Haciendo equilibrio entre la arrogancia y el realismo más abyecto, Omar Mugharbel, CEO de la Saudí Pro League, la emergente y millonaria liga de Arabia Saudita, dice para quien quiera escuchar: “Para nosotros, el cielo es el límite. ¿Vinicius? No tenemos sueños, es solo cuestión de tiempo y de negociar. Estamos interesados en cualquier futbolista que quiera ser parte de nuestro viaje”.
No hay dudas: desde la opulencia de los petrodólares hay que entender el boom del fútbol árabe, que año a año gana más espectadores a base de la contratación de futbolistas consagrados que transitan las etapas finales de sus carreras (Cristiano Ronaldo, Karim Benzema, N’Golo Kanté y Sadio Mané, entre otros), o de jugadores de mediana edad que deslumbran en las mejores ligas de Europa, como por ejemplo los que llegaron para esta temporada, Mateo Retegui (26), Darwin Núñez (26), João Félix (25), Theo Hernández (27), Kingsley Coman (29) y el francés Enzo Millot (23).
“Estamos entre las cinco primeras ligas del mundo y con mucho margen para crecer. En los últimos dos años y medio hicimos lo suficiente como para que el torneo suba constantemente. Estoy feliz de estar acá porque sé que el campeonato es muy competitivo. Solo los que nunca jugaron en Arabia Saudita dicen que esta liga no está entre las cinco mejores; no entienden nada. Creo ciegamente en mis palabras”, lanzó el portugués Cristiano Ronaldo semanas atrás, cuando se anunció que seguiría en Al-Nassr de Riad a cambio de más de 400 millones de euros por dos años.
Existen dos versiones para explicar el fenómeno del fútbol saudí y ambas se pueden complementar. La primera indica que los árabes utilizan al deporte en general y al fútbol en particular para lavar su mala imagen en el mundo. “Sportswashing” es como se suele presentar el tema y se sustenta en las muchas denuncias que realizan distintos organismos de derechos humanos, que hablan de un régimen autocrático que vulnera los derechos de las mujeres, persigue a la comunidad LGBTIQ+, censura a los opositores y aplica la pena de muerte.
La segunda vertiente que describe el boom atraviesa a la política en su totalidad, cuya premisa final es llegar en óptimas condiciones al Mundial de Arabia Saudita 2034, para el que se están construyendo 11 nuevos estadios. Cuando Mohammed bin Salman fue nombrado príncipe heredero y tomó el control del país, en junio de 2017, presentó el Plan Visión 2030, un proyecto estratégico para agrandar la influencia global de su nación y diversificar su economía, liberándola de su “adicción al petróleo”, del que es el principal productor mundial. Así, se sucedieron inversiones millonarias de su fondo público en diversos sectores como el deporte, la tecnología, el turismo, las energías renovables y el entretenimiento en búsqueda de la transformación social y económica.
احتفاليـة الهداف .. بأغلى شـعار 🤩⚔️#القادسية | #ريتيغي_قدساوي pic.twitter.com/msbkL4dxAg
— نادي القادسية السعودي (@Alqadsiah) July 21, 2025
“No me importa cómo lo llamen. Si el ‘lavado de imagen’ va a incrementar mi PBI un 1%, entonces seguiré haciendo lavado de imagen“, admitió Mohammed bin Salman, cuyo patrimonio se estima en 350.000 millones de euros. El Príncipe maneja directamente el Fondo de Inversión Pública saudí y la petrolera Aramco. Además, es dueño de la mansión más cara del planeta, el Château Louis XIV, ubicado en Louveciennes, Francia, y es propietario del “Salvator Mundi”, de Leonardo da Vinci, por el que pagó 400 millones de euros y que está datado en torno al año 1500.
El negocio del fútbol
El primer golpe de efecto del multimillonario bin Salman se produjo en 2021, cuando el Fondo de Inversión Pública (PIF) de la nación adquirió el Newcastle de Inglaterra por 391 millones de dólares. Con esa salida al mundo, con el desembarco en la afamada Premier League, los árabes comenzaron a seducir a grandes estrellas con el fin de potenciar la Saudi Pro League. Los primeros intentos fueron infructuosos.
