La noche del sábado 20 de junio de 1970, el rey Pelé durmió en una cama de metro y medio de ancho. Era la víspera de la final del Mundial México 70, y el 10 de la selección brasileña ocupó la habitación número uno del hotel de la Conferencia Interamericana de Seguridad Social, un organismo internacional con fines muy distintos a los de la FIFA. Brasil, la selección que llegaba como favorita, pidió un lugar discreto para hospedarse lejos de la zona centro, donde los demás equipos y delegaciones tuvieron que lidiar con la prensa y el bullicio de fanáticos.







