El popular y confrontativo presidente de Costa Rica, Rodrigo Chaves, entrega este viernes la banda presidencial a Laura Fernández, pero retiene buena parte del poder con su ya conocida fórmula de retórica populista y de colocarse medallas por el buen desempeño macroeconómico. Chaves deja la silla presidencial, pero no la toma de decisiones importantes en este país centroamericano. Fernández le ha otorgado facultades de superministro al nombrarlo al frente de Hacienda y de la Presidencia, una condición inédita en la historia costarricense.








