La motosierra se aplica a nivel nacional desde la llegada al poder de Javier Milei. Sin embargo, hay réplicas en provincias que acompaña a la administración de La Libertad Avanza. Es el caso de San Luis, encuadrada con la Casa Rosada.
El mismo día que Javier Milei asumió la presidencia, en la provincia cuyana juró Claudio Poggi, en el fin de la hegemonía de los hermanos Rodríguez Saá. Poggi acompaña a Milei y los ajustes están a la orden del día en el castigado sector público.
De hecho, este jueves a las 17.30 está prevista una manifestación de trabajadores estatales en el centro de la ciudad de San Luis. Allí se esperan que confluyan sectores de la educación, la salud y judiciales, afectados por los recortes, a los que no escapan las fuerzas de seguridad.
Los docentes están entre los más afectados. Florencia Meineri, profesora secundaria en Villa Mercedes, y miembro del grupo de docentes autoconvocados, cuenta a este diario que “hay reclamos desde el primer día de la gestión, nos desdoblaron los sueldos en diciembre de 2023 y cobramos en dos cuotas durante todo el verano”.
A eso se sumó el impacto de la brutal devaluación de un Milei recién asumido. Los ya de por sí precarios sueldos volvieron a cobrarse enteros en febrero de 2024, pero con un atraso que no se pudo compensar. Desde entonces, los aumentos totalizan un 35 por ciento, muy por detrás de la inflación.
El punto de inflexión llegó a fines de junio con el cobro del aguinaldo. “De por sí es una cifra miserable y cobramos la mitad de lo que corresponde, porque la mitad del sueldo es en negro”, grafica Meineri.
Así, los docentes se manifestaron ante Poggi en pleno acto por el Día de la Independencia, el 9 de julio pasado y eso movilizó a la mesa intersindical ante le repercusión de la presencia de los docentes con pancartas. La respuesta de la provincia fue ofrecer un seis por ciento de aumento sobre el sueldo de enero de 2025.
“Calculamos que nos falta un 40 por ciento para recomponer”, apunta Meineri sobre la situación, que en el caso de los docentes no se limita a la cuestión salarial: reclaman mejoras en infraestructura, no hay aulas inclusivas, faltan autoridades en muchas escuelas y no se han renovado las autoridades de la junta de clasificación docente.
Para Meineri, “está claro que vienen por los derechos de los trabajadores, no les importa el sector público y lo quieren achicar. Se llenan la boca con que apuestan por la educación, pero prefieren hacerlo por el emprendedurismo”. Este jueves será un termómetro de cómo está el clima social en la provincia.









