En las ciudades, donde el suelo disponible escasea cada vez más, los techos verdes y los jardines verticales ganan protagonismo como una alternativa para incorporar vegetación en altura, aunque no siempre resultan simples de implementar.
Una galería en La Boca invita a recorrer jardines de sueño y cosmos azules
Además, se inscriben dentro de las llamadas Soluciones Basadas en la Naturaleza, un enfoque que propone dejar de ver a la naturaleza solo como algo a proteger y empezar a gestionarla de manera estratégica para dar respuesta a problemas urgentes. En este sentido, contribuyen a capturar dióxido de carbono, liberar oxígeno y moderar la temperatura de los lugares en los que se integran.
Esto no les gusta a los autoritarios
El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.
Wei Ingeniería. Foto: gentileza de Patricio Weidemann
En estos sistemas alternativos, variables tales como el drenaje, la elección de especies y el riego adquieren una complejidad mayor. Hay que considerar que requieren asesoramiento profesional, tanto para su diseño y ejecución como para su cuidado. Por lo tanto, no son soluciones que puedan obtenerse sin experiencia o improvisadamente.
Techos verdes: tipos y usos según su complejidad
Los techos verdes pueden instalarse sobre casas, edificios e incluso estructuras tales como cocheras subterráneas. Se clasifican según su intensidad de uso y sus requerimientos técnicos, dos criterios esenciales al momento de elegir el más adecuado.
– Extensivos. Son livianos y de bajo mantenimiento. Se utilizan especies rústicas, por ejemplo, suculentas como el sedum (Sedum spp.). El riego es importante al inicio, pero luego se limita a períodos de sequía. Funcionan bien en superficies con poco acceso.
Una guía para recorrer y conocer los jardines y patios ocultos de Córdoba
– Semiextensivos. Permiten mayor diversidad vegetal sin alcanzar la complejidad de un jardín tradicional. Se emplean cuando se busca un efecto estético más elaborado con costos moderados. Pueden incluir césped, herbáceas y pequeños arbustos.
– Intensivos. Requieren mayor profundidad de sustrato —alrededor de 40 cm— y mantenimiento más frecuente. Admiten una gran variedad de plantas y uso recreativo, pero implican mayor inversión. Funcionan como un jardín tradicional en altura.
Cómo se construye un techo verde, paso a paso
Un techo verde se compone de una serie de capas superpuestas, cada una con determinada función para garantizar el correcto desarrollo de la vegetación y la protección de la estructura. En términos generales, son las siguientes:
1) Se inicia al colocar sobre la superficie del techo una membrana impermeabilizante, cuya utilidad es evitar filtraciones y proteger la edificación contra la humedad.
2) Por encima, se dispone una capa drenante —puede estar formada por materiales como piedra pómez— encargada de conducir el exceso de agua hacia los desagües.
3) Luego se incorpora una barrera que limita el avance de las raíces, para evitar que estas alcancen las capas inferiores.
4) A continuación, se instala una capa filtrante a fin de impedir el paso de las partículas finas del sustrato hacia el sistema de drenaje. Ambas (barrera antirraíz y capa filtrante) suelen consistir en una tela geotextil.
5) Sobre esta base se extiende el sustrato, que actúa como soporte físico de las plantas y aporta los nutrientes necesarios.
6) Finalmente, se implanta la vegetación, cuya selección dependerá del tipo de cubierta y de las condiciones ambientales de la zona.
La ausencia o mala resolución de alguna de estas capas constituye una de las principales causas de fallas de los techos verdes.
Sustrato para techos verdes: liviano y con poca materia orgánica
Por lo general, las cubiertas verdes requieren un sustrato con pH levemente ácido, liviano, con buen drenaje y bajo contenido de materia orgánica.
Se recomienda una composición de hasta un 80 % de materiales inorgánicos —piedra pómez, vermiculita o perlita— mezclados con un máximo de 20 % de materia orgánica —turba o compost—. Esta proporción asegura que la profundidad del sustrato permanezca estable a lo largo de los años.
