Trump anuncia un alto el fuego de tres días entre Rusia y Ucrania | Internacional

Trump anuncia un alto el fuego de tres días entre Rusia y Ucrania | Internacional

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este viernes en Truth, su red social, un alto el fuego de tres días, “9, 10 y 11 de mayo”, en la guerra entre Rusia y Ucrania.

Trump lo atribuye a la “celebración en Rusia del Día de la Victoria”, prevista para e este sábado. “Pero lo es también en Ucrania, dado que este país fue asimismo una parte y un factor fundamental en la Segunda Guerra Mundial”, escribe el republicano. “Este alto el fuego incluirá la suspensión de toda actividad militar, así como un intercambio de 1.000 prisioneros de cada país”.

El presidente de Estados Unidos afirma que el pacto nace de una “solicitud realizada directamente” por él. “Agradezco enormemente que haya sido aceptada tanto por el presidente Vladímir Putin como por el presidente Volodimir Zelenski”, añade. “Es de esperar que esto marque el principio del fin de una guerra muy larga, letal y arduamente librada. Las conversaciones para poner fin a este gran conflicto —el mayor desde la II Guerra Mundial— continúan, y cada día estamos más cerca de lograrlo”.

No hubo una confirmación inmediata por parte de Kiev ni de Moscú. Tampoco está claro cuándo habló Trump con sus líderes o de qué manera se produjo el acuerdo del que presumió en Truth. La última conversación telefónica con Putin de la que hay constancia tuvo lugar a finales de abril para tratar también la guerra en Irán. En cuanto a Zelenski, el estadounidense habló con él en diciembre por última vez.

Putin presidirá este sábado el desfile del Día de la Victoria en la Plaza Roja. Las autoridades rusas temían un ataque ucranio y han extremado las precauciones al máximo. La marcha militar no contará con ningún vehículo por primera vez desde 2007, ante el riesgo de que puedan ser bombardeados durante su preparación, y el Servicio Federal de Seguridad (FSB) cortará Internet por completo en los móviles de la región durante todo el día.

El Ministerio de Exteriores ruso urgió a las misiones diplomáticas occidentales a abandonar Kiev ante un posible bombardeo masivo en represalia, “incluyendo los centros de toma de decisiones”, si Ucrania saboteaba sus celebraciones.

La presión del mandatario estadounidense para acatar un alto el fuego da un respiro al Kremlin cuando sus bombardeos sobre Ucrania han matado a al menos 70 civiles en lo que va de mayo, según la ONU.

El anuncio de Trump sucede a dos declaraciones de tregua unilaterales por parte de Moscú y Kiev, ambas resueltas sin éxito. Putin había anunciado a principios de esta semana un alto el fuego para los días 8 y 9 de mayo. ¿Su objetivo? Evitar que Ucrania boicotease la celebración de una jornada clave para su imagen.

Zelenski demostró, con todo, que el Kremlin no tenía intención de reducir la intensidad de la guerra. Poco después, Kiev declaró otro alto el fuego para el 5 y 6 de mayo, cuyo cumplimiento también se vinculó el Día de la Victoria. Nada más entrar en vigor, Ucrania sufrió un intenso bombardeo.

“No hubo una apelación oficial a Ucrania respecto a la modalidad de un cese de las hostilidades”, denunció Zelenski. “Creemos que la vida humana es mucho más valiosa que cualquier “celebración” de aniversario”, agregó entonces el líder ucranio.

La celebración del 9 de mayo conmemora el triunfo soviético sobre la Alemania nazi en 1945, en los últimos compases de la II Guerra Mundial. Es para el Kremlin la fecha más sagrada de su calendario y una festividad que Putin aprovecha cada año para hacer una exhibición de fuerza militar ante el resto del mundo.

En 2023, en plena invasión rusa, Ucrania cambió la conmemoración del evento del 9 al 8 de mayo, el mismo día que celebran el resto de los Aliados. Kiev renombró al festivo como el Día del Recuerdo y la Victoria sobre el nazismo.

El 9 de mayo es festivo en Rusia desde 1965, pero durante los años de la Unión Soviética solo se celebraron desfiles conmemorativos en 1965, 1985 y 1990. A partir de 1995, con Borís Yeltsin en el poder, los desfiles se hicieron anuales. Tras la llegada de Putin al mando, en la nochevieja de 1999, la pasión militarista se ha ido acentuando con los años. En 2008 se introdujeron los vehículos militares en la fórmula conmemorativa.

La sociedad rusa celebra ese día la victoria sobre los nazis (y el recuerdo de los 25 millones de soviéticos muertos en la II Guerra Mundial) reuniéndose en familia. El nacionalismo de Putin ha convertido esa fiesta, pensada para evitar que caigan en el olvido los desastres de aquella guerra, en una demostración del poder belicista de Rusia.