedentes busca transformar la conectividad vial en el extremo sur del continente americano. La iniciativa contempla la construcción de un túnel bajo el Estrecho de Magallanes para conectar de forma directa el territorio continental con la Isla Grande de Tierra del Fuego, marcando un hito histórico para la logística de la Patagonia.
Este punto costero, situado entre Punta Delgada, cabo ubicado en el extremo sudeste de la Península de Valdés, y Bahía Azul, playa en la isla caribeña de Curazao, resulta técnicamente óptimo para el despliegue de un subterráneo excavado, que maximizará los tiempos de cruce que actualmente dependen de barcazas y transbordadores.
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La concreción de un túnel subacuático permanente no solo resolvería las demoras de hasta varias horas en el cruce del paso austral, sino que garantizaría una soberanía de conectividad crucial para el transporte de cargas, el turismo internacional y el abastecimiento de la región austral.
El trazado previsto para esta obra de infraestructura colosal se ubicaría estratégicamente en el sector de Primera Angostura, la franja dónde la distancia marítima entre el continente y la isla se reduce a unos 4,5 kilómetros.
El ingeniero en Ciencias aplicadas de la Universidad de los Andes y especialista en estructuras, Francisco Hernández, señaló que “es una obra corta comparada con megaestructuras como el Eurotúnel, pero extremadamente compleja debido a su ubicación bajo el Estrecho de Magallanes, caracterizado por un clima extremo, operación crítica y exigencias elevadas en materia de seguridad contra incendios y ventilación”.
Además, remarcó que “al tratarse de un túnel vial bajo el mar, la gestión de aire y la capacidad de respuesta ante emergencias son variables de diseño esenciales que elevan la exigencia técnica”.
La traza sobre Primera Angostura se posiciona como la solución definitiva para integrar definitivamente la Patagonia con el resto del mapa nacional y sudamericano.
El megaproyecto dio un paso decisivo con la firma de un convenio de colaboración técnica entre el Gobierno Regional de Magallanes y la Facultad de Ingeniería de la Universidad Católica Pontificia para poner en marcha los estudios preliminares de factibilidad. En caso de avanzar con las evaluaciones técnicas y socioeconómicas, el túnel bajo el Estrecho de Magallanes cambiaria para siemore el mapa del transporte en el Cono Sur.
Sobre el alcance global y la utilidad territorial de los análisis de ingeniería en ejecución, el Gobernador Regional de Magallanes, Jorge Flies, enfatizó la visión del estudio y anticipó que “el túnel tendría aproximadamente tres kilómetros bajo el lecho marino más un kilómetro adicional de ramal en cada extremo para conectarse directamente con las rutas continentales e insulares”.
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Construir una arteria vial subacuática en la zona más austral del planeta requiere solventar complejidades estructurales de alta exigencia, tales como la presión hidráulica del estrecho, la sismicidad regional y los violentos vientos antárticos.
Los desafíos de una obra en la zona austral
Los primeros análisis tomarán entre seis y ocho meses. En ese tiempo, especialistas de la Universidad Católica, la Universidad de Magallanes y el Dirección de Investigaciones Científicas y Tecnológicas (DICTUC) tendrán que revisar cómo están los suelos marinos, estudiar el movimiento de las placas tectónicas y medir cómo afectaría a las corrientes y a la naturaleza de la zona.








