“Nuestro vínculo siempre se basó en mucha verdad”

“Nuestro vínculo siempre se basó en mucha verdad”


Se aman con locura. Es lo primero que uno piensa cuando las ve llegando juntas al estudio BAS en San Telmo para hacer las fotos. En el camarín ya esperan las estilistas, las productoras de moda y las delicias que les preparó Jimena Fuster, pastelera top.

Hace más de 20 años que Araceli González y Florencia Torrente no posaban juntas. “Una eternidad”, dice Flor. “La última vez fue para la revista Gente, y estábamos las dos solteras, antes de conocer yo a Mazzei y antes de que ella se ponga en pareja”, recuerda Araceli y da pie a la charla con Viva.

-¿Y cómo se sienten ahora que vuelven a posar juntas?

-Araceli: Con ella chiquitita, hacíamos muchas tapas, le encantaba. Era una época gloriosa pero con una exposición total, que por cierto ella padecía un poco, porque era muy invasiva. Pero le encantaba estar en todas las producciones, lo disfrutaba.

Después, más adolescente, hacíamos campañas. También era divertido, y viajamos muchas veces para hacer publicidades juntas. Ahora estamos otra vez empezando a hacer más cosas juntas.

-Flor: Nos encanta trabajar juntas.

-¿En qué anda ahora cada una?

-Araceli: Nosotras estamos todo el tiempo craneando qué hacer juntas, un contenido que tenga que ver con nosotras y nuestra diaria. Mostrar nuestra conexión, lo que nos gusta y qué compartimos.

Yo estoy muy metida en lo que es Ara Cosmetics a full. Obviamente Flor aporta también lo que le gusta y lo que no, hace las pruebas de los productos. Y estoy viendo un poco qué hacer el año que viene tanto en streaming como en televisión.

-¿Les gustaría hacer algo juntas en streaming?

-Flor: A mí siempre me gusta hacer algo con ella. Siempre que esté una posibilidad de hacer algo que tenga que ver con nuestro trabajo, con la creatividad, con poder expresarnos. Básicamente, a eso nos dedicamos: a expresar emociones, sentimientos, cosas que queremos crear.

En lo personal, fue un año de mucho trabajo y de muchos cambios muy personales de vida, de estructura de vida. Yo terminé una obra (Mi amiga y yo) hace muy poquito, en junio. Terminé la obra, me mudé, quise hacer un descanso, o una pausa.

-Aparte, venías de 14 años con Helicia, tu marca, también trabajando mucho.

-Flor: Exacto. Porque uno no se da cuenta de todas las cosas que hace y todas las cosas que se cierran, y es importante también duelar esos procesos. Catorce años es mucho tiempo. Entonces tuve que procesar eso, ver qué quiero hacer, también estoy con un proyecto personal. Así que bueno, haciendo una pausita y acomodando las emociones.

-Araceli: Es que no nos permitimos las pausitas.

-¿Son las dos muy inquietas?

-Araceli: Cuando pauso un poco, siento que no estoy haciendo cosas. Siento esa culpabilidad. Yo no me voy a jubilar nunca, ni me hablen de eso.

-Se las ve juntas y pegotas todo el tiempo: ¿se ven habitualmente?

-Flor: Vivimos muy cerca, a 7 minutos.

-El nido vacío no lo tuviste.

-Araceli: Lo tuve en su momento. Ella vivió gran parte en Capital y ahora hace muy poco, hará 2 años, que está cerca de casa. Toto ahora está en Capital y a futuro él siempre dice: “Yo voy a volver acá a vivir cuando me case; cuando tenga hijos, vuelvo acá.” Nos gusta mucho donde estamos, en Pilar.

-Flor: Sí, la conexión con la naturaleza. Por más de que vivimos lejos, no nos importa. Yo prefiero volver a mi casa y pisar el pasto, prefiero eso y manejar todo lo que sea. Escucho audiolibros, podcast, estudio cosas adentro del auto. Compartir los domingos, estar al sol y caminar.

Araceli González con blazer cruzado y camisa de lino italiano (GNG González). Florencia Torrente con pantalón con bolsillos delanteros y remera tejida (Blue Sheep). Sandalias (Mishka) y joyas (Swarovski Argentina).

