Pandilleros de la Mara Salvatrucha afirman que sepultaron a 200 personas en la cuna política de Bukele

Pandilleros de la Mara Salvatrucha afirman que sepultaron a 200 personas en la cuna política de Bukele

Tres pandilleros de la Mara Salvatrucha (MS-13), acogidos a un mecanismo de colaboración con la Fiscalía, han confesado durante el juicio masivo contra 486 presuntos líderes de esa estructura criminal que, entre 2013 y 2021, torturaron, asesinaron y enterraron a más de 200 personas en la Finca Suiza. Esa zona boscosa, localizada en el municipio de Nuevo Cuscatlán, ocupa un lugar singular en la historia política de El Salvador: fue allí donde comenzó la carrera política de Nayib Bukele en 2012 y donde se forjó parte del movimiento que más tarde lo llevaría a la Presidencia.

El terreno albergaría el mayor cementerio clandestino conocido del país. Sobre ese mismo lugar —donde, según las propias autoridades, ya han sido encontrados 21 cuerpos y un número no determinado de restos óseos— se construye desde hace varios años una urbanización de lujo.

Aunque el propio Gobierno declaró secretos todos los juicios y procesos judiciales en el marco del régimen de excepción, las autoridades convirtieron el proceso masivo contra los presuntos cabecillas en un espectáculo mediático y permitieron el ingreso de varios medios de comunicación e influenciadores. Las demás audiencias contra personas acusadas de colaborar con la pandilla —entre las que, según organismos de derechos humanos, podría haber miles de inocentes— continúan celebrándose a puerta cerrada.

Este periódico ha tenido acceso a la acusación fiscal que contiene la declaración completa de los tres testigos identificados con los nombres clave Bosnia, Berlín y Suecia. Los tres han sido señalados como miembros de la MS-13, específicamente de la clica [célula] Teclas Locos Salvatruchos, que operaba en la zona norte del área metropolitana de San Salvador, incluido el municipio de Nuevo Cuscatlán.

En sus confesiones, los testigos clave Berlín y Bosnia aseguran de que, a mediados de 2012, durante la llamada “tregua” entre las pandillas y el Gobierno del entonces presidente Mauricio Funes, la cúpula o Ranfla Nacional de la MS-13 acordó ocultar los cuerpos de sus víctimas bajo tierra para maquillar la cifra de homicidios. A ese mecanismo, según los testimonios, los pandilleros decidieron llamarlo “Homicidio Cultivado” o “H1″, en alusión al nombre de un fertilizante.

En aquel tiempo, Nuevo Cuscatlán era un municipio poco conocido en el panorama político y con escasa incidencia delictiva. Sin embargo, por sus características boscosas, la pandilla decidió utilizarlo como fosa común para las víctimas de las localidades aledañas del área metropolitana de San Salvador, la capital. “Los líderes se enfrentaron al problema de que la lista de homicidios pendientes de la pandilla iba creciendo a nivel nacional y no podían dejar cuerpos en las calles. Entonces, decidieron que la mejor manera de seguir manteniendo el control era ocultar los cadáveres”, afirma la confesión de Berlín y Bosnia.

Tras la llegada de Bukele a la alcaldía, en mayo de 2012, Nuevo Cuscatlán empezó a resonar en el mapa político salvadoreño. Con una imagen fresca y juvenil, el entonces emergente político catapultó la proyección del pequeño municipio y lo erigió como modelo para el resto del país. Durante su gestión, Bukele destacó la baja o nula incidencia de homicidios y la atribuyó a sus planes de prevención y combate a la violencia.

En realidad, Nuevo Cuscatlán era y es un municipio pequeño, de apenas 15,6 kilómetros cuadrados, habitado por una población de clase relativamente acomodada. Esta circunstancia lo situaba históricamente por debajo del promedio nacional de violencia, manteniéndose con una media de uno o dos homicidios al año. Bukele, sin embargo, hizo gala de haber logrado sostener la cifra de homicidios en cero durante más de dos años.

En julio de 2014, un mes antes de hacer pública su aspiración de convertirse en alcalde de la capital, Bukele publicó en su canal de YouTube un vídeo de 4Visión, un programa de cariz sensacionalista de la televisión local. En la pieza, de menos de dos minutos, se atribuía la caída drástica de los homicidios al plan implementado por el edil. “Alrededor de los municipios aledaños el auge de la criminalidad es altísimo. Casi todos los municipios colindantes con Nuevo Cuscatlán tienen un nivel delincuencial muy alto. Entonces, es cuestión de tiempo para que [la violencia] pase la frontera y pase algo aquí en el municipio. Antes de que eso pase, queremos ser proactivos y solucionarlo antes”, decía el alcalde sentado ante un modesto escritorio en el que solo se apreciaba un ordenador.

En el vídeo se aseguraba que el nuevo plan con el que Bukele atajaría la eventual llegada de la violencia al municipio incluía un incremento de los patrullajes, cámaras de videovigilancia y monitoreo con drones. “Nosotros vamos directamente con las comunidades. Ellos nos dicen los problemas delincuenciales que están teniendo. A veces todo se soluciona clausurando un terreno baldío, poniendo iluminación en una calle oscura o construyendo un muro que divida la comunidad de un terreno rural”, señalaba el entonces regidor.

Sin embargo, mientras Bukele hacía campaña, las pandillas continuaban ocultando cadáveres en el entorno rural del municipio.

“Según los testigos claves Berlín y Suecia, a este lugar los homboy [compañeros] de la Base El Pino de la clica Teclas Locos Salvatruchos llevaron a más de doscientas personas, en el periodo temporal antes mencionado y todas fueron asesinadas e inhumadas clandestinamente, casi siempre capturadas en los municipios de Santa Tecla y otros cercanos”, recoge la acusación fiscal.

En el documento judicial, el Ministerio Público sostiene tener certeza sobre las afirmaciones de sus testigos estrella. “Esta información está sobreabundantemente confirmada con los resultados obtenidos al haberse procesado varias áreas de dicha finca como escenas del crimen entre los meses de noviembre de 2021 y febrero de 2022, teniéndose como resultado el haber localizado un total de veintiún cuerpos inhumados en fosas clandestinas”, detalla el escrito.

La Fiscalía señala además que en la misma zona se han localizado “varios grupos de restos óseos” en áreas de la finca “que ya están siendo urbanizadas”. Sobre la Finca Suiza se levanta la urbanización de lujo Portales del Bosque. En su sitio web, el proyecto se promociona como “un oasis urbano en medio de la naturaleza”.

Desde la llegada de Nayib Bukele a la Presidencia, en junio de 2019, toda la información relativa a personas desaparecidas, cementerios clandestinos o fosas comunes ha sido clasificada como secreto de Estado. Ni siquiera los familiares de las víctimas pueden acceder a ella.

De acuerdo con la Fiscalía, en los terrenos de la finca fueron hallados los restos de víctimas reportadas como desaparecidas, entre ellas Claudia Jimena Granados, una destacada deportista salvadoreña vista por última vez en octubre de 2021; los hermanos Karen y Eduardo Guerrero Toledo, desaparecidos ese mismo año; así como Kevin Josué Cabrera y José Balmore Renderos Preza, ambos en paradero desconocido desde 2020. “Sobre el resto de víctimas, aún siguen sin ser identificados”, establece el documento judicial.