N la lluvia ni el frío evitaron que los hinchas argentinos deliraran pasada la medianoche del domingo con un nuevo triunfo agónico de la Scaloneta en el Mundial que se disputa en Estados Unidos, México y Canadá. Otra vez, como contra Cabo Verde y Egipto la Selección Argentina del capitán Lionel Messi se impuso sobre el final: en esta ocasión fue 3-1 ante Suiza, que le valió el pase a semifinales, donde se medirá el próximo miércoles, nada más ni nada menos, que ante Inglaterra.
Los fanáticos se reunieron nuevamente el sábado por la noche en la Plaza Seeber de Palermo para ver en pantalla gigante el encuentro ante los helvéticos por los cuartos de final. El público se fue acercando en familia, con amigos, en pareja o de uno al Fan Fest.
La bandera flameando sobre la pantalla gigante se podía ver desde avenida Sarmiento y a los argentinos agitando sus propias insignias decoraron el paisaje con un clásico celeste y blanco. Otro, iban con sus caras pintadas y hasta disfrazados.
La luvia intermitente que acompañó desde una típica tarde invernal no pudo apagar la pasión del hincha que a los 10´ gritó con el 1-0 de Alexis Mac Allister.
Beatriz González estaba con su perrita Ramona y ni paró de alentar: “Vinimos solas, lo iba a mirar en la casa de mi hijo, pero hubo un cambio de planes y no me lo quería perder”, le dijo a Clarín.
A unos pocos metros de distancia, entre la multitud, Violeta Apela, oriunda de 9 de Julio, se encontraba acompañada de su hermana. “Hoy ni el frío nos para”, le comentó a este diario con entusiasmo.
En medio de un trámite de partido discreto, Emiliano Martínez comenzó a despertar ovaciones y cada una de sus intervenciones en el arco argentino se festejó como un gol porque había que aguantar la ventaja. “¡Vamos Dibu, carajo!”, se escuchó entre la gente. Iban 65´, pero a los 67´llegó el empate de Suiza y otra vez revolotearon los fantasmas sufridos ante los caboverdianos y egipcios. Aguante, corazón, aguante.
Enseguida, a los 72´vino la roja para el delantero suizo Emboló y la hinchada se levantó a pleno grito. También fueron bien recibidos los ingresos de Lautaro Martínez y Gonzalo Montiel. Pero ni 11 contra 10 Argentina pudo volver a ponerse arriba en el marcador.
Ya de medianoche se vino el alargue y el aliento argentino se hizo notar cada vez más. Hasta que en el 112´ los hinchas explotaron con el golazo de Julián Alvarez que clavó un derechazo inolvidable desde el borde del área al segundo palo del arquero helvético. “Y ya lo ves… y ya lo vez… el que no salta… es un inglés”, cantaron.
El frío ya no importaba porque la euforia calentaba el ambiente y así llegó el cierre que brindó un poco de tranquilidad en medio de tanta locura. “El Toro” Martínez puso el 3-1 y selló la victoria argentina. “Estaba muy nerviosa. No puedo más de la felicidad“, se desahogó la salteña Natalia González entre lágrimas.
“Estoy cansada de sufrir. Creo que ningún equipo sufre tanto los partidos que le toca jugar. Pero estoy orgullosa porque demostramos que somos una selección ganas de ganar”, dijo Thamara González, proveniente de Formosa.
Y desde Plaza Seeber los festejos continuaron en caravana por avenida Del Libertador hacia el centro porteño, donde apenas terminó el partido, ya cerca de la 1 del domingo, los hinchas empezaron a rodear masivamente el Obelisco, un clásico argentino, como el sufrimiento que hubo que atravesar en los últimos tres mata- mata de la Scaloneta, que ahora va por más.









