tenía el triunfo en sus pies, pero la quiso picar y tuvo que aguantar el reproche del arquero de O’Higgins

tenía el triunfo en sus pies, pero la quiso picar y tuvo que aguantar el reproche del arquero de O’Higgins

Boca avanzó a los octavos de final de la Copa Sudamericana, aunque lo hizo sufriendo hasta el último instante. Tras perder 1-0 con O’Higgins en Chile e igualar 1-1 la serie global, el Xeneize se impuso 4-3 en la definición por penales, en una tanda que pudo haber liquidado antes de no ser por el fallo de Tomás Aranda al intentar picar su remate cuando tenía la clasificación en sus pies.

Después de los errores de Thiago Vecino, que remató por encima del travesaño, y de Luis Pávez, cuyo disparo fue contenido por Álvaro Montero, Boca quedó con la clasificación en los pies de Aranda. El pibe se hizo cargo del cuarto penal con la posibilidad de sentenciar la serie, pero intentó picar la pelota y el arquero Omar Carabalí, que permaneció parado en el medio del arco, adivinó la intención y evitó el gol.

Inmediatamente, el portero chileno celebró la atajada de manera efusiva frente al futbolista xeneize, visiblemente molesto por la elección de la definición.

El fallo golpeó a Aranda, que había sido uno de los jugadores más desequilibrantes de Boca en una floja actuación colectiva. El atacante había generado las ocasiones más claras del equipo y, ya en la última jugada del encuentro, obligó a una espectacular intervención de Carabalí con un remate que tenía destino de ángulo y que pudo haber significado el empate y la clasificación sin necesidad de los penales.

Sin embargo, Boca no dejó escapar una segunda oportunidad. Lautaro Blanco asumió la responsabilidad del siguiente disparo y convirtió el penal decisivo para establecer el 4-3 definitivo en la tanda. Así, el conjunto de Rodolfo Arruabarrena dejó atrás una serie mucho más compleja de lo previsto y selló su pasaje a los octavos de final de la Copa Sudamericana, donde enfrentará a Deportivo Recoleta de Paraguay.