Diego Pablo Simeone entiende mejor que nadie ese refrán que señala que el que se quema con leche ve una vaca y llora. Para el Cholo, visitar el Camp Nou es sinónimo de tortura: como entrenador enfrentó a Barcelona en esa cancha en 17 oportunidades y jamás le pudo ganar, con 10 caídas y 7 empates. Este martes, en un duelo adelantado de la fecha 19 (ambos -junto a Real Madrid y Athletic Club– disputarán en enero de 2026 la Supercopa de España en Arabia Saudita), el Barça le ganó 3-1 en un choque apasionante en el que fueron titulares Julián Alvarez, Nahuel Molina, Nicolás González, Giuliano Simeone, e ingresó Thiago Almada, que se perdió el empate parcial en una de las últimas.
Barcelona es la gran bestia negra para Simeone entrenador. En total, el Cholo se topó en 41 oportunidades con el conjunto catalán y tan solo le pudo ganar 6 veces; es decir, el 14,6 por ciento. La ficha se completa con 23 derrotas y 12 empates.
Ganó bien Barcelona porque fue mejor y porque lo buscó más. Era especial el encuentro para Julián Alvarez: su nombre suena fuerte para ser refuerzo culé la temporada que viene. Los medios de Cataluña avisan que es el gran objetivo del presidente Joan Laporta es el Araña. Desde Madrid, en tanto, aseguran que Atlético le ofrecerá una mejora salarial. Igual, no sería sencilla una salida del cordobés de Calchín: tiene una cláusula de 500 millones de euros. ¿Jugó como para que los hinchas de Barcelona lo pidan con fervor? No: Julián tuvo un rendimiento discreto, fue de menos a más y culminó con solo un remate al arco. Luce un poco cansado el atacante surgido en River y eso debe ser una señal de alerta para Lionel Scaloni.
Barcelona, desde siempre y especialmente desde que está el alemán Hansi Flick como entrenador, es un equipo que regala espectáculo. No hay partidos aburridos del elenco culé porque el técnico tiene la valiente y cuestionable idea de adelantar la línea defensiva hasta lo imposible para ser un elenco ofensivo al extremo. Así, correr al espacio es una posibilidad muy concreta para todos los rivales que enfrentan al Barça. Y no había dudas de que Atlético de Madrid iba a exprimir esa alternativa. Por eso Diego Pablo Simeone ubicó a Nicolás González por detrás de Julián Alvarez. A nadie sorprendió, entonces, el gol de Alex Baena tras un pase de 40 metros de Nahuel Molina. Fue exquisita la definición del mediocampista en el mano a mano con el arquero Joan García.
Pero antes y después del gol de Baena, Barcelona fue el protagonista del duelo. El primer tiempo culminó con una posesión del 71 por ciento para los locales. No se desanimó con la desventaja el conjunto de Flick y no tardó mucho en empatar luego de un pase de crack de Pedri a Raphinha, que anotó después de gambetear a Jan Oblak.
El 1-1 con el que finalizó la etapa inicial fue demasiado premio para los Colchoneros. Lo bueno para los comandados por el Cholo fue que Robert Lewandowski estuvo errado con el arco: tiró un penal a las nubes y segundos después Oblak le sacó un cabezazo a quemarropa desde adentro del área chica.
En el complemento, los locales siguieron asumiendo el protagonismo y el gol de Dani Olmo le puso justicia al resultado. Fue un golazo con el ADN de Barcelona: el balón corrió de lado a lado hasta terminar adentro del arco de Oblak.
Se adelantó el visitante y fue su mejor momento. Thiago Almada entró al área a pura gambeta y le erró al arco cuando el arquero ya estaba en el piso. Atlético lo acorraló a puro centro. Pero no le salió la heroica y, encima, en la última Ferrán Torres puso el 3-1 definitivo.
Ganó Barcelona, es líder, y le sacó 6 puntos a Atlético de Madrid en la tabla de posiciones. Y la tendencia continúa: el Cholo visita el Camp Nou y llora.








