La guerra entre Estados Unidos e Irán continúa sin una tregua efectiva y suma nuevas víctimas civiles y militares. Desde Estados Unidos, Norman Powell analizó los últimos ataques y también se refirió al regreso del portaaviones USS Abraham Lincoln, tras permanecer 250 días en operaciones y enfrentar problemas de abastecimiento y salud mental entre sus tripulantes. El análisis fue realizado en Ronda de Corresponsales (RDC) por +Perfil, el nuevo canal de Editorial Perfil.
El Comando Central de Estados Unidos informó sobre nuevos ataques contra objetivos militares iraníes, mientras que el conflicto mantiene un alto costo humano. En paralelo, el regreso del portaaviones estadounidense expuso las dificultades que enfrentaron durante meses sus aproximadamente 5.000 tripulantes.
Nuevos ataques contra Irán y aumento de las víctimas civiles
El Comando Central de Estados Unidos informó sobre nuevos ataques contra objetivos militares iraníes, en una escalada que vuelve a poner el foco sobre el costo humano de la guerra. “Ha habido nuevos ataques a objetivos militares de Irán”, confirmó Powell.
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Según el analista, los ataques dejaron víctimas tanto civiles como militares. “Al parecer han muerto civiles y militares en este ataque, entre ellos cuatro personas que estaban celebrando una boda”, señaló.
El dato vuelve a poner en primer plano el impacto de las operaciones militares sobre la población civil. “Lamentablemente, como vemos, las víctimas civiles siguen aumentando también en este conflicto”, advirtió Powell.
La situación se mantiene además marcada por la ausencia de una tregua duradera y por el despliegue de importantes recursos militares estadounidenses en la región.
El desgaste del USS Abraham Lincoln tras 250 días en el mar
Otro de los focos señalados por Powell es el regreso del portaaviones USS Abraham Lincoln, que participó en las operaciones desde el comienzo de los ataques contra Irán y posteriormente fue reemplazado por el USS George Washington.
“El portaaviones Lincoln, que estuvo en las operaciones desde el comienzo de los ataques a Irán, ha llegado a un puerto de Tailandia”, explicó Powell. Allí, los aproximadamente 5.000 tripulantes comenzaron un período de descanso antes de emprender el regreso a su base de operaciones en San Diego, California.
El despliegue prolongado tuvo consecuencias sobre la tripulación. “Estuvieron 250 días y tenían problemas de agua, tenían problemas de alimentos, problemas de funcionamiento de equipo, etcétera”, detalló.
A esto se sumaron problemas vinculados al bienestar de los militares. “Tenían problemas de salud mental de muchos de los miembros de la tripulación debido a un tiempo tan prolongado en el mar”, afirmó Powell.
La magnitud de la operación también permite dimensionar el impacto humano del conflicto. “Un pueblo, pero un pueblo en armas y un pueblo en guerra, o sea que es bien complicada la situación”, resumió el analista al describir la vida cotidiana de miles de personas a bordo de un portaaviones desplegado durante meses.








