para dos testigos, Maradona tendría que haber sido internado en una clínica psiquiátrica y hubo cruces con las defensas

para dos testigos, Maradona tendría que haber sido internado en una clínica psiquiátrica y hubo cruces con las defensas


Un psiquiatra que integró la Junta Médica por la muerte de Diego Armando Maradona (60) aseguró este martes que el ex futbolista tendría que haber sido llevado a una institución psiquiátrica y no a una internación domiciliaria, y que era incapaz de decidir sobre su salud.

José Luis Covelli, perito psiquiátrico, fue uno de los testigos de la audiencia N° 38 quien declaró ante los jueces del Tribunal N° 7 de San Isidro, Alberto Gaig, Alberto Ortolani y Pablo Rolón.

“El paciente tenía un síndrome confusional debido a la abstinencia alcohólica. El 11 de noviembre no estaba en condiciones de decidir sobre su salud“, expresó Covelli, en referencia a la fecha en que Maradona fue externado de la Clínica Olivos tras una operación de un hematoma subdural.

El testigo explicó que su rol en la Junta Médica fue analizar todo el expediente que le fue brindado, donde analizó las cuestiones psiquiátricas.

“Había Irritabilidad, hubo necesidad de contención, intentos de fuga, por lo que Maradona no había normalizado su estado de conciencia, eso lo transformaba en una persona con riesgo para sí mismo como para terceros. Esto incluye en la Ley de Salud Mental anterior, hace mención los riesgos inminentes. Era paciente para una internación institucional con seguimiento de este síndrome confusional. Una internación domiciliaria no cumplía estos requisitos de seguimiento cognitivo”, explicó el psiquiatra.

Para Covelli, el ex futbolista “no se encontraba para el alta”, y debía seguir medicado y con un médico especialista. “Lo que falló fue el control clínico”, sostuvo, y señaló a el neurocirujano Leopoldo Luque y a la psiquiatra Agustina Cosachov como médicos tratantes.

El testimonio fue seguido con atención por los imputados Luque, Cosachov, Carlos Díaz (psicólogo), Nancy Forlini (coordinadora de Swiss Medical) y Pedro Di Spagna (médico clínico).

También estuvieron presentes Jana, Dalma y Gianinna Maradona, las tres hijas del Diez.

En su interrogatorio, el fiscal general adjunto de San Isidro Cosme Iribarren le consultó a Covelli sobre la medicación que tomaba Maradona y que fue objeto de análisis en uno de los puntos de la Junta Médica.

“Tenía dosis habituales. El plan terapéutico era acorde al estado clínico. Muchos de estos psicofármacos producen alteraciones y producen daños hepáticos. Maradona era un paciente hepático. La medicación que tomaba causaba efectos de somnolencia, alteraciones cardiacas, y hepáticas. Este paciente necesitaba regular la medicación en virtud del compromiso renal que presentaba y a su condición hepática”, sostuvo.

Uno de los contrainterrogatorios más salientes fue el de Vadim Mischanchuk, defensor de la psiquiatra Cosachov, quien le consultó sobre el diagnóstico de una enfermedad renal o hepática del paciente. “No encontré enfermedad renal crónica”, recordó.

Luego, el defensor hizo hincapié en lo que el testigo explicó como síndrome confusional y le pidió que señale temporalmente en qué días de la internación en la Clínica Olivos Maradona lo padeció.

“No puedo hablar con certeza porque la medicina no es una ciencia exacta, sino conjetural. La conducta del paciente permitía inferir que el síndrome se producía de manera oscilante“, remarcó el psiquiatra.

Covelli aseguró que llegó a una conclusión en base a la historia clínica de Olivos y, ante la repregunta de Mischanchuk sobre cómo concluyó cómo estaba Maradona el 11 de noviembre cuando fue internado el 3 de ese mes, el testigo le pidió al juez Gaig “tener consideración” ya que se “sintió presionado”.

“Por la conducta que figura en la historia clínica, excitación, pérdida de memoria, ira, hostilidad durante la internación de olivos”, respondió, y agregó: “El plan terapéutico era el adecuado según lo que padecía el paciente”.

El abogado Francisco Oneto, defensor de Luque, basó parte de su interrogatorio en las conclusiones toxicológicas y en la capacidad de Maradona para tomar decisiones. El letrado aseguró que las basaron en una ley derogada.

El testigo señaló que en 2004 Maradona estaba inhabilitado, pero no era incapaz. “Desconozco si estaba vigente en 2020”, precisó, y dijo desconocer si los médicos pueden solicitar la inhabilitación del paciente pero que creería que sí los familiares.

