El partido entre Bélgica y Senegal se convirtió en el primero de la Copa del Mundo en ser detenido por el ingreso de tres simpatizantes. Y el primero en el que la estricta seguridad de Estados Unidos -el partido se juega en Seattle- se vio vulnerada.
Ni los hinchas ni los jugadores se habían repuesto de la apertura del marcador por parte de Senegal -a los 27 del primer tiempo- ni de la pausa de hidratación inmediatamente posterior, que al minuto el primer tiempo volvió a ser detenido, pero esta vez por un grupo de intrusos que empezó a correr entre los jugadores.
Lejos de las ya comunes manifestaciones políticas o reclamos sociales, los primeros reportes hablan de que habrían sido tres creadores de contenido que quisieron hacer una broma. Si bien dos fueron tacleados por la seguridad, el tercero logró esquivarlos y lograr el cometido de detener el partido.
Hasta el momento, no se conoce la identidad de los invasores, pero se espera que aprovechen la situación para robustecer sus redes sociales.
Como es costumbre en las competencia FIFA, la cámara automáticamente cambió de foco, pero aumentó más la confusión porque el entrenador francés de Bélgica, Rudi Garcia, se estaba limpiando la cara. Sucedió que justo en ese instante los aspersores lo habían dejado empapado.
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