A un paso de alcanzar la gloria quedó Belgrano, que el domingo que viene jugará la final del Torneo Apertura ante River en el estadio Mario Alberto Kempes para intentar ganar el primer título de su historia en la máxima categoría. Y el botín de esta semifinal en La Paternal fue para el Pirata porque Argentinos no lo liquidó cuando pudo y porque los de Ricardo Zielinski no se rindieron hasta el final y lo empataron 1 a 1 de manera épica en el último minuto adicional del tiempo regular. Todo se definió en los penales, un karma para el Bicho (perdió las últimas siete definiciones por esa vía), por 4 a 3 a favor del visitante en una tanda de locos.
El duelo de estilos estuvo tan marcado como la diferencia de temperatura entre la vereda del sol y la de la sombra en la tarde dominguera. De un lado, el Argentino de Nico Diez, que levanta la bandera del fútbol de toques y sociedades; del otro, el Pirata del Ruso con su firmeza defensiva (antes de este cruce había sostenido su valla en cero en 5 de los últimos 6 partidos) y su juego directo.
La diferencia en el primer tiempo, ayudado por un gol tempranero de Facundo Jainikoski, estuvo en la virtud del local de sortear la presión visitante. El Bicho es uno de los mejores equipos en saber cómo zafar del ahogo rival, justamente gracias a su ya fluido circuito de pases. La pelota casi siempre llega a los pies de un compañero de colorado y eso, en este fútbol argentino en el que abundan las imprecisiones, es un diferencial
El mediocampo de este Argentinos vuela porque Fattori no pierde tiempo entre que recibe -o roba- y distribuye, porque Nicolás Oroz hace de rueda de auxilio de Fattori y también se suelta y porque Alan Lescano tiene la calidad que todo número ‘10’ debe tener. Lo demostró en la jugada del 1 a 0. El Pipa recibió de Iván Morales, levantó la cabeza y metió el pase al medio. No pudo Tomás Molina, pero sí el juvenil Jainikoski que la empujó de zurda cuando también llegaba por las dudas Sebastián Prieto.
Muy oportunamente se le abrió el arco al misionero de 18 años: fue su primer grito en la Primera en el club que lo cobija desde los 11, cuando arribó desde Posadas con un bolsito lleno de sueños, que hoy está empezando a cumplir. Ese gol a los 6 minutos le puso un freno a atosigamiento inicial con el que salió a jugar Belgrano.
Los dueños de casa se apoderaron definitivamente de la pelota y tuvieron un par de oportunidades muy claras para aumentar la diferencia, pero el arquero Thiago Cardozo estuvo atento para desactivarlas bajo los tres palos: una de Alvarez, de pelota parada, y otra a quemarropa de Morales luego de un desborde de Prieto.
Para colmo, Belgrano perdió temprano a un hombre clave en la defensa como Lisandro López, quien debió abandonar el campo a los 13 minutos por una lesión muscular. Zielinski debió mover piezas de cara al complemento con los ingresos de Franco Vázquez y de Ramiro Hernandes para arriesgar un poco más. Ganó terreno y tuvo sus oportunidades de frente a Brayan Cortés: dos veces el ingresado Hernandes y un cabezazo de Lucas Passerini, que volvió y fue clave aguantando y luchando en el área, después de un centro de Lucas Zelarayán. Las veces que el Chino lograba manejar a Belgrano generó, aunque le faltó un socio en el mediocampo. El Bicho mermó en su intensidad y el Pirata le robó el protagonismo. Zielinski tiró todos los delanteros que tenía a la cancha Y lo empató en el último suspiro para el pesar de los hinchas locales.
Molina no lo liquidó cuando pudo y Uvita Fernández estiró todo al alargue con un tiro cruzado (se la bajó Passerini con el pecho). Justo en la anterior, el palo se lo había negado a Zelarayán y parecía que el Bicho volaba hacia el Kempes nomás, pero nunca hay que cantar victoria antes de tiempo.
En los dos tiempos de descuento no se sacaron diferencias porque ambos quedaron desarmados producto de los cambios. Y todo decantó en los penales en los que Belgrano pateó mejor, dio vuelta la tanda cuando estaba a un paso de quedar afuera y se ganó el derecho a jugar la final.







