Suiza es más efectiva en los penales y Colombia lamenta su oportunidad perdida

Suiza es más efectiva en los penales y Colombia lamenta su oportunidad perdida


Colombia atravesó todas las fronteras, las de México, Estados Unidos y Canadá, pero quedó eliminado en una instancia demasiado inicial para las expectativas que su buen Mundial había despertado: en los octavos de final. La única selección que jugó en los tres países anfitriones de la Copa del Mundo 2026 perdió 4-3 por penales contra Suiza en el mediodía de Vancouver, tras el empate 0-0 en los 120 minutos, y sufrió un golpe que no significa un fracaso pero que sí huele a una oportunidad perdida. Colombia se despidió en la ambivalencia: invicta, aunque sin haber dado el salto de calidad para el que parecía preparado.

0 (4)

Gregor Kobel, Manuel Akanji, Nico Elvedi, Ricardo Rodríguez (Miro Muheim, min. 70), Denis Zakaria (Silvan Widmer, min. 86), Remo Freuler, Ardon Jashari (Djibril Sow, min. 45), Dan Ndoye (Rubén Vargas, min. 91), Granit Xhaka, Fabian Rieder (Zeki Amdouni, min. 102) y Breel Embolo (Cedric Itten, min. 86)

0 (3)

Camilo Vargas, Johan Mojica, Daniel Muñoz, Jhon Lucumí (Yerry Mina, min. 118), Davinson Sánchez, Jhon Arias (Jaminton Campaz, min. 65), Jefferson Lerma (Richard Ríos, min. 81), Gustavo Puerta, Luis Díaz, James Rodríguez (Juan Fernando Quintero, min. 65) y Luis Suárez (Cucho Hernández, min. 81)

Penaltis: 1-0. Xhaka. 2-0. Mohamed Zeki Amdouni. Falla Manuel Akanji. 3-0. Itten. 4-0. Ruben Vargas. 4-1. Juan Quintero. Falla Davinson Sánchez. 4-2. Jaminton Campaz. Falla Cucho Hernández. 4-3. Luis Díaz.

Arbitro Iván Barton

Tarjetas amarillas Xhaka (min. 50), Zakaria (min. 58), Luis Suárez (min. 59), Davinson Sánchez (min. 94), Miro Muheim (min. 104)

Los de Néstor Lorenzo tenían una histórica chance de avanzar a los cuartos de final por segunda vez en su historia, tras la primera experiencia de Brasil 2014, cuando todavía no existían las llaves de dieciseisavos de final. Suiza hizo de la resistencia su mejor virtud y el sábado enfrentará a la resiliente Argentina en Kansas City por un lugar en las semifinales. En el palco de prensa del estadio de Vancouver, el presidente de la FIFA, el suizo Gianni Infantino, disfrutó -al menos según su nacionalidad- una de las pocas noticias positivas de sus últimas horas tras haber protagonizado el escándalo alrededor de Donald Trump y Folarin Balogun.

El triunfo de Suiza sobre Colombia es también la ratificación de las victorias europeas sobre las americanas en los octavos de final: ya había sucedido con Francia sobre Paraguay, Noruega contra Brasil, Inglaterra ante México y Bélgica sobre Estados Unidos. El héroe fue el arquero Gregor Kobel, que atajó el remate de Juan “Cucho” Hernández, del Betis. Entre los ocho mejores del Mundial hay un apabullante predominio europeo: seis representantes de la UEFA (Francia, España, Bélgica, Noruega, Inglaterra y Suiza), uno sudamericano (Argentina y uno africano (Marruecos).