El segundo paso fue la compra de los cuatro clubes más grandes del país. El 5 de junio de 2023, el PIF desembolsó una cifra billonaria para convertirse en el máximo accionista de cuatro de los dieciocho equipos de la Liga Profesional Saudí. Así, Al-Ahli, Al-Ittihad, Al-Hilal y Al-Nassr se convirtieron en el flamante Big Four.
Una vez sentadas las bases, se empezó a contratar a grandes futbolistas europeos. También llegaron importantes entrenadores, incluidos los argentinos Ramón Díaz (Al-Hilal 2016-2018 y 2021-2021; Al-Ittihad 2018-2019) y Marcelo Gallardo (Al-Ittihad entre 2023 y 2024). El arribo más extraordinario sin dudas fue el de Cristiano Ronaldo, quien en 2022 fue seducido por Al-Nassr.
Una cuestión fundamental y fundacional es la no tributación de impuestos por parte de las personas físicas. ¿Qué quiere decir esto? Que todo lo que aparece en el contrato va a parar sin descuentos a las cuentas bancarias de los futbolistas. El repaso de los salarios actuales puede resultar ofensivo. Según datos del sitio Capology, el mejor pago de la liga es Ronaldo, que cobra 208 millones de euros por año más un bonus de 42 millones. Lo sigue el argelino Riyad Mahrez, a quien Al-Ahli le abona 52 millones de euros por temporada. Después aparecen Karim Benzema (Al-Ittihad), con 50 millones; Sadio Mané (Al-Nassr), con 40; Kalidou Koulibaly (Al-Hilal), con 34; Darwin Núñez (Al-Hilal), con 27; e Iván Toney (Al-Ahli), Sergej Milinkovic-Savic (Al-Hilal), N’Golo Kanté (Al-Ittihad) y Aleksandar Mitrovic (Al-Hilal), todos con 25.
Algo extra: el reglamento interno de la liga suma para que los futbolistas lleguen a Arabia Saudita: se permiten 8 extranjeros por club, más otros dos menores de 21. Esa normativa incluso se podría elevar hasta 10 en los próximos mercados.
Una duda asalta: ¿de dónde sale el dinero para mantener los planteles compuestos por futbolistas de élite? Hay varias patas. Las fortunas de los dueños son lo primordial. Pero también se ha multiplicado el ingreso por acuerdos comerciales, además del aporte que realiza el Gobierno y de las donaciones privadas.
“En nuestro caso tenemos al Príncipe Al-Waleed bin Talal, que es uno de los benefactores del club y que influye decisivamente en fichajes y contribuciones financieras”, señaló el español Esteve Calzada, CEO de Al-Hilal, una de las revelaciones del Mundial de Clubes. Según el sitio especializado 2Playbook, el Príncipe donó 47 millones de euros para la temporada 2023-2024.
Welcome to the squad, Darwin 🤩 pic.twitter.com/hZmRkLSuYH
— AlHilal Saudi Club (@Alhilal_EN) August 9, 2025
Al-Hilal, el máximo campeón de la liga con 19 estrellas, es el club que más acostumbra a romper los mercados. Lo hizo la temporada pasada al seducir al entrenador Simone Inzaghi, que venía de llegar a la final de la Champions con Inter de Milán. “Dimos un golpe sobre la mesa. Hemos tenido el acierto de traerlo y su llegada marca el punto de partida de un nuevo proyecto. Con un míster de primer nivel, también es más atractivo para fichar jugadores”, dijo Calzada. El italiano de 49 años firmó por dos temporadas y 50 millones de euros.
