El 21 de noviembre de 2025, Delicia Mamani salió muy temprano en la mañana de su casa en un paraje rural de la provincia argentina de Córdoba y caminó tres kilómetros hasta la parada de ómnibus para asistir a su curso de profesorado de educación primaria. Pero ese día, la joven, de 25 años en ese momento, no llegó a su destino y su familia no volvió a verla. Antes de que su teléfono se desconectara de manera abrupta y se borrara de todas sus redes sociales, su madre recibió un mensaje que consideró extraño —“mamita querida, me voy a recorrer el mundo, no me esperes”— y decidió denunciar su desaparición en la comisaría de la localidad de Malagueño, pero no se la tomaron. Le dijeron que no le entendían y la mujer, que no sabe leer ni escribir, volvió a su casa con las manos vacías. Tuvo que intentarlo cuatro veces hasta que pudo radicar la denuncia en la Unidad Judicial N° 2 de Córdoba.
“No se busca a las mujeres pobres”: a siete meses de su desaparición, la justicia federal argentina toma el caso de Delicia Mamani








