La discusión sobre la pobreza en Argentina volvió al centro del debate tras la difusión de nuevos indicadores sociales. Para el sociólogo, Roberto Corne, uno de los principales problemas radica en la metodología utilizada para calcular tanto la línea de pobreza como la indigencia, ya que considera que los parámetros actuales no reflejan adecuadamente el costo de vida de los hogares.
El sociólogo explicó que históricamente el país utilizó dos sistemas de medición. Primero, el método de Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI), basado en carencias estructurales, y luego la medición por ingresos, que comenzó a implementarse durante la década de 1980. Según detalló, el cálculo actual parte de la denominada canasta básica alimentaria, construida a partir del concepto de “adulto equivalente”, y posteriormente se amplía para incorporar gastos en servicios, salud, educación y transporte.
Sin embargo, Corne cuestionó la base estadística utilizada para construir esos indicadores. “La encuesta de gastos de los hogares que se hace en Argentina es la de 2003-2004“, explicó, y remarcó que esa referencia genera una subrepresentación de los valores actuales de pobreza e inflación.
Una metodología que genera controversias
Durante la entrevista, el especialista sostuvo que el principal problema es que no se utiliza la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares realizada en 2017-2018, que considera mucho más representativa de la realidad económica actual.
“La de 2017-2018 es la más cercana a la realidad“, afirmó. En ese sentido, consideró que mantener los parámetros de hace más de dos décadas provoca inconsistencias en los resultados oficiales.
Corne también cuestionó la forma en que se clasifican los sectores medios. “Los grupos medios tienen que ser clasificados como medios a partir de que pueden pagar la canasta básica total“, señaló, al considerar que numerosos hogares son catalogados como clase media pese a no alcanzar los ingresos necesarios para cubrir el costo de vida.
El debate sobre la verdadera magnitud de la pobreza
Al analizar los datos de distribución del ingreso publicados por el INDEC, el sociólogo planteó que, si se toma una canasta básica total cercana a los 2 millones de pesos para una familia tipo, la incidencia de la pobreza sería mucho más elevada que la informada oficialmente. “Hoy más del 60% de la población argentina está bajo la línea de pobreza, esto es así“, aseguró.
Asimismo, vinculó la discusión metodológica con los recientes datos sobre pobreza infantil y cuestionó los porcentajes difundidos por distintos organismos. “Creo que hoy más de la mitad de los chicos siguen siendo pobres“, afirmó.
Para Corne, la combinación entre una medición desactualizada y una canasta de referencia que no refleja los consumos actuales genera una lectura equivocada de la realidad social. “Han creado una narrativa relacionada con la baja de inflación y la baja de la pobreza, que es una narrativa“, concluyó, insistiendo en la necesidad de actualizar los criterios estadísticos para obtener un diagnóstico más preciso sobre la situación económica de los hogares argentinos.