-¿Cómo es Araceli mamá?

-Flor: Mamá al 200%, nunca dejó de serlo. Sé que voy a tener 50 años y ella va a seguir siendo mi mamá, porque ella toma esa actitud, es así, es parte de su vida. Fue más tiempo de su vida madre que no madre.

-Araceli: Claro, a los 20 fui mamá. Igual, yo tengo una personalidad de maternar en todo. Era chiquita y me ocupaba de todas las nenas del barrio: las hacía jugar, yo era como una maestra jardinera. Después materné mucho a mi familia, incluso, a mi madre misma y a mis seres queridos.

Araceli es mamá al 200%, nunca dejó de serlo. Sé que voy a tener 50 años y ella va a seguir siendo mi mamá.

-Tuviste una relación muy fuerte con tu madre.

-Araceli: Sí, un montón. Es haberme puesto una responsabilidad desde muy niña de darle calidad de vida. De hecho, cuando veníamos para acá a San Telmo, pasamos por Paseo Colón y le digo a Flor: “Acá trabajaba tu abuela en la Caja de Jubilaciones”. Ella venía todos los días desde Haedo.

Yo vengo de mujeres muy autosuficientes. Y vulnerables también. Porque la mujer no deja de ser vulnerable, tiene esta parte de madre y todo lo que tenemos orgánicamente, psicológicamente. Pero muy poderosas en sus emprendimientos y en lo que hacen, muy sufridas también. Todo el tiempo me dicen que yo terminé con ese linaje, como que lo que viene después es mucho mejor. Yo me hice cargo de toda esa situación, pero para modificarla.

Me acuerdo de cuando yo era chiquita y mamá me hablaba de su separación, que era una época donde la separación no se decía, se ocultaba. Muy crueles las señoras del barrio, más que los niños. Los niños de repente preguntaban: “¿Dónde está tu papá?”. Y yo decía: “Está de viaje”, nunca decía que ellos estaban separados.

Me acuerdo que mi mamá, cuando yo era chiquita, tendría 8 años, me dijo que ella siempre hubiese querido ser bailarina y que mi papá no la había dejado. Un día, yo estaba ya grande, la fui a buscar a su casa. Ella era bailarina del Colón y se había reencontrado con una amiga de esa época, que ya no era bailarina y daba clases.

La subo al auto. Estaba muy angustiada. Le pregunté qué le pasaba y ahí me confesó el dolor que a ella le provocó no poder defender lo que ella quería hacer por mi padre. “Hoy estaría enseñándoles a niños”, me decía. Entonces antes de que falleciera, la llevé al Colón a ver El Lago de los Cisnes.

Cuando ella falleció, lo que sentí fue: “¿Y mi tarea de toda la vida, cuidar a mi mamá? ¿Ahora qué hago?”. Porque era una tarea que yo adquirí a los ocho años, y se me fue una tarea tan amorosa, una tarea mía antiquísima.

-¿Flor, sentís que si fueras madre, tendrías todo este peso, esta responsabilidad? ¿O te imaginás una maternidad más relajada?

-Flor: En algunos aspectos, sería diferente, pero lo voy a saber el día que lo sea. Hay cosas que están tan arraigadas al inconsciente, como esto de maternar. Mamá siempre está presente. Es una característica muy marcada de estas mujeres. A mí también me pasa eso de maternar…

-Araceli: Bueno, maternamos a nuestras parejas.

-Flor: En su momento, sí. Hoy no, gracias a Dios. Son decisiones que tomé para ir por caminos diferentes. Pero maternar a mis parejas, maternar a mis amigos, maternar a mis compañeros es igual a cocinar, acompañar, compartir, llevar, traer… Digamos, de querer solucionarle las cosas a la gente. Es una característica que se mama o no se mama, y eso está muy arraigado más allá de las nuevas decisiones que pueda tomar.

-Además de todo eso, tienen que ser lindas, exitosas. ¿Cuánto pesa esa exigencia social? Porque las dos desde siempre estuvieron expuestas.