Como si las emociones hubiesen exigido un descanso luego de la resurrección de Argentina ante Egipto, el primer tiempo entre Colombia y Suiza comenzó con un alto al fuego: demasiado en juego, pocas llegadas. Con James Rodríguez otra vez sin sintonía fina y una versión apagada de Jhon Arias, el desequilibrio colombiano volvió a depender en exceso de Luis Díaz, siempre insistente por la izquierda aunque en inferioridad numérica ante un doble cerrojo suizo. El delantero del Bayern de Munich nunca dejó de insistir pero el Mundial no terminó de ver su mejor versión. Las barricadas suizas para Colombia no finalizaban ahí: las proyecciones de Daniel Muñoz, tan efectivas ante Uzbekistán y Congo, dejaron de ser una sorpresa. Los técnicos rivales ya sabían que deben bloquear al lateral del Crystal Palace.

Se suponía que la ausencia de Johan Manzambi, que sufrió una lesión en el entrenamiento previo al partido, sería una ventaja para Colombia, pero Suiza igual volcó casi todos sus ataques por la izquierda, el sector de habitual desequilibrio del joven del Friburgo. Primero intentó Ardon Jashari y luego Dan Ndoye. En ambas se lució Camilo Vargas, el arquero del Atlas que había comenzado con dudas ante los uzbecos y luego encadenó cuatro partidos con el arco invicto. A esa altura, igual, el duelo en Vancouver ya se había convertido en una pulseada personal en el mediocampo entre Gustavo Puerta y Granit Xhaka.

Acaso por tanto viaje -Colombia se desplazó 7.500 kilómetros entre Ciudad de México, Guadalajara, Miami, Kansas City y Vancouver-, Suiza olió el cansancio de los sudamericanos en el segundo tiempo y empezó a darle más juego y compañía a Breel Embolo, su máxima referencia ofensiva. Néstor Lorenzo entendió que su equipo había perdido chispa y, poco antes de la pausa de hidratación, comenzó con los cambios, uno de ellos ya clásico: afuera James y adentro Juan Fernando Quintero. El jugador de River Plate personifica un caso extraño: casi nunca es titular, ni siquiera en su club, pero siempre ingresa como un recurso para encontrar filtraciones entre las defensas cerradas.

Con los dos equipos sin liberarse, presos de los nervios por tanto en juego, para entonces el partido ya había terminado de perfilarse para que un error o un acierto definiera el pasaje a los cuartos de final, una sentencia para los próximos cuatro años. En este contexto de paridad, la prórroga resultó inevitable. Colombia resistió en sus centrales, ambos impecables, John Lucumí y Davinson Sánchez, y de a poco retomó el protagonismo, en especial en los 30 minutos adicionales.

Fue cuando Colombia mereció ganar. Las jugadas de peligro, al fin, se sucedieron. Un cabezazo del propio Lucumí se estrelló en el travesaño. El arquero Kobel le ganó el primer duelo a Jaminton Campaz. Vargas volvió a lucirse, esta vez ante Zeki Amdouni. Xhaka perdió la pelota enfrente de su área y Campaz, el delantero de Rosario Central, desperdició la chance de su vida. Entonces fueron a los penales.

Primero acertó Quintero: Colombia 1-0. Luego Camilo Vargas alcanzó a rozar el remate de Xhaka pero igual fue gol: 1-1. Los cafeteros empezaron a oler azufre cuando el remate de Sánchez pegó en el travesaño, dio en la línea y salió. Amdouni fue el hombre más sereno del mundo y marcó el 2-1. El intuitivo Kobel le adivinó la dirección a Campaz pero la pelota igual pasó por debajo del cuerpo del arquero suizo: 2-2. Manuel Akanji lanzó por encima del travesaño y Colombia pareció volver a empezar, pero Kobel se lo atajó a Hernández, el jugador del Betis. Cedric Itten hizo la lógica: contra las dudas, fuerte y al medio: Suiza 3-2. Lucho Díaz marcó el empate parcial pero a los suizos les quedaba una bala y Rubén Vargas, el hombre del Sevilla, la aprovechó: 4-3.

Suiza vuelve a los cuartos de final después de 72 años, cuando fue local en 1954, aunque entonces participaban 16 selecciones. Colombia se fue invicta y sin mucho para reprocharse pero con un dolor interno que lo acompañará por los próximos cuatro años: sabía que estaba para más.