En el mundo digital se hacía ver como un amante de los animales, con muchos posteos dedicados a sus perros, pero en la vida real fue grabado mientras le daba una brutal golpiza a sus mascotas. Fue denunciado por la Municipalidad de Necochea y tendrá que responder ante la Justicia.
Bajo el perfil de Instagram @pitbullskimbamoroflaco, se mantenía activo con publicaciones en las que constantemente mostraba su amor por sus mascotas, publicando que sus perros eran sus “mejores amigos” y que se dedicaba a cuidarlos o entrenarlos. Pero el video publicado por la comuna bonaerense desmontó esta imagen.
“Mi mejor amiga, la que no traiciona ni miente. 1000 veces mejor que los humanos”, escribió el hombre sobre su perra a la que paradójicamente terminó golpeando.
Las imágenes, tomadas por las cámaras del Centro Operativo de Monitoreo (COM) del municipio del sur de la costa bonaerense, mostraron cómo en plena noche, mientras no había nadie cerca, aprovechó para atacar repetidamente a cada uno de sus perros. Golpes, patadas y azotes con la correa fueron las acciones registradas.
De forma paralela a la difusión del caso, la Municipalidad de Necochea anunció que actuó de oficio y presentó una denuncia penal contra el hombre por infracción a la Ley Nacional 14.346, que sanciona los actos de maltrato y crueldad animal.
La denominada Ley Sarmiento, porque es sucesora de la impulsada en 1891 por el expresidente y prócer sanjuanino, es el marco legal en Argentina destinado a sancionar penalmente la crueldad y el maltrato hacia los animales.
La normativa permite que las autoridades actúen de oficio y presenten denuncias penales ante agresiones físicas, como las captadas recientemente por sistemas de monitoreo municipal en Necochea.
Para dar intervención a las autoridades competentes y asegurar que los responsables sean llevados ante la Justicia, los ciudadanos pueden reportar estos hechos a través de la línea de emergencias 911.
Por otro lado, la difusión del video provocó una fuerte indignación y un repudio masivo en las redes sociales. Numerosos usuarios que lo conocían comenzaron a identificarlo públicamente, compartiendo no solo sus perfiles sociales, sino también sus datos personales y aparente domicilio.
Vecinos que suelen frecuentar el Parque Miguel Lillo, donde ocurrió el ataque, comentaron que era habitual ver al hombre paseando a los perros, aunque los ataques violentos solían ocurrir cuando creía que nadie lo observaba.
Cuando el caso se hizo público y ante la presión de la comunidad necochense que repudió el maltrato, el hombre decidió eliminar todas sus cuentas de redes sociales.
El rechazo generado en esta localidad llegó a tal punto que grupos proteccionistas organizan una marcha con el lema: “Caminamos hasta la fiscalía pidiendo justicia y la pena máxima”.








