sería titular en el Superclásico por primera vez en sus cinco temporadas

sería titular en el Superclásico por primera vez en sus cinco temporadas

Muchas historias se escriben en la previa de cada Superclásico. Pero ninguna era tan esperada como aquella que empezó a trazar Exequiel Zeballos en La Banda, la ciudad de Santiago del Estero que lo alumbró hace 23 años. A fin de cuentas, el Changuito -apodo que tiene que ver con su origen geográfico- siempre soñó con ser protagonista del Boca-River. Y este domingo tendrá la posibilidad, ¡por fin!, de ser titular en el partido más convocante del fútbol argentino.

Sí, Zeballos lleva cinco temporadas en Primera, pero solo jugó dos veces contra el rival de siempre. En ambas ocasiones, saltó desde el banco. La primera vez fue el 1° de octubre de 2023 en la Bombonera. Aquella tarde, River ganó 2 a 0 y el delantero santiagueño ingresó a los 24 minutos del segundo tiempo en lugar de Jorman Campuzano. Su segunda oportunidad se dio en el último Superclásico disputado en Núñez, el 27 de abril, cuando entró a los 22 minutos del complemento en reemplazo de Tomás Belmonte. El resultado también fue una derrota, pero 2 a 1.

Ahora, el Changuito llega con un impulso irrefrenable gracias a su participación en 4 de los 6 goles que marcó Boca en los últimos tres partidos. Pegó un grito contra Belgrano y otro frente a Estudiantes y brindó dos asistencias ante Barracas Central. Después de dos fechas en las que resultó un revulsivo, Claudio Ubeda decidió darle la confianza y la titularidad.

Fue un premio a su resiliencia porque desde su debut, el 29 de noviembre de 2020 contra Newell’s, apenas pudo jugar 122 partidos, una cantidad menor de los que podría haber disputado si no hubiera sido víctima de tantas lesiones. Sin ir más lejos, pasó 577 días afuera de las canchas, lapso en el que se perdió 91 juegos con la camiseta de Boca.

Del Covid-19 que lo mantuvo en cuarentena por 8 días en 2021, pasó a una fractura de tibia en 2022 que lo dejó cuatro meses inactivo, producto de la violenta infracción que le cometió Milton Leyendeker en la Copa Argentina. Después, se rompió el menisco externo en febrero de 2023 y tuvo que ser intervenido quirúrgicamente, por lo que estuvo otros dos meses sin poder jugar. Se resintió a la semana en la rodilla y no pudo ser de la partida por los siguientes 88 días. Sin embargo, nada fue peor que la rotura de ligamentos que padeció en octubre de ese año y que recién le permitió volver a vestirse de azul y oro en junio de 2024. En septiembre de este año, tuvo problemas en el tobillo.

“Son quince años nomás que uno juega al fútbol. Entonces, yo lo trato de hacer siempre con mucha felicidad porque en algún momento se corta. Hay que tener resiliencia, no bajar los brazos y darle siempre para adelante”, manifestó Zeballos tras la lesión que lo dejó ocho meses fuera del ámbito que más disfruta. Se reinventó y hoy es un hombre clave.

Y si alguna vez lo llamaron Pala en la escuelita de Sarmiento de la Banda porque se había lookeado con la colita que puso de moda Rodrigo Palacio, que también la rompió en Boca, hoy es el hijo del viento santiagueño. Con una vincha, algo más gruesa que aquella que lucía Claudio Paul Caniggia pero con esa velocidad que explota en el mano a mano. Volcado por la izquierda, puede aprovechar la diagonal porque es diestro, pero tiene un buen disparo de zurda. Los goles ante los cordobeses y platenses son un claro testimonio de este concepto.

Zeballos le agradeció públicamente a los referentes, especialmente al “5”. Leandro Paredes es uno de los compañeros que más lo apuntaló. También, Ander Herrera. Emocional, disruptivo más allá de esa serenidad que muestra fuera del campo de juego, necesitaba una continuidad de partidos y ser gravitante. Lo dijo Ubeda en La Plata, con el 2 a 1 consumado: “Tiene que creérsela”. Y no se trata de perder esa humildad que lo acompaña desde pibe, cuando soñaba con jugar en la Bombonera y “tirar magia”, según sus adolescentes palabras; sino de confiar en sus virtudes que le valieron una citación de Lionel Scaloni como sparring de la Selección Argentina en diciembre de 2021.

“Zeballos tiene cosas que se las veo a muy pocos. Eso de que pasa el pie por arriba de la pelota y patea con las dos piernas. Va a hacer disfrutar mucho a los hinchas de Boca”, vaticinó Juan Román Riquelme con la mirada aguda de quien distingue el talento porque supo ofrecerlo en la cancha.

No se equivocaba el presidente-ídolo, al menos esta vez. Si hay algo que logró el Changuito entre los hinchas, atribulados por tantos vaivenes deportivos, es que pudieran volver a gozar por su fútbol y sus goles. Aquellos que esperan gritar el domingo en el Superclásico, ni más ni menos.