Un error frecuente es usar mezclas similares a las de jardinería tradicional o tierra (suelo), lo que compromete el drenaje y la estabilidad del sistema.
Riego en techos verdes: claves para manejar el agua
Las plantas en altura están más expuestas al viento y a los rayos del sol, lo que acelera su pérdida de agua. Por eso, el riego por goteo es el sistema más utilizado.

espacios de uso. Obra de Wei Ingeniería. Foto: gentileza de Patricio Weidemann
Un buen diseño contempla un aporte hídrico mayor en la etapa inicial y luego se lo ajusta. El exceso de riego puede generar problemas, entre ellos, una menor adaptación de las especies —se logran plantas más rústicas cuando se les da menos agua—.
Darles mucha agua a las plantas, se suma a la lista de los problemas habituales por la que estas instalaciones no prosperan.
Jardines verticales: qué son, tipos y mantenimiento
En principio, podríamos decir que todo jardín vertical es una pared verde —aunque solo ocupe una parte de esta—, pero no toda pared verde es un jardín vertical.
Un jardín vertical es un sistema diseñado con módulos en los que las plantas crecen en sustrato o hidroponía (agua con nutrientes). Requiere control técnico constante, permite gran diversidad de especies y diseños, e implica una inversión inicial mayor.
En cambio, una pared verde se puede resolver muy fácilmente con plantas trepadoras que crecen sobre un muro o soporte —por ejemplo, la enamorada del muro (Ficus pumila)—. Esta opción es más simple y económica, aunque con menor control del diseño.
Sistemas constructivos de jardines verticales
Existen dos formas de armar jardines verticales. Una es por medio del sistema de sustrato, que puede fabricarse con distintos materiales. Entre ellos, se destaca la tela geotextil, ya que permite crear una estructura de “bolsitas” en cuyo interior se ubican las plantas con su sustrato. Además, asegura un buen drenaje sin que las raíces la atraviesen.
En estos casos, el tipo de riego depende del tamaño de la instalación. En estructuras pequeñas puede ser manual —por ejemplo, cuando se trata de un cuadro vivo—. Mientras que en superficies mayores se recomienda el riego automatizado, generalmente por goteo.
Otro sistema muy empleado es el hidropónico. En este se prescinde del sustrato y las plantas requieren un manejo más preciso del agua y los nutrientes, lo que puede aumentar la exigencia de conocimientos técnicos.

sedum. Obra de Wei Ingeniería. Foto: gentileza de Patricio Weidemann
En proyectos pequeños o domésticos, el sistema de sustrato suele ser el más accesible tanto por la forma en que se lo construye como por el tipo de mantenimiento muy parecido al de un jardín. En cambio, el sistema hidropónico se utiliza con mayor frecuencia en instalaciones de mayor escala o en contextos profesionales.
Qué plantas elegir para un jardín vertical
Entre las especies más utilizadas, en sitios como la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, se destacan plantas como el lazo de amor (Chlorophytum comosum), la tradescantia (Tradescantia spp.) y el vinagrillo (Oxalis corniculata).
En los últimos años, también se incorporaron algunas novedades nativas: la siempreviva del campo (Gomphrena celosioides), la margarita de la cumbre (Grindelia ventanensis) y la margarita de pastizal o senecio (Senecio pterophorus), valoradas por su capacidad de cobertura y adaptación.
Techos verdes y jardines verticales: de curiosidad a solución real
Desde hace varios años, el Instituto de Floricultura del INTA desarrolla líneas de investigación sobre techos verdes y jardines verticales, con foco en la flora nativa y los sustratos adaptados a las condiciones locales. A la par, el mercado ofrece empresas especializadas que trabajan con distintas tecnologías nacionales e importadas.
En este contexto, la incorporación de estos sistemas dejó de ser una curiosidad para convertirse en una posibilidad concreta. Sin embargo, no todos los proyectos que se ven están bien resueltos: conocer cómo funcionan es fundamental para sostenerlos en el tiempo.