-Araceli: No pesa tanto. En lo personal, yo siempre fui como ajena a mi belleza. No sé cómo explicarlo.

-Flor: Sí, pero desde una naturalidad. Porque hay personas que son bellas, se saben bellas y actúan desde esa belleza. Quizás nuestra personalidad es más de fluir por la vida. No es que todo el tiempo estamos pensando: “Ay, qué linda que soy”. Pero hay personas que sí son así.

A veces me pasa que estamos en el supermercado como cualquier persona, y no es que somos conscientes de que somos públicas. Hay naturalidad. Me pasa con amigas que me dicen: “Vayamos a la mesa de allá, no al lado de la ventana”. Y yo les pregunto: “¿Por qué?”. Me dicen: “Y porque están todo el tiempo mirándote y me pone nerviosa”. Yo no lo registro.

Tras cerrar su marca, Flor Torrente se toma una pausa para pensar en sus próximos proyectos. Foto: Indiana Kohen Lumer

-¿Y qué pasa con los hombres en medio de estas mujeres fuertes que son? Hablemos de Toto Kirzner, el otro hijo, el varón.

-Araceli: Toto es una persona que, al crecer entre mujeres, conoce la sensibilidad de una mujer. Le insistí tanto en el cuidado de la mujer: cómo dejar a alguien, cómo abordar a alguien. Sé que le cagué un poco la vida, porque a veces tiene que tomar decisiones y la piensa mucho, porque no quiere hacer doler.

Toto es súper responsable, y muy laburante. Ya que se ponga el apellido propio y no el de su padre, eso fue un marcador muy fuerte para Adrián (Suar), porque él quería que lleve el Suar. A Toto lo maternamos todos, porque hasta la hermana lo maternó.

-Flor: Es que yo le llevaba 10 años.

-Araceli: Lo maternamos con la abuela y las empleadas de casa. Era muy celoso.

-Flor: Sí, pero de mí no. Más celoso de mamá. Hubo un momento en el que yo, cuando era adolescente, me comportaba como si fuera su mamá y lo retaba. Empezamos a tener un muy mal vínculo, porque me comportaba como si fuera su mamá y él ya tenía una mamá.

Fue muy fuerte darme cuenta de eso y entender que yo tenía otro rol con mi hermano. Pero era algo muy de ser adolescente y de llevarle tantos años, de tener tanta diferencia. Entonces, cuando me cayó esa ficha, ahí nuestro vínculo cambió para siempre.

-Araceli: Soy mamá de Flor y mamá de Toto con distintos padres, a la vez cada papá tiene un hijo en otro matrimonio. Y si bien ellos son hermanos de vientre, tienen una relación con los otros hermanos que se aman y se respetan.

Creo que eso tiene mucho que ver con maternar bien y que yo les respeto a sus hermanos. Al hermanito de ella lo adoro, es un bombonazo. A Margarita, la hija de Adrián con Griselda (Siciliani), la conocí en un evento y casi me morí de amor. Me da ternura que ellos amen tanto a sus hermanos. Habla bien de nosotros.

-¿Flor, qué te pasa con tu mamá? ¿Con Toto hablan de esta madraza que tienen?

-Araceli: Me cargan, se ríen mucho de mí.

-Flor: Nos reímos mucho con mamá, no de mamá aunque ella se enoja. Pero disfrutamos mucho de viajar juntos.

-Araceli: Hicimos un viaje soñado a Italia los tres, a las raíces de mi familia. Fue muy emocionante. Estuvimos primero en la región de Piamonte, donde nació mi abuelo. De ahí conocimos todo Piamonte, Turín, Milán, bajamos a Florencia y a Roma. Fue un viaje que recordaremos toda la vida. Fuimos los tres solos.

-¿Te imaginás como la abuela Ara?

-Araceli: Sí, pensé que iba a ser más joven abuela. Es que yo quería correr con mi nieto, por eso estoy entrenando ahora de nuevo para poder llegar bien (risas).

-¿Flor, lo sentís como una presión?

-Flor: No, presión no. Me encantaría. Estoy en pareja hace 2 años con una persona hermosa. Era el hermano mayor de un amigo de mi hermano, entonces conocemos a su familia de toda la vida. Él no vivía acá, vivía en los Estados Unidos y me lo encontré hace 2 años. Todos lo aman.

