nació con enanismo y cuando tenía 9 años la declararon adulta y la abandonaron

nació con enanismo y cuando tenía 9 años la declararon adulta y la abandonaron


Una figura pequeña camina descalza por un departamento casi vacío. Los muebles le quedan grandes, el horno es una amenaza, la heladera no tiene comida. Afuera, en el pasillo, alguien llama a la puerta con insistencia.

Es 2013 en Lafayette, Indiana, y la Policía va a ingresar. Ya adentro, encuentran a una supuesta niña. Está todo el día sola, no tiene dinero, no hay adulto responsable.

No se pregunta por qué está sola sino quién es. ¿Una menor abandonada? ¿Una adulta impostora? ¿Víctima o estafadora? Así comienza uno de los casos más inquietantes del siglo XXI: el enigma de Natalia Grace.

El registro oficial dice que nació en Mykolaiv, Ucrania, el 4 de septiembre de 2003, bajo el nombre de Natalia Vadymivna Gava. Su madre biológica, Anna Gava, entonces de 24 años, ya cuidaba de otra hija y decidió entregarla al sistema estatal poco después del parto.

Natalia había nacido con displasia espondiloepifisaria congénita, una rara forma de enanismo que afectaría su desarrollo físico para siempre. Fue rebautizada como Natasha por los servicios sociales y pasó a formar parte de ese engranaje implacable que, entre papeles sellados y