Siete de cada 10 personas desplazadas en el mundo buscan refugio en zonas urbanas, pero los gobiernos locales han recibido históricamente un porcentaje minúsculo de la ayuda humanitaria internacional para atenderlas. Ahora, corren el riesgo de recibir todavía menos. El cierre de USAID, la agencia de cooperación de Estados Unidos, junto con los recortes presupuestarios a agencias de Naciones Unidas, ponen en riesgo la asistencia de 123,2 millones de refugiados y de los más vulnerables entre los más de 280 millones de migrantes que hay en el mundo. Ante este escenario, el Mayors Migration Council (MMC) —una coalición internacional de alcaldes de cerca de 290 ciudades— impulsa un cambio en la arquitectura de la ayuda.