-Araceli: Ellos me cargan y dicen que cada vez que llega un novio o una novia, yo cambio la voz. Claro, los estoy escaneando. Este fue un maleducado, entró y me dijo “Hola, suegrita”. Nadie en la vida me llamó suegrita, y ahora soy suegrita. Yo me encabrono y él me carga.

-En esta historia de mujeres que maternan ¿cuándo se pelean?

-Flor: Un montón, obvio.

-Araceli: No te diría todos los días, pero sí. A Flor no le gusta mucho que le digas lo que tiene que hacer, entonces hay que ser moderado con cómo habla uno. Con Toto, por ahí al ser varón, le exigí menos. Porque ella tenía que ser muy fuerte, por el mandato. Le exigí mucho más a ella que a él. Con Toto quizás era más complaciente… Como mamá yo siempre me sentí muy sola, maternando y haciendo de padre a la vez.

-Flor: Nosotros durante muchos años la saludábamos el día de la madre y el día del padre.

Araceli González cuenta que maternar siempre fue parte de su personalidad. Foto: Indiana Kohen Lumer

Como mamá yo siempre me sentí muy sola, maternando y haciendo de padre a la vez.

-¿Y eso modificó la relación con tu padre en un punto?

-Flor: No, yo siempre tuve muy buen vínculo con mi papá.

-Araceli: El papá de ella era muy buen padre en cumplir con su tiempo con su hija. Yo era la que estaba en la diaria. Flor ha tenido encuentros, desencuentros, pero siempre desde el amor.

Hay un último almuerzo de los tres, antes de que él falleciera. Yo me propuse en esta vida no irme enojada, por eso he trabajado mucho para eso. Ese último almuerzo que tuvimos todos juntos fue después de la última separación de ella, porque los dos estábamos re angustiados como papás.

-Flor: Cuando fui a elegir mi departamento los llevé a los dos. Como que necesitaba que me acompañen mis papás, y algo empezó a pasar desde ese momento. Me acompañaron mucho en el proceso, en volver a armarme.

Ya tenía 35 años, tenía muchas cuestiones por delante, yo también me preguntaba, “¿Y ahora? Porque si yo quiero ser madre, encontrar a alguien, conocer a alguien…” Quedaba mucho por delante y también muy poco. Es una edad muy bisagra.

-Araceli: Armamos ese departamento, se lo dejamos divino. Empieza una nueva vida para Flor. Es loco, ella se separó a la misma edad que me separé yo de Adrián y que mi mamá se separó de mi papá. Todas nos separamos a los 34, 35. Y es una edad donde uno se hace muchas preguntas. Yo ya tenía hijos, es diferente: pensaba literalmente que estaba vencida. Pensaba, no hay posibilidad de que un tipo entre a mi vida.

-Araceli: Llegó Fabi (Mazzei) a mi vida, que lo supo hacer y yo no intervine en nada. Yo le dije: “Mirá, si mis hijos te aceptan, vamos; si mis hijos no te aceptan, fuera de mi vida”.

-¿Sentís que los hombres de tu vida te cuestionaron la maternidad o al contrario, se quedaron tranquilos de que vos cumplías con todo?

-Areceli: Acompañaron; Fabi acompaña un montón. En diciembre van a ser 20 años que estamos juntos. Es con la pareja que estuve más tiempo.

-Flor: De hecho cuando falleció mi papá le dije: “Bueno, ahora sos vos, así que jodete. Esta es tu responsabilidad, hermano”. Era una broma, porque mi papá va a ser mi papá para toda la vida.

-¿Hay algún arrepentimiento en esta relación maravillosa madre e hija?

-Flor: Yo creo que las cosas siempre pasan porque tienen que pasar y hay que transitarlas, y uno aprende el proceso. Pero si las cosas no hubiesen sucedido hoy no estaríamos en el lugar que estamos. Siento que nada de lo que hizo ni la una ni la otra fue por o para lastimarnos. Es parte del crecimiento que hicimos juntas.