The opening #RoshnSaudiLeague weekend 👇
How do you feel about your team’s opening game? 👀 pic.twitter.com/I5Tfrg5Bgp
— Roshn Saudi League (@SPL_EN) August 12, 2025
Ahora, para el torneo que asoma, el desembolso fue por el uruguayo Darwin Núñez: le abonaron a Liverpool alrededor de 60 millones de euros. Y más: al uruguayo le pagarán 27 millones de dólares por año y firmó por tres temporadas.
Cómo se juega la Saudí Pro League
El campeonato local está compuesto por 18 equipos y comienza este jueves con tres partidos. Los participantes son: Al-Hilal, Al-Ahli, Al-Nassr, Al-Qadsiah, Al-Ittihad, NEOM, Al-Ettifaq, Al-Shabab, Al-Taawoun, Al-Fateh, Al-Fayha, Al-Khaleej, Al-Kholood, Al-Riyadh, Al-Okhdood, Damac, Al-Hazem y Al-Najma. Además, en Arabia se disputa la Copa del Rey con 32 equipos y que da inicio a fines de agosto.
De todos modos, la temporada en Arabia comenzó con la Supercopa que encontró campeón a Al-Ahli tras vencer por penales en Hong Kong a Al-Nassr de Cristiano Ronaldo. Lo curioso fue que el elenco vencedor pudo jugar el torneo porque Al-Hilal se bajó por cuestiones de calendario (terminó tarde su participación en el Mundial de Clubes y estiró las vacaciones del plantel).
Según el sitio Transfermarkt, la Saudi Pro League tiene un valor de mil millones de euros. En tanto, el número de la Liga Profesional de Argentina, con 30 equipos, supera por poco los 900 millones, mientras que el Brasileirao, de 20 clubes, asciende a los 1.740 millones. Igual, todos están lejos de la Premier League, el campeonato mejor cotizado del planeta con 12.280 millones de euros.
Los extranjeros en la Saudi Pro League son 157. Antes del desembarco del uruguayo Núñez, la última gran incorporación había sido la de Mateo Retegui, por quien Al-Qadsiah le pagó cerca de 65 millones de euros a Atalanta. Al atacante argentino nacionalizado italiano de 26 años le pagarán 20 millones de euros por cada una de las cuatro temporadas que firmó.
Otro arribo que hizo ruido fue el de João Félix a Al-Nassr por 50 millones de euros. El equipo de Cristiano también contrató al francés Kingsley Coman, proveniente de Bayern Múnich, y al zaguero español Iñigo Martínez, de último paso por Barcelona.
Y los últimos rumores que circulan es que el Fondo de Inversión Público está tentando con fuerza a Emiliano Dibu Martínez y al portugués Bruno Fernandes, de Manchester United. Una aclaración: el libro de pases cierra el 8 de octubre.
“No creo que hayamos alcanzado nuestro máximo potencial. Hemos hecho grandes cosas en un período de tiempo muy corto. Pero es muy importante entender que lo que hagamos ahora es parte de una visión a largo plazo. Es una visión que quiere invertir, que quiere crear un producto competitivo por el amor que hay en Arabia por el fútbol. Miramos el desarrollo del jugador, infraestructuras, comercialización, organización de los clubes. Creemos que hay una multitud de cosas que nos permiten ser una liga muy fuerte y eso puede tener un impacto en el mundo”, dijo Omar Mugharbel al medio español AS.
Si bien la Saudi Pro League se transmite en 160 países, es común ver a algunos estadios vacíos. Los registros oficiales marcan que solo 85 espectadores asistieron al triunfo 3-2 de Al-Orobah ante Al-Taawoun, que contó con un doblete del colombiano Roger Martínez, en un duelo correspondiente a la última fecha del campeonato pasado, que encontró como campeón a Al-Ittihad.
Arabia Saudita tiene una población de 34 millones de habitantes y Al-Ittihad es el equipo más popular: el promedio de asistentes en sus partidos de local es de 34.000. Lo siguen Al-Ahli (23mil), Al-Hilal (18mil), Al-Nassr (17mil) y Al-Qadsiah (9mil).
