Estados Unidos activó el reloj electoral hace semanas. Desde entonces, los partidos se apresuran a celebrar las primarias para elegir candidatos a la Cámara de Representantes, el Senado y a los gobernadores de algunos estados para unas elecciones intermedias en noviembre que se antojan decisivas para medir el descontento popular por los excesos de Donald Trump. El proceso es complejo, porque las reglas electorales son intrincadas y varían en cada estado, y serán una muestra del férreo poder del presidente republicano sobre su partido. El juego de apoyos del ocupante de la Casa Blanca está siendo decisivo hasta ahora en estas carreras previas.
Trump marca territorio en las primarias de Georgia y Oklahoma para moldear el Partido Republicano de cara a las elecciones de mitad de mandato