-Araceli: A mí me ha tocado tener que decirles a ellos verdades muy dolorosas. Eso de engañar a nuestros hijos para creer que les damos una mejor vida, no me va. Quizás fue doloroso en su momento, pero eso los fortaleció.

-¿Y vos Flor, lo sentiste así o hubieras preferido no saber?

-Flor: No. Elijo la vida que tuve toda mi vida. Uno sabiendo todo, puede tomar decisiones, pero desde el desconocimiento es muy difícil. Uno tiene que enfrentar esas cosas y aprender de eso.

-Araceli: Me acuerdo cuando te cambié de escuela, Flor. Ella fue al colegio Ward de Ramos Mejía, tenía a los compañeros de toda la vida. Me separo del papá de Toto y digo: “Hasta acá llegó llegó este sufrimiento, hasta acá llegó llorar. Ahora hay que accionar y nos mudamos”.

-¿Sienten que ahora que hubo esta reconciliación que fue pública con Adrián, todo está en paz?

-Flor: Tuve mi proceso personal con él, porque más allá de que estoy feliz de que ella haya hecho su proceso y haya resuelto su tema, para mí también era personal. Yo tenía un vínculo personal con él.

-Araceli: A ellos los sorprendió mi resolución; fue más interna.

-Flor: No, no me sorprendió, te dije que eras muy valiente. O sea, fue en un momento en el que no se estaba hablando del tema, y ella tomó esa resolución. Pero ella es así.

Araceli y Flor construyeron una relación marcada por la confianza y la sinceridad. Foto: Indiana Kohen Lumer

-Se ve que siempre la apoyaste a tu mamá.

-Flor: Siempre, ciento por ciento. Porque siempre sentí esa responsabilidad, como ella dice que fue muy exigente conmigo, yo también soy muy exigente conmigo misma. Jamás le mentí tampoco. Nuestro vínculo siempre se basó en mucha verdad.

-Araceli: Yo también era bastante estricta. Sentía una gran responsabilidad, porque además fui criada por hombres y mujeres que eran muy protectores y a la vez muy exigentes. Con Toto era igual, le exigía mucho.

Jamás le mentí. Nuestro vínculo siempre se basó en mucha verdad.

-¿En qué se parecen y en qué se diferencian?

-Araceli: Las reacciones mías, pasar de 0 a 100, eso Flor no lo tiene.

-Flor: Pero las tuve. Hay algo que está como en el ADN.

-Araceli: Yo soy más pólvora. Toto es más parecido a mí en eso.

-Flor: Somos muy parecidas en el orden y la limpieza. Esas cosas que me enojaban de ella, me veo haciéndolas. Y me enojo conmigo. En eso somos muy parecidas, nos gusta mucho que nuestras casas estén impecables, que todo huela bien.

-Araceli: Ella va muy para adelante, es de tomar decisiones. Es muy parecida a mí en eso. Pero tenía que trabajar 12 horas y si era más, más, porque había que sostener acá, sostener allá. Pero si vos hoy me preguntás, me gustaría explorar esa zona de confort de estudiar cosas, del disfrute.

Y me puse a crear una marca, o sea, la obligación otra vez, hacer un montón de cosas. Flor sabe equilibrar esas dos cosas, el trabajo y su vida. Ella hace cerámica, como que se da esos tiempos.

-Flor: Somos muy parecidas en el ámbito del trabajo, podemos trabajar 24 horas sin parar si estamos haciendo algo que nos gusta mucho. Somos de entregar todo, la vida, el cuerpo, el tiempo.

-Araceli: Yo trabajo 24/7.

-Flor: Ella no puede desconectar nunca.

Madre e hija comparten la exigencia y la pasión por el trabajo. Foto: Indiana Kohen Lumer

Fotos: Indiana Kohen Lumer

Estilismo: Tere del Valle León

Producción: Sonia Lifchitz

Asistente de estilismo: Nahir García

Asistente de fotografía: Estanislao Alfonso

Peinado: Bryan para Jara Taller de Pelo

Locación: Buenos Aires Studio (BAS)

Agradecimientos: a Estudio Gabriel Rocca, @somosbas y @camilasuarezba