Washington amaneció este jueves con un ritual ya familiar: la publicación de un post airado de Donald Trump con una nueva escalada dialéctica sobre Irán. El presidente de Estados Unidos anunció en su red social, Truth, que había dado la orden a la Armada de “tirar a matar” a cualquier barco que ponga minas en el estrecho de Ormuz, paso estratégico bloqueado desde hace semanas de facto por Irán y desde el 12 de abril por Estados Unidos. Por ese cuello de botella pasa una quinta parte de los hidrocarburos del mundo. Trump también aprovechó para actualizar su cuenta de los barcos del enemigo que yacen destruidos “en el fondo del mar”: son, según el republicano, “TODOS, los 159″.
En un mensaje posterior, con el que Trump se mostró impaciente por marcar el tono de la segunda jornada tras su aplazamiento del ultimátum dado a Teherán para avenirse a las exigencias de Estados Unidos en la mesa de negociaciones, el republicano proclamó que su país tiene el “control total” sobre Ormuz, dado que, añadió, “ningún barco puede entrar o salir sin la aprobación de la Armada de Estados Unidos”. “Así permanecerá”, agregó, “hasta que Irán esté en condiciones de hacer un trato”.
El día anterior, la Guardia Revolucionaria iraní, con su flota de pequeñas embarcaciones, lanchas con capacidad para lanzar misiles y drones, había puesto en duda esa conclusión de Trump con el ataque a tres buques en el estrecho, dos de los cuales fueron apresados y redirigidos a puertos iraníes por tratar de atravesarlo sin permiso de las autoridades de la República Islámica.
Esos ataques, de los que la Casa Blanca se desentendió al no considerarlos una violación del alto el fuego, se leyeron como una respuesta a operaciones similares de la Armada estadounidense, que en los últimos días ha abordado varios buques iraníes en aguas del océano Índico. Este jueves, jornada en la que el barril de petróleo volvió a sobrepasar la barrera psicológica de los los 100 dólares, el Pentágono informó de la detención y abordaje de M/T Majestic X, un buque cisterna sancionado por el Departamento del Tesoro que transportaba petróleo desde Irán y navegaba por esas aguas.
En su segundo mensaje, Trump también pareció justificar su decisión de aplazar el martes pasado el final de la prórroga de dos semanas que él mismo había dado. Esta vez, sin plazo definido. “¡A Irán le está costando muchísimo averiguar quién es su líder!“, escribió Trump este jueves. ”¡Simplemente no lo saben!“. El presidente de Estados Unidos atribuyó esa incertidumbre a una ”lucha interna entre los [de la] ‘línea dura’ y los ‘moderados’, que no tienen nada de moderados (¡pero están ganando respeto!)“.
Trump ha recibido esta semana críticas por echarse una vez más atrás sin una contrapartida real por parte de Irán, y por ampliar un plazo que había avisado que no ampliaría. La Casa Blanca justificó la decisión el miércoles con un doble argumento: sobre las cosas del fin de la guerra solo decidirá el comandante en jefe y si su equipo negociador, con el vicepresidente, J. D. Vance, a la cabeza, no viajó finalmente a Islamabad (Pakistán) para una segunda ronda de conversaciones tras el fracaso de la primera, fue por el silencio del régimen iraní y por la dificultad de Estados Unidos para dar con el interlocutor indicado.
“Permiso para reanudar la guerra”
El poder de Trump para decidir sobre los siguientes pasos en Oriente Próximo va, con todo, más allá del ámbito estadounidense. O así lo dio a entender este jueves ministro de Defensa israelí, Israel Katz, al afirmar que su Gobierno está esperando “el permiso” de Washington para “reanudar la guerra contra Irán” y “completar la eliminación de la dinastía Jameneí”. Los israelíes también buscan “devolver a Irán a la Edad de Piedra y de oscuridad con la destrucción de las principales instalaciones de energía y electricidad y de la infraestructura económica nacional”, afirmó Katz en un videomensaje difundido por su oficina.
A esa idea de la “Edad de Piedra” ya había recurrido el propio Trump a principios de mes en una batería de mensajes en los que sus amenazas fueron más lejos que nunca, al asegurar que “toda una civilización” se disponía a “morir” si Teherán no accedía a un pacto con Estados Unidos. El secretario de Defensa, Pete Hegseth, dijo, por su parte, la semana pasada que el Pentágono está listo para “apretar el botón” y reanudar la guerra en cuanto el presidente lo ordene.








