Pedro Sánchez y Alberto Núñez Feijóo se acusan por los disturbios en España y buscan capitalizar el temor a la violencia

Pedro Sánchez y Alberto Núñez Feijóo se acusan por los disturbios en España y buscan capitalizar el temor a la violencia

A poco más de un mes de las elecciones previstas para el 29 de noviembre, la campaña política en España se desarrolla en un clima de tensión marcado por los episodios de violencia registrados en Barcelona y Bilbao. En Ronda de Corresponsales, por +Perfil, el corresponsal en España, Marcelo Molina, describió una disputa en la que el oficialismo y la oposición se responsabilizan mutuamente por los disturbios y buscan capitalizar políticamente el temor a nuevos incidentes.

En ese escenario, el presidente Pedro Sánchez intensificó sus actos y presentó la contienda como una disputa entre el amor y el odio, además de vincular sus expectativas electorales con el triunfo de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil. Por su parte, el líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, cuestionó al Gobierno y planteó endurecer las penas por vandalismo.

El oficialismo y la oposición se acusan por los disturbios

Según relató Molina, Feijóo sostiene que los episodios de violencia estarían organizados desde el propio Gobierno. El dirigente del Partido Popular (PP) interpreta las protestas como una maniobra para generar miedo en las calles en un momento de debilidad política.

Desde sectores de la izquierda, en cambio, responsabilizan a la ultraderecha por las acciones violentas y consideran que también buscarían generar temor con objetivos electorales. “Todos se acusan de ser lo que el bando contrario es el instigador de esto”, resumió Molina al describir el cruce de acusaciones.

Los incidentes en Barcelona durante el fin de semana y los registrados en Bilbao se incorporaron así al centro de la discusión política. La controversia no se limita a la seguridad: también gira en torno a quién puede atribuirse la responsabilidad por la violencia y qué rédito electoral podría obtener de ella.

Pedro Sánchez plantea una campaña del amor contra el odio

Mientras la oposición cuestiona su gestión, Sánchez mantiene una agenda de actos casi diarios. En uno de sus discursos, realizado en Asturias, el presidente presentó las elecciones como una elección entre dos modelos de país y defendió la solidaridad, la cohesión social y la igualdad de oportunidades.

“Y por supuesto, también va del amor frente al odio”, afirmó el mandatario durante el acto. En esa construcción, Sánchez se ubica del lado de la esperanza y el progreso, mientras contrapone su propuesta con lo que define como el retroceso de sus adversarios.

El presidente también apeló a la experiencia brasileña para reforzar su mensaje electoral. “Si Brasil pudo, España puede”, sostuvo, antes de llamar a votar por el Partido Socialista el 29 de noviembre.

La puesta en escena recibió críticas por coincidir con los episodios de violencia en Bilbao. Molina señaló que, después de terminar el discurso, Sánchez volvió a bailar, una práctica que se convirtió en parte del cierre de sus actos y que acompaña la consigna de campaña vinculada con la fuerza del amor.

Feijóo propone endurecer las penas por vandalismo

En paralelo, el líder del PP defendió su acuerdo con Vox en el Senado y argumentó que Sánchez había cambiado las reglas políticas al pactar con el Frente Amplio. De ese modo, buscó responder a las críticas por sus propios entendimientos parlamentarios.

Feijóo también se refirió a la gestión de la crisis de Ceuta y afirmó que habría desplegado al Ejército si Marruecos no hubiera colaborado. La declaración se sumó a una serie de planteos con los que busca cuestionar la política del Gobierno en materia de seguridad y control fronterizo.

Otra de sus propuestas consiste en recuperar un agravante penal para los delitos de vandalismo cometidos con el rostro cubierto. Según lo señalado durante el segmento, esa disposición había sido eliminada en 2022 mediante un acuerdo entre el PSOE y Podemos.

Redes sociales e inteligencia artificial, en el centro de la campaña

La disputa electoral se desarrolla tanto en los actos presenciales como en las plataformas digitales. Molina describió la existencia de dos campañas paralelas: una centrada en los eventos tradicionales y otra que se despliega en redes sociales y aplicaciones de mensajería.

El corresponsal también destacó el uso de inteligencia artificial en este contexto y mencionó campañas que circulan por plataformas como TikTok y Telegram. La combinación de actos públicos, entrevistas y contenidos digitales amplía los canales de disputa política en la recta final hacia las elecciones.

Las críticas a Sánchez por su reacción ante la violencia en Bilbao

Uno de los cuestionamientos mencionados durante el diálogo fue que Sánchez no había hecho referencia a Bilbao en el discurso emitido durante el segmento, pese a que se estaban registrando episodios violentos en esa ciudad. Molina remarcó que, hasta ese momento, el presidente tampoco había mencionado explícitamente el nombre de la localidad.

La omisión se convirtió en otro elemento de controversia dentro de una campaña en la que cada gesto público adquiere una lectura política. Con la seguridad, los disturbios y las acusaciones cruzadas en primer plano, el desafío para los candidatos será disputar el voto sin que los episodios de violencia terminen dominando por completo la agenda electoral.