Protestas Francia: Los disturbios vuelven al centro de París un día después de la gran revuelta | Internacional

Protestas Francia: Los disturbios vuelven al centro de París un día después de la gran revuelta | Internacional


La vida parisina no se detuvo tras los salvajes disturbios del 17 de octubre en toda Francia. No lo hicieron, sobre todo, sus ciudadanos, que el domingo por la mañana salieron a comprar el desayuno esquivando bicicletas quemadas, contenedores y a algún runner. La mañana transcurrió en un ambiente de desolación y olor a plástico quemado y algunos descubrieron que su vehículo había sido calcinado. Pero pasadas las tres de la tarde, los disturbios regresaron a los alrededores de la plaza de la República, donde todo había empezado el día anterior. De nuevo, contenedores ardiendo, barricadas formadas con bicicletas de alquiler incendiadas y violentos enfrentamientos con la policía.

A solo dos horas de que empezara la reunión de crisis presidida por el jefe del Estado, Emmanuel Macron, las calles adyacentes a la plaza de la República volvieron a ser el escenario de carreras, lanzamiento de proyectiles y pillajes en tiendas. A medida que pasan las horas, crece la convicción de que gran parte de los disturbios fueron protagonizados por personas ajenas a la protesta estudiantil. Un tipo de violencia más parecido al que se observa cuando hay una victoria del PSG o de la selección francesa que a la que dejaron las protestas de los estudiantes durante la semana anterior. Pillajes, robos, saqueos.

La concentración original de este domingo fue dispersada rápidamente con gases lacrimógenos, pero entonces varios grupos se dispersaron por los alrededores, en medio de una creciente confusión que volvió a elevar la tensión en el barrio. En el muelle de Valmy, junto al canal de Saint-Martin, un montón de bicicletas fueron incendiadas, lo que obligó a intervenir a los bomberos. Varios policías se desplegaron para asegurar la zona y fueron recibidos con gritos de “ACAB” (All Cops Are Bastards; Todos los policías son unos bastardos, en inglés). Más allá de esa consideración, lo que sí volvió a ser evidente es que no estaban preparados para repeler disturbios con los que no contaban este domingo.

La tienda de Petite Mendigote, situada en la rue Beaurepaire, en el distrito X de París, fue objeto de actos vandálicos y saqueada por un grupo de individuos. El escaparate del establecimiento fue destrozado y varios hombres pudieron entrar en la tienda. Lo mismo que había ocurrido la noche anterior en centenares de comercios, que fueron desvalijados sin pudor por decenas de vándalos.

A partir de las 18.30 los camiones de bomberos regresaron al centro para apagar los incendios que los manifestantes provocaron en algunas esquinas para evitar que la policía pudiera circular con sus vehículos. Un grupo de jóvenes, todos vestidos de negro y con grandes bolsas para almacenar los botines de sus pillajes, corría por la calle de Turbigo (en el distrito III) al grito de “Louis Vuitton”. El objetivo era saquear también la gran tienda de lujo.

El presidente del ultraderechista Reagrupamiento Nacional, Jordan Bardella, también se dejó caer por la misma zona horas antes. El delfín de Marine Le Pen, cuyo antisemitismo ha sido puesto de manifiesto recientemente con una serie de mensajes que escribió con 17 años invocando una retahíla de clichés e insultos sobre los judíos, se fue hasta la comisaría del distrito III para ponerse del lado de la policía. “Francia ha sido humillada por una violencia que va en aumento cada vez más. El orden ya no existe en este país”, afirmó el eurodiputado de extrema derecha ante la prensa, antes de ser interpelado en directo por el diputado ecologista Pouria Amirshahi. “Es una vergüenza lo que haces”, le lanzó en un espectáculo televisivo inesperado.

Las mismas escenas se repitieron en otras ciudades. Un grupo de unos 50 jóvenes, la mayoría encapuchados, intentó romper el escaparate de una tienda Lacoste en Lyon antes de que interviniera la policía, según publicó Le Figaro. El grupo había salido de la plaza Bellecour en dirección a una calle comercial de la ciudad, pero la policía logró dispersarlo, entre otras medidas, mediante el uso de gases lacrimógenos.

Las fuerzas del orden francesas han detenido por el momento a 2.000 personas por su participación en actos de violencia durante la jornada de protestas del sábado, que en muchos sitios degeneró en enfrentamientos, ataques a edificios públicos y saqueos de comercios.