Tiempos distintos y miradas de reojo: el complejo rompecabezas de la oposición

Tiempos distintos y miradas de reojo: el complejo rompecabezas de la oposición


La oposición en Córdoba sigue sin encontrar un idioma en común. A pesar de los intentos de todos por pregonar la unidad frente al oficialismo provincial, el escenario actual es continuar mostrando a sus principales referentes mirándose de reojo, midiendo tiempos propios y, sobre todo, sin dar señales de un acuerdo formal.

En ese ecosistema en el que predominan rispideces mutuas, el que decidió acelerar fue Rodrigo de Loredo. En los últimos días, el radical continuó avanzando en sus tiempos políticos montado sobre su estrategia de comunicación del “Delorean” que está funcionando bien, según analizan los armadores cercanos al exdiputado.

En plena campaña, De Loredo ya se animó a lanzar una convocatoria abierta a través de sus redes sociales para sumar profesionales e interesados a sus equipos técnicos de “Hacer el futuro”, tal cual ha denominado a su espacio.

Reacciones

Ese “acelere” del dirigente radical no pasó desapercibido en los comandos opositores que ven cómo De Loredo logra manejar la agenda mediática con sus propios tiempos sin dar demasiadas señales a sus posibles aliados.

En las filas de La Libertad Avanza (LLA) en Córdoba, conducidas por Gabriel Bornoroni, siguen de cerca cada uno de los pasos del “Delorean”, pero guardan la compostura. Lo mismo ocurre en las filas juecistas que entienden que es el momento de evitar declaraciones que lastimen la relación. Sin embargo, esta tirantez ha generado que algunos empiecen a abrir el paraguas no solo por el resultado electoral, sino por el día después.

En las filas de Juez y de Bornoroni comienzan a multiplicarse las dudas sobre la viabilidad real de un proyecto compartido: con un vínculo personal que empieza a mostrar señales de desgaste y maneras de actuar tan disímiles, dentro del arco opositor muchos comienzan a preguntarse abiertamente de qué forma gobernarían los tres juntos. “Vos no podés estar diciendo todo el tiempo que ganás con 55 puntos si liderás vos, porque ofendés a los otros. Hay que controlar la vanidad. Tirar tanto de la cuerda tiene un límite”, afirman.

El jefe del bloque libertario en Diputados no tuvo una semana sencilla luego de batallar en el Congreso en medio de discusiones clave y cruces legislativos de alta tensión para intentar frenar las embestidas opositoras a nivel nacional en torno al DNU 70/23 y el financiamiento educativo. Los referentes violetas reconocen que el diálogo entre ambos dirigentes es muy escueto. “Sale a decir en los medios que habla con nosotros, pero en realidad, con suerte, una vez al mes le envía un WhatsApp a Gabriel”, lanzó sin vueltas una fuente de primera línea del espacio libertario cordobés.

Desde el entorno de Bornoroni aseguran que el diálogo real con el radicalismo es escaso. En los pasillos de LLA sostienen que a De Loredo “le sirve” sobrevolar mediáticamente la idea de que existe una conversación fluida con el universo libertario: es una forma eficaz de contener a su propia tropa mientras simula una alianza estratégica que por ahora solo habita en el terreno del marketing político.

La postura de La Libertad Avanza ante el diputado radical contrasta fuertemente con la relación que mantienen con el líder del Frente Cívico. En el espacio libertario siguen sin hacer parte a De Loredo, mientras que a Luis Juez lo consideran un aliado inamovible. Lejos de la distancia fría que exhiben hacia el radicalismo, entre Bornoroni y Juez continúan multiplicándose los encuentros de camaradería y este lunes habrá otro asado del que participarán ambos dirigentes y el diputado Gonzalo Roca.

Cuidar las palabras

Algunas de las declaraciones públicas de De Loredo sumaron un nuevo capítulo de malestar tanto en el juecismo como entre los libertarios. En ambos frentes cayó muy mal que el radical instalara la idea de que “si van separados pierden”. Consideran que se trata de un concepto derrotista que el resto de los referentes evita a toda costa alimentar. “Si vamos separados eso significa que le dimos la elección a Llaryora. Acá nada está sentenciado”, afirman desde el juecismo. Por si las negociaciones naufragan y el acuerdo finalmente no se concreta, nadie quiere arrancar una campaña con el estigma de una derrota anticipada grabado en la opinión pública.

La trinchera radical y el factor agenda

A diferencia de sus competidores directos, De Loredo ostenta una ventaja operativa clave: es quien está más libre de cargas institucionales de pesadez diaria para dedicarse de lleno al armado territorial y a la campaña. Mientras Bornoroni absorbe el desgaste de la bancada oficialista en la Cámara Baja y Luis Juez reparte sus horas entre las acaloradas discusiones del Senado y sus obligaciones de peso vinculadas al Consejo de la Magistratura, el referente de la UCR aprovecha ese margen para consolidar su poder de fuego interno.

Para sostener ese ritmo vertiginoso, De Loredo se apoya fuerte en sus alfiles en la provincia. Por un lado, apalancó la llegada de Matías Gvozdenovich, quien acaba de asumir nada menos que la presidencia del comité provincial de la UCR. Por el otro, blindó en la Unicameral a Alejandra Ferrero: tras bancarla en medio de fuertes críticas internas, la terminó ungiendo como la nueva presidenta del bloque radical en la Legislatura cordobesa.

Esta arquitectura le permite acelerar a fondo la marcha del “Delorean” sin preocuparse por los flancos internos, forzando al resto del espectro opositor a correr por detrás.