Magnético. Carlos Tevez llega al Alcorta Shopping y de repente todo el mundo gira en su dirección. Los periodistas para pedirle una nota; los curiosos para que acepte una selfie o una firma en la camiseta. Les cumple a todos con esa sonrisa llena de dientes que es una marca registrada. A los 42 años, se mantiene igual que hace cuatro, cuando decidió colgar los botines en plenitud, siendo capitán de Boca. En el medio se convirtió en director técnico, y comenzó su nueva vida alternando buenas y malas en tres equipos de Primera División de los pesados: Rosario Central, Independiente y Talleres de Córdoba. Gajes del oficio, hoy le toca esperar que suene el teléfono para conocer el próximo capítulo.
El ritmo más sabático de la vida como DT le permitió explorar todas las cosas que no podía cuando era futbolista. Por ejemplo, se volcó de lleno a la disciplina de mayor crecimiento en el tiempo reciente: el pádel. No juega torneos pero sí arma partidos con amigos como el Flaco Schiavi o Juan Martín del Potro. Y se asoció con la marca Bullpadel, de las más reconocidas en el ambiente, para abrir sus propias canchas y academias, con el objetivo de llevar deporte a los barrios más humildes.
Es miércoles y la agenda de Tevez hoy lo tiene en la inauguración de un local tipo boutique donde hay todo tipo de productos premium, incluso una paleta (o pala, como dicen los que saben) con el número 32 y su nombre. Carlitos está con Vanesa, su compañera de toda la vida, y con ellos llega Lito, el más chico de sus tres hijos. “No le puedo sacar el celular”, se lamenta resignado. El Apache ya no es aquel de la gallinita en el Monumental sino que es un señor grande. Lo demuestra un rato después, cuando cae con un balde de pochoclos para el heredero. Y lo hará también cuando se le consulte por el tema del día: la carta de despedida de Lionel Messi a su padre. Es que a él le tocó vivir algo parecido. Segundo, su papá adoptivo, falleció en febrero de 2021 tras una larga internación, y esa pérdida fue tan dolorosa que terminó apurando el final de su carrera.
“Te remueve todo, son como viejas heridas, y entiendo lo que está pasando Leo…”, le confiesa Carlos a Clarín. “Yo ya lo veía de antes, porque sabía la situación que estaba pasando él por dentro y se vio durante el Mundial, pero no lo decíamos por una cuestión de respeto, es algo muy personal. Hay que sacarse el sombrero con Messi por lo que hizo y hay que respetar. Son cosas que se merece por la clase de persona que es Leo y por haber dejado todo en cada partido de la Selección”.
Este Tevez multifacético también estuvo en Estados Unidos durante la Copa del Mundo, como comentarista de ESPN, y sabía que el cuadro del papá del 10 era muy adverso. “La familia para un jugador es todo, vos entrás a la cancha y te olvidás del mundo pero una parte de tu cabeza se queda con tu gente, los que te conocen desde antes de ser famoso o patear una pelota. Por eso creo que lo de Leo te demuestra de qué está hecho, del amor que tiene por la camiseta y por los suyos”.
“Hay una parte de la carta que dice que esperaba el mensaje del padre después de los partidos y yo lo entiendo porque a mí me pasó lo mismo. Yo no pude seguir, no encontraba esa motivación de jugar para alguien que había hecho tanto en mi carrera, y siento que eso es lo que le está pasando a Leo”, agrega Carlitos, demostrando admiración pero también cariño por el capitán de la Selección.
Leo y Carlitos, viejos compañeros en la Selección.Eso sí, evita darle consejos a quien fue su socio con la camiseta albiceleste en el Mundial 2010. “No, no le diría nada por una cuestión de respeto. Lo único que siento es que ojalá encuentre las fuerzas para poder seguir haciendo algo que él ama, y que a nosotros nos da tanta alegría… Y si decide otra cosa creo que todos los argentinos tenemos que estar agradecidos por todo lo que hizo y respetarlo“.
Boca, los pibes y el pádel
Fue ídolo de Boca y sigue siéndolo, especialmente para una generación que lo recuerda irrumpiendo en el equipo de Bianchi, ganando la Copa Libertadores y la Intercontinental en 2003, y llevando su potrero de Fuerte Apache a los estadios más famosos de Europa. Sin embargo, le cuesta soltarse cuando habla del Xeneize. Hoy es DT y debe cuidar las formas; además, se sabe que no tiene feeling con Juan Román Riquelme. De hecho, por su cercanía con Mauricio Macri, algunos se animan a darlo como posible candidato de la oposición para las elecciones presidenciales de diciembre del año próximo.
“Son rumores, nada más”, gambetea con una sonrisa cuando se le pregunta sobre una posible disputa contra Román. Cuando se le habla del equipo de Rodolfo Arruabarrena, renovado gracias al ingreso de los juveniles Tomás Aranda y Leonel Flores, se anima a hablar un poco más.
Tevez y Arruabarrena, en el primer ciclo del Vasco como DT de Boca, cuando festejaron dos títulos. Foto: AFP PHOTO / JUAN MABROMATA.“Al Vasco lo veo bien, ya lo había demostrado en su primer ciclo, es un hombre de la casa que conoce el mundo Boca y le está dando oportunidades a los más chicos”, señala Carlitos. “Me pone muy contento ver lo bien que se adaptaron (Aranda y Flores), porque no es fácil debutar y hacerse fuertes tan rápido. Son cosa seria, ojalá que sigan haciendo feliz a la gente de Boca”, se ilusiona.
Carlitos habla de Boca y parece esconder una cuenta pendiente. “A Boca lo veo como hincha y como hombre del fútbol, como los dos, no lo puedo separar… El sentimiento siempre está. Pero ahora soy entrenador. ¿Si me pica el bichito de ser técnico de Boca? Hoy me pica el bichito de volver a dirigir, no sé en qué club. Yo digo que las cosas se van dando solas y llegan en el momento indicado”.
Los Tevez y el pádel: Carlitos con su esposa, Vanesa Mansilla, acompañados de sus dos hijas, Florencia y Katia.A la espera de ese día, Tevez se entrega a otras cuestiones, y una de ellas es el pádel. En Bella Vista ya funciona Apache 32, un club con cinco canchas donde se fomenta la diversión en familia y la formación infantil pero también la competencia. Allí, por ejemplo, tiene su base The Power Padel, una comunidad que une a jugadores en las redes sociales y que se reúnen para participar en Torneos Escalera, un nuevo formato que permite divertirse y mejorar el nivel. “Descubrí que es algo que me gusta mucho porque combina el deporte, la familia y los amigos, nos divertimos mucho jugando”, cuenta Carlitos, que dentro de poco abrirá una sede nueva en Caballito.









