El regreso de Boca a los entrenamientos después de dos días libres estuvo marcado por una ausencia que generó inquietud en el predio de Ezeiza. Miguel Ángel Russo no estuvo presente porque permanecía internado en la Clínica Fleni. En su lugar, Claudio Úbeda tomó las riendas de la práctica junto al colombiano Juvenal Rodríguez, en una jornada que reflejó tanto la preocupación por la salud del técnico como la fortaleza del cuerpo de trabajo que lo acompaña.
El Sifón Úbeda, que forma parte del staff de Russo desde 2021, cuando ambos coincidieron en Arabia Saudita, encabezó la sesión de la tarde. Aunque no se trata de una situación inédita, ya que tanto él como Rodríguez suelen tener participación activa en los entrenamientos, el contexto le dio otro peso a la práctica. El ensayo comenzó pasadas las 15 y se desarrolló bajo un clima de concentración, pero también de incertidumbre por la ausencia del DT.
En la dinámica habitual de Boca, Russo acostumbra observar los trabajos desde un costado, dejar que sus asistentes conduzcan los ejercicios y aparecer en momentos puntuales con indicaciones estratégicas o charlas motivacionales. De hecho, en jornadas de frío intenso suele sumarse recién después del inicio para supervisar. Por eso no sorprende que Úbeda y Rodríguez tengan voz y presencia en cada práctica, aunque esta vez debieron asumir la responsabilidad principal.
“Somos un cuerpo técnico muy unido y él es fundamental”, había destacado el propio Úbeda en una entrevista reciente. Su vínculo con Russo se consolidó en el Al-Nassr de Arabia Saudita y continuó en Rosario Central y San Lorenzo, hasta desembocar nuevamente en Boca. Para el exdefensor, compartir equipo con el experimentado entrenador significa absorber enseñanzas diarias: “Miguel tiene un coraje increíble. Tenemos que estar frenándolo porque tiene una cabeza superadora y está todo el tiempo apuntalando y acompañando. Nos enseña algo todos los días: sabe llevar situaciones y tomar decisiones, sobre todo”, aseguró tiempo atrás.
El otro hombre de confianza en esta coyuntura es Juvenal Rodríguez. El colombiano fue entrenador de arqueros en Millonarios entre 2017 y 2018, cuando Russo dirigía en el fútbol cafetero. Si bien no lo acompañó en su segundo ciclo en Boca, regresó para sumarse a la experiencia en Arabia y desde entonces es parte estable del grupo de trabajo.
Pese a la internación de Russo por una infección urinaria, la agenda del plantel no se detiene. Boca volverá a entrenarse el jueves por la mañana y el viernes tendrá una exigente jornada de doble turno con concentración incluida. La preparación apunta a mantener la intensidad, pese a la fecha FIFA que interrumpe la competencia oficial. El próximo compromiso será el domingo 14 de septiembre ante Rosario Central, en condición de visitante, un duelo clave para la pelea por la tabla anual.
Más allá de la expectativa por la evolución de Russo, el cuerpo técnico busca sostener la normalidad. La ausencia de su líder, al menos en la práctica, dejó en evidencia el grado de cohesión que existe entre sus colaboradores. Y mientras el DT se recupera en el Instituto Fleni y espera el alta, el grupo trabaja con la convicción de mantener encendida la maquinaria de Boca.








