El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, profundizó su acercamiento con Vladímir Putin mediante un acuerdo para recibir combustible ruso y la suspensión de nuevas sanciones económicas contra Moscú. La decisión se produjo a menos de dos semanas de las elecciones legislativas del 3 de noviembre, en las que el Partido Republicano disputará el control del Congreso. El aumento del precio de los combustibles, vinculado con la guerra en Medio Oriente, se convirtió en uno de los principales problemas económicos para la administración estadounidense.
El acercamiento incluyó un acuerdo anunciado el 9 de octubre para que Rusia suministre inicialmente unas 300.000 toneladas de diésel a Estados Unidos y al mercado internacional. Trump presentó la operación como una medida destinada a aumentar la oferta y contener los precios, mientras su Gobierno concedió excepciones a restricciones comerciales relacionadas con la energía rusa. Sin embargo, especialistas del sector advirtieron que los volúmenes comprometidos podrían resultar insuficientes para compensar la escasez provocada por las interrupciones del suministro mundial.
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La presión sobre la Casa Blanca aumentó a medida que los combustibles se encarecieron por el conflicto iniciado a finales de febrero entre Estados Unidos, Israel e Irán. El incremento afectó especialmente al diésel, utilizado en el transporte de mercaderías, la actividad agrícola y la calefacción. Según explicó a la agencia AFP la investigadora Liana Fix, del Council on Foreign Relations, el contexto electoral contribuyó a reforzar la disposición de Trump a mantener contactos con Putin.
La flexibilización de sanciones y las críticas por Ucrania
El 16 de octubre, Trump firmó una orden que suspendió la aplicación de nuevas sanciones contra Rusia y de aranceles a países que compran petróleo y gas rusos, previstos en la ley de sanciones a Rusia e Irán impulsada por Lindsey Graham, aprobada por el Congreso estadounidense, sin modificar las restricciones que ya estaban vigentes. El mandatario justificó la decisión al sostener que imponer nuevas medidas podría perjudicar las negociaciones para terminar la guerra en Ucrania. La medida recibió críticas de legisladores republicanos y demócratas, que advirtieron sobre el riesgo de aliviar la presión económica sobre Moscú mientras continúa la invasión.
El cambio de postura también profundizó las diferencias entre Washington y el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski. El 10 de octubre, Trump sugirió que Ucrania debería buscar un nuevo líder y, cinco días después, afirmó que le resultaba más difícil negociar con Zelenski que con Putin. Además, responsabilizó a los ataques ucranianos contra refinerías rusas por el encarecimiento de los combustibles, aunque el aumento reciente de los precios internacionales estuvo vinculado principalmente con la guerra en Medio Oriente.
Quién es Sthepen Hubbard, el ciudadano estadounidense liberado por Rusia
El miércoles 21 de octubre, el enviado especial estadounidense Steve Witkoff se reunió con Putin en San Petersburgo y llegó a calificarlo de “humanista”. Sus declaraciones provocaron críticas dentro del propio Partido Republicano, entre ellas las del senador Thom Tillis, que cuestionó públicamente el elogio al mandatario ruso. Ese mismo día, Moscú liberó al ciudadano estadounidense Stephen Hubbard, detenido desde 2022 bajo acusaciones de combatir como mercenario para Ucrania, sin exigir un intercambio de prisioneros. Trump reconoció que la liberación no se habría producido si Washington hubiera aplicado las nuevas sanciones contra Rusia.
Las negociaciones por Ucrania y los nuevos contactos con Moscú
La reunión entre Witkoff y Putin se extendió durante unas tres horas y estuvo centrada en las propuestas estadounidenses para reactivar las conversaciones de paz. Tras el encuentro, el asesor presidencial ruso Yuri Ushakov anunció que Moscú había aceptado, en principio, reanudar las negociaciones trilaterales con Estados Unidos y Ucrania alrededor del 10 de noviembre. Zelenski expresó su disposición a participar, aunque todavía no se anunció un acuerdo para suspender las hostilidades.
El asesor ruso sostuvo que las conversaciones celebradas previamente en Oslo, con participación de Ucrania y representantes europeos, habían aportado pocos elementos útiles para resolver el conflicto. Según Ushakov, las próximas conversaciones podrían centrarse en un sistema de seguridad para Rusia y Ucrania después de la guerra. Durante las conversaciones también se abordó la posibilidad de restablecer las relaciones económicas entre Washington y Moscú.
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