“Sus historias, sus miradas, sus sonrisas, su poesía, su música, sus pasiones, sus abrazos, su amistad, su compromiso y su alegría permanecerán en el recuerdo eterno de todos los que los amamos”. En la página web del Colegio Ecos, en la solapa “Memoria”, se lee este extracto de un largo fragmento que conmemora a los nueve estudiantes y a la docente que murieron en el choque del micro que los traía de una escuela de Chaco.
Este jueves se cumplen 20 años del brutal impacto del ómnibus con estudiantes contra un camión Iveco que venía zigzagueando por la Ruta 11, con un conductor en estado de ebriedad. Fue el 8 de octubre de 2006, en el departamento de Vera, al norte de Santa Fe, de regreso a Buenos Aires. Los alumnos y maestros volvían luego de pasar unos días llevando a cabo tareas comunitarias en El Paraisal, una escuela del Impenetrable chaqueño, que Ecos apadrinaba desde 1994.
Director y fundador de Ecos, Eduardo Guelerman firmó un texto que permanece en la web de su colegio. “En esta fecha siento la necesidad de compartir con ustedes mis vivencias de aquel viaje. Contarles que se trató de uno que organizamos con mucho cariño, al que fuimos con alumnos y egresados. Que allá compartimos momentos con los chicos del Paraisal, con sus maestros, realizando talleres de música, juegos, trabajamos la huerta y tuvimos charlas de prevención en sexualidad”, escribió. Guelerman “prefirió” no atender la llamada de Clarín por tratarse “de un tema sensible”.
Julieta Posilovich (17), Daniela D’agostino (16), Julieta Giataganellis (17), Delfina Goldaracena (17), Julieta Hartman (17), Nicolás Kohen (16), Benjamín Bravo De la Serna (17), Lucas Levin (16), Federico Ecker (16) y la docente Mariana Boyé (36). Además, 38 personas resultaron con heridas. También fallecieron los camioneros Ángel Soto (39) y Hugo Albretch (38).
Recién en 2023, la Corte Suprema de Justicia dejó firme la condena contra Oscar Eduardo Atamañuk (44), el chofer del micro que trasladaba a los integrantes del Colegio Ecos y que había presentado un recurso de apelación. La Corte entendió que era “inadmisible” el pedido de la defensa y sentenció a tres años de prisión condicional y cinco de inhabilitación para manejar al ser hallado culpable de los delitos de homicidio culposo y lesiones culposas.
Vocero de Conduciendo a Conciencia, la ONG nacida de las entrañas de las familias de Ecos, que se dedica a promover la concientización vial, Diego Molina no duda que “la Justicia llegó muy tarde… Y si la Justicia llega tan tarde no es justicia. Estuvo la causa a punto de caerse y se tuvo que presentar un amparo para reflotarla. ¿Qué sentido tiene después de tanto tiempo? El sistema judicial deja mucho que desear”.
Clarín ubicó a Atamañuk, quien se mantuvo en silencio durante todos estos años. “Yo soy una víctima más de dos borrachos al volante. No fue fácil soportar durante este tiempo que te quieran culpar de algo que no hiciste. Ahora la estoy pasando mal porque me quitaron el carnet de conducir por cinco años y no puedo trabajar”, dice el hombre que vive en Monte Caseros, Corrientes.
Según la sentencia, Atamañuk, que se dedica al rubro automotor, no podrá manejar hasta 2028. ¿Si yo creo en mi inocencia y no me arrepiento de nada? Obvio que soy inocente, yo iba perfecto… Los tipos estaban totalmente borrachos y ya tenían una denuncia que venían zigzagueando”.
En 2016 los familiares de las víctimas de la tragedia del Colegio Ecos exigían Justicia colgando globos negros en la puerta de los tribunales.
Foto (archivo): Juano Tesone
La Justicia se explayó y determinó que Atamañuk tuvo falta de reacción y que manejaba con imprudencia y negligencia. También que hizo omisión de maniobra: “Vio que un camión venía zigzagueando de frente por el carril contrario y no frenó, no bajó la velocidad, no tocó bocina, ni se tiró hacia la banquina derecha para evitar el choque frontal”. Aunque el conductor del camión estaba altamente alcoholizado, la Justicia consideró que el chofer del micro tuvo una participación necesaria porque pudo haber evitado la colisión con una maniobra profesional.
“Se habla de inexperiencia de mi parte, yo vengo de una familia camionera y colectivera… Te doy un colectivo y yo agarro un camión y te lo tiro encima, quiero ver qué vas hacer, para qué lado vas a agarrar. El tipo estaba re borracho… ¿Si volvería a hacer la misma maniobra? Cada cosa preguntan, por eso no quiero hablar”.
La música por encima de todo
Desde aquel recordado lunes 8 de octubre de 2007, un año después del fatal accidente, el Consejo Federal de Educación estableció esa fecha como el Día del Estudiante Solidario. Desde entonces, cuando el Flaco Spinetta y León Gieco tomaron la posta con una inolvidable velada en el Estadio Obras, se conmemora con espectáculos musicales e importantes figuras para recaudar fondos y colaborar con escuelas y hospitales del norte del país.
“Fue algo muy movilizante ese primer show en Obras, estábamos todos muy conmovidos y dijeron presente figuras de la talla de Ciro Martínez, que estaba en Los Piojos, Divididos, Los Tipitos, Javier Malosetti y, por supuesto, Gieco y Spinetta”, recuerda Molina
El recordado abrazo entre León Gieco y Luis Spinetta en 2008. Uno de los primeros shows que se realizaron en conmoración de las víctimas del Colegio Ecos. Para este vigésimo aniversario, se decidió que el lema fuese “ser semilla”, frase que surge del tema “8 de octubre” que escribió Gieco con música de Spinetta “y que este año cobra más fuerza que nunca. Ser semilla es transformar el recuerdo en acción. Es sembrar conciencia. Es ayudar. Es construir algo que pueda crecer en los demás.
Heridas y curación/Mensajero de tu cantar/Destino de un lugar/Mis fuerzas son tus caricias/Una noche hará mil días/Mi naturaleza es ser semilla, reza parte de aquella canción publicada en el álbum “El desembarco”, en 2011.
“De alguna manera es la continuación de la tarea solidaria y comunitaria que estaban haciendo los chicos cuando realizaron ese último viaje al Chaco. Nosotros sólo seguimos su legado poniendo a la música como atracción para recolectar fondos“, sostiene Molina. “Una de las premisas es invitar a la reflexión sobre el cuidado de la vida en lo que hace a la seguridad vial y la solidaridad”.
Grandes figuras dirán presente en la noche del jueves, entre los que se destacan León Gieco, Hilda Lizarazu e Iván Noble.Profesor de Educación Física en el Instituto Romero Brest y en la Universidad de la Ciudad de Buenos Aires, Diego Molina es la cara y la voz de los familiares y los sobrevivientes de la tragedia ocurrida hace dos décadas. “Yo estaba en un campamento en Mercedes, con alumnos de otra institución y me tuve que ir por un tema de salud, tenía cólicos renales. Horas después, me llamaron de Ecos y me dijeron que había habido un accidente. No mucho más. Era un día domingo, así que me fui al colegio a buscar información pero no había nada claro”, recuerda Molina, quien perdió a su por entonces pareja, la docente Mariana Boyé.
Junto con un grupo de familiares, se encaminaron hacia la provincia de Santa Fe. “Sabíamos que había sido un choque con fallecidos y heridos, pero nada más. Cuando llegué a destino, me enteré de todo”, expresa Molina escueto. “Yo siempre remarco que los días 8 de octubre son días de trabajo y los pensamientos, los dolores y los recuerdos no interfieren. O al menos es lo que intentamos. Pero no hablamos de cuestiones personales, es algo a lo que nos comprometimos”.
Por su pasado vinculado al periodismo, Molina es el que más gimnasia tiene del grupo para salir al toro a la hora de responder a la prensa. “Me desenvuelvo bien, sé qué cosas decir y cuáles no, me siento cómo en ese rol, por eso puedo decir que el hermetismo de todos los involucrados tiene que ver con una manera de ser nuestra, de cuidar la vida de nosotros y respetar la memoria de los que no están”.
El profesor explica por qué los familiares de las víctimas y los sobrevivientes del accidente optan por guardar silencio. “El recuerdo es una cuestión íntima tanto individual como grupal, No creemos que mostrarnos o declarar nos beneficie o ayude en algo. No se trata tampoco de dar lástima ni no nos interesa vender poniendo la cara. Sí nos interesa que no te pegues un palo con el auto”, vuelve a su tarea en Conduciendo a Conciencia.
Noche de estrellas
Esta noche, desde las 21, en el Teatro Ópera, será un encuentro donde primarán la música, la memoria y la solidaridad. Como cada año, un seleccionado de artistas se harán presente y la lista la encabezan León Gieco, Los Auténticos Decadentes, Hilda Lizarazu y su hija Mía Folino, Iván Noble, Eruca Sativa, Sandra Vázquez, Luis Gurevich junto a Fernando Kabusacki y David Tagger, Alin Demirdjian, Yoana Gieco & Alejo León y May Santoro, entre otros invitados.
“La fecha nos convoca a poner nuestra conciencia al servicio de un objetivo común: ser mejores conductores, mejores peatones y, sobre todo, personas más solidarias, promoviendo una cultura de respeto y responsabilidad en las calles y rutas”, apunta Molina, que agrega que “todo lo recaudado durante el evento es destinado a escuelas de Chaco, Jujuy, Salta y Santiago del Estero“.
Molina agradece el apoyo constante de grandes figuras de la música “que estuvieron siempre y se sumaron por primera vez gracias al boca a boca. Profesionales que ayudaron con mensajes para reflexionar y generar conciencia vial, que se multiplicaron porque son artistas masivos, y después dijeron presente. Todo empezó a partir de Luis (Spinetta), el padrino fundador, y luego continuó León (Gieco), el heredero. Pero no quiero dejar de reconocer a Los Auténticos Decadentes, que llamaron otros cantantes para expandir el mensaje. Nunca nadie cobró nada, pura generosidad y solidaridad, hasta generar esta hermosa comunidad”.
A través de Ticketek se pusieron en venta 1.800 entradas de las cuales, hasta el miércoles, se habían vendido alrededor de 1.300 a $ 35.000 cada ticket. “Con esa plata recaudada, nosotros nos encargamos de las compras a los proveedores que ya tenemos en el interior del país y avisamos a los responsables de cada escuela de las distintas ciudades para retirar la mercadería. “Alimentos específicamente, pero no sólo arroz y fideos. Trabajamos sobre un análisis nutricional de cada escuela donde se compra lo necesario para cubrirlo”.
Antes y durante el recital, entre las 18 y las 22, habrá voluntarios en la puerta del Ópera recibiendo donaciones que serán enviadas al norte argentino. Quienes quieran colaborar, pueden hacerlo con alimentos no perecederos (aceite, leche en polvo y latas de conservas de pescado), abrigos, herramientas de trabajo rural y útiles escolares en buen estado.