Los argentinos en Arabia
Apenas son 6 los jugadores argentinos que militan en la Saudi Pro League, lejos de los 20 brasileños. Mateo Retegui compartirá equipo con Ezequiel Fernández en Al-Qadsiah, aunque el Equi es seguido de cerca por Bayer Leverkusen, que está dispuesto a desembolsar 30 millones de euros para quedárselo.
También en suelo árabe se desempeñan dos juveniles que se fueron libres de Boca y que buscarán este año sus primeros minutos. Se trata de Isaías Rodríguez (Al-Ittihad) y de Luca Ramírez (Al-Riyadh).
El último en sumarse fue el arquero campeón de Platense, Juan Pablo Cozzani, que fichó con Al-Kholood a préstamo con cargo y dos opciones de compra hasta junio del 2026.
El sexto de los argentinos es el ex Vélez Matías Vargas, que juega en Al-Fateh de la ciudad Al-Mubarraz y que la temporada pasada anotó 7 goles en 20 partidos.
“El nivel del campeonato es altísimo; cuando llegué no pensé que iba a ser tan bueno. Hay jugadores extranjeros de nivel de Champions League, especialmente en los equipos grandes. Y los clubes más chicos se nutren con los mejores futbolistas del medio local. La competencia física es enorme. Cualquier resultado puede pasar. Nosotros el año pasado peleamos el descenso y les ganamos al campeón Al-Ittihad y a Al-Nassr de Cristiano”, le dice Vargas a Clarín desde Arabia Saudita.
-¿A nivel estadios y campos de entrenamiento se está muy lejos de Europa?
-Los 4 o 5 clubes grandes, no; pero al resto le falta crecer. Igual, es cuestión de tiempo porque se invierte mucho. Todavía hay una diferencia muy grande entre los presupuestos de los que pelean arriba y el resto.
Matías Vargas en uno de los entrenamientos nocturnos en Arabia. Foto: prensa Al-Fateh-¿El clima es realmente hostil para la vida diaria?
-Sí. Te puede tocar un día con 50 grados. Tenemos que entrenar por la noche porque durante el día es imposible por el calor. Ni siquiera te podés meter a la pileta: el agua te quema, estar al sol te descompone. Por eso el día a día se hace difícil. Por ahí en diciembre y enero podés salir un poco más, pero tampoco las ciudades de acá están diseñadas para caminar y pasear. Es subirte a un auto para ir a un shopping o cosas por el estilo.
-Cero. Encima yo vengo de China, de vivir en Shanghai, que es una ciudad que tiene de todo. Acá no existen los bares porque no se vende alcohol, por ejemplo. Ahora estoy cien por cien enfocado en el fútbol. No me queda otra que entrenar e ir al gimnasio. Después, aprovecho el tiempo para leer: estoy cursando un máster en dirección deportiva. Lo que hago, cuando tengo un par de días libres, es viajar a conocer ciudades o países cercanos.
-¿Las mujeres pueden ir a ver fútbol sin restricciones?
-Sí, desde hace un par de años asisten sin problemas. Ni siquiera se les exige el velo. Acá han venido una amiga y mi cuñada y entraron sin problemas a la cancha.
-¿Se juega con los estadios repletos?
-Solo cuando jugás con los grandes los estadios están llenos. Nosotros somos un equipo mediano y jugamos con 10 mil hinchas, aproximadamente.
-¿Los clubes son exclusivos de fútbol?
-No, no. En ese sentido la mayoría de los clubes son parecidos a los de Argentina, más allá de que algunos son Sociedades Anónimas o están privatizados. En nuestro club hay un montón de disciplinas, tanto masculinas como femeninas.
-¿Cómo te ha ido enfrentando a las grandes estrellas?
-Puedo decir que por ahora el saldo me da positivo. Contra Cristiano Ronaldo perdimos en la primera ronda y le ganamos 3-2 en la segunda con un gol mío. Y en España jugué una vez contra Leo Messi y empatamos.








