El Senado de Brasil aprobó el miércoles por la noche por goleada —75 votos contra uno— una reducción de jornada histórica, que supone ampliar de uno a dos días libres la jornada de los trabajadores del mercado formal. O dicho de otra manera, reducir de 44 a 40 horas la jornada semanal. E importante, sin merma del salario. Este cambio legislativo, impulsado por el Gobierno, supone una gran victoria política para el presidente y candidato a la reelección, el izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva. Su rival, el senador Flávio Bolsonaro cambió a última hora su posición sobre el tema y votó a favor, pero desde Porto Alegre, donde estaba de mitin. Quedan diez días para las elecciones. El ultraderehista Bolsonaro es el favorito, según las encuestas, que apuntan a un empate técnico.
Quince millones de trabajadores logran un segundo día libre en Brasil, una victoria política para Lula