Qué declaró el médico clínico

El segundo testigo de la jornada fue el médico clínico Silvino Ramírez, quien coincidió con su colega de que Maradona tendría que haber sido derivado a una institución de salud mental.

“En lo emocional no estaba en sus cabales, estaba cursando un cuadro de abstinencia alcohólica. Tendría que haber sido controlado día a día. Quizás era necesario volver a internarlo en un sanatorio debido a la evolución que tuvo”, sostuvo, y aclaró que uno de los puntos donde sufrió una involución fue a nivel cardiológico.

El médico sostuvo que por lo que observó en la autopsia, la hinchazón de Maradona y el líquido dentro de sus pulmones y abdomen “no es algo que pasé de un día al otro, sino que fueron días de evolución”.

“Tendrían que haberle sacado el agua de los pulmones, eso hubiese ayudado. La falta de oxígeno causa pérdida de conciencia”, describió.

Luego de dar a conocer que trabajó en varios centros de salud privados, entre ellos en la Clínica Suizo Argentina, propiedad de Swiss Medical, el fiscal Iribarren le consultó respecto a cómo se cargaban las históricas clínicas.

Esto fue en relación con el escándalo que surgió luego de que se dio a conocer que se analizaron estudios de laboratorio de Don Diego, padre de Maradona, de entre 2011 y 2015 en lugar de los del ex futbolista. Como respuesta, la prepaga indicó un error involuntario producto de la carga manual de los estudios previos al 2015.

“No es usual unificar las historias clínicas. Además del nombre y apellido, se piden documentos, se asocian el número de documento con la historia clínica, sino Ariel González habría un montón de historias clínicas”, contestó.

Pablo Jurado, representante de las hermanas del Diez, consultó sobre la cantidad de líquido en el cuerpo de una persona, y si 30 litros pueden producir en el paciente taquicardia y falta de aire.

El médico respondió que no, que “30 litros es mucho, con medio litro ya produce disnea”.

“Un cuadro hematoso se genera en una semana o cinco días. Maradona no tuvo una muerte súbita, Lo que produjo el paro cardiaco fue el fallo renal, hepático, cardíaco; lo que surgió los últimos días”, sostuvo el testigo ante la consulta del abogado Felix Linfante.

Uno de los momentos de mayor tensión fue cuando comenzó a preguntar Oneto. El abogado avisó que se iban a mostrar imágenes de Maradona ya sin vida, por lo que el juez Rolón, siempre atento a estas cuestiones, le sugirió a Jana Maradona que se retirara del lugar porque se iban a reproducir fotos sensibles y que, si bien no quería pasar por arriba de su voluntad, preferiría que no las viera.

“Los síntomas no se analizan aisladamente, hay que ver el contexto general”, respondió cuando se le exhibió los últimos registros de la frecuencia respiratoria, siempre en parámetros normales.

Tras un ferviente ida y vuelta, el testigo indicó que se sintió “un tono intimidante” por la manera de preguntar del abogado.

Tras ello, se reprodujo el video con el cuerpo de Maradona extendido en la cama donde murió aquel 25 de noviembre de 2020. La discusión fue si el cuerpo estaba en 45 grados. La respuesta fue que no.

Otro contrainterrogatorio intenso fue el de Diego Olmedo, defensor de Díaz, quien llamó por otro apellido al testigo (Beruti en lugar de Larrea), lo que derivó en que este le respondiera identificándolo como “Porcel”.

Esta situación fue alertada por los jueces Rolón y Ortolani, quienes llamaron la atención al abogado y pidieron perdón al testigo.

Olmedo cuestionó que Larrea firmó conclusiones de la Junta Médica vinculadas al área psicológica sin tener conocimiento ni expertise.

“¿Intervino un psicólogo en la Junta Médica?”, preguntó de manera atinada Ortolani. “Había un psiquiatra. Covelli estaba”, contestó.

Finalmente afirmó que “no sabría” confirmar si había drogas y alcohol en la casa de Tigre ni si Díaz dijo que no debería haber habido.

Sobre el final de la audiencia, el abogado Nicolás D’Albora, que defiende a Nancy Forlini, coordinadora de la prepaga Swiss Medical, pidió que sea llamado a declarar a Claudio Belocopitt, quien era testigo ofrecido por Linfante y del que el propio abogado desistió. Ese pedido será resuelto el jueves, jornada en la que también empezarán a declarar los testigos citados por la defensa de Luque.