Crecer en Tijuana es hacerlo en dos lugares a la vez. Lo dice, o más bien lo escribe, la cantante, compositora y escritora mexicana Julieta Venegas, una de las voces más singulares de la música latinoamericana contemporánea, de visita en el país para presentar su flamante libro Norteña. Memorias del comienzo, del cual hablará el 8 de agosto en la Feria de Editores (FED) y el 12 de agosto en la Biblioteca Nacional.
Lleva años Julieta en esto de narrar y componer historias en canciones, con mucho de autobiográfico y, ahora, este libro, editado en la Argentina por Blatt & Ríos y que es, en rigor, su debut literario, permite asomarse a ese universo íntimo del que ya habló en muchas de sus melodías: su infancia, la familia, la música, los primeros amores y la frontera como lugar de pertenencia, experiencia cotidiana y territorio emocional.
Tijuana, donde nació hace 55 años, es esa ciudad bien en el extremo norte y oeste de México en el estado de Baja California, una de los confines territoriales calientes con los Estados Unidos. Ese límite geográfico atraviesa toda su obra y también estas memorias. Es, en sus propias palabras, “esa línea entre dos países tan contrastantes, separados por mucho más que una lengua, que, aun teniendo una historia en común, no se terminan de caer bien, como a veces pasa con los vecinos”, escribe. No casualmente, Norteña también da nombre a su último disco, un proyecto concebido en paralelo con el libro y atravesado por las raíces musicales de su familia.
–¿Qué te motivó a escribir un libro de memorias y qué relación tiene con tu disco Norteña?
–La escritura siempre ha sido algo que me acompaña. En algún momento había pensado la posibilidad de escribir una memoria, pero no encontraba el momento. O sea, tenía más ganas de escribir un disco, que es otra cosa. Con el disco Norteña, que está inspirado en la música norteña de mi familia, me pareció que tenía más sentido ya pensar en la memoria. Entonces lo empecé a trabajar en conjunto y, aunque no son lo mismo, van en paralelo. Me tomó tres años hacerlo.
–¿Qué te impulsó finalmente a escribir el libro?
–Creo que extrañaba mucho y más bien vino por ahí. Pero creo que no habría hecho el libro, si no hubiera vivido en Buenos Aires, porque creo que Buenos Aires me dio una relación muy intensa con la literatura. O sea, siempre he tenido una relación muy fuerte con la literatura, me gusta muchísimo leer, pero cuando viví en Buenos Aires, tomé muchos talleres de escritura. Acá todo el mundo escribe, todo el mundo siente que tiene algo para decir, y eso me pareció buenísimo. Fue una experiencia muy linda.
–¿Podés recordar la anécdota del famoso cassette?
–Tengo la intuición de que sucede mucho en las familias esa cuestión de no saber cómo hablar de ciertas cosas. En mi familia, no sabían cómo hablar de sexo. No existía la posibilidad de ‘sentémonos, hablemos de esto’. Era negación. No existe. No hay palabras. Entonces, que alguien más lo diga y tú lo tienes que escuchar. Los padres de esa generación no sabían cómo abordar el tema. Y mi papá era, y sigue siendo, muy católico. Y no sé cómo, tal vez alguno de sus amigos le recomendó este cassette que nos hacían escuchar, una y otra vez, sobre la perdición de las mujeres si se relacionaban con hombres antes del matrimonio.
–¿Qué pasó con ese cassette?
–No sé, ya no está más.
–Sí, estuve en un coro de la iglesia. Pero cantamos canciones medio pop, como las de José Luis Perales, cosas así.
Julieta Venegas se presenta en la FED y en la Biblioteca Nacional con su libro “Norteña”. Foto: Ariel Grinberg–¿Qué lugar ocupa la lectura en tu vida?
–Con la lectura soy muy autodidacta. Leo mucho y he aprendido a leer casi sola, en el sentido, de leer según mi gusto. Soy muy obsesiva y tengo mis maneras, nunca abandono libros.
–Tu hermana gemela tomó la foto de tapa, pero además cada capítulo tiene una foto, que condensa una historia, una memoria, ¿cómo fue esa selección?
–Cuando estuve en la casa de mis papás y me puse a revisar las fotos, yo ya había escrito todo esto, y de repente dije ‘claro, es como me lo recuerdo’. Sí fue así. Con las fotos fue, básicamente, revisar álbumes y archivos. Es impresionante el archivo que tiene mi hermana. Podemos encontrar fotos de cuando yo era su modelo experimental, fotos con un huevo, la típica que te ponen el huevo encima y te toman la foto. Eran las primeras fotos de mi hermana y mi hermana es fotógrafa desde entonces. Creo que las dos, más o menos al mismo tiempo, nos volcamos hacia lo que encontramos como nuestra vocación.
Julieta Venegas participará de la charla “La sensibilidad y el territorio. Crecer en la frontera”, junto a Natalia Rodríguez Simón y Raquel Tejerina, este sábado 8 de agosto, a las 17.30, en la Feria de Editores (FED), en C Art Media, Corrientes 6271. También presentará Norteña en diálogo con el editor Mariano Blatt, el 12 de agosto, a las 18.30, en la Biblioteca Nacional, Agüero 2502. Ambas actividades son con entrada gratuita y capacidad limitada.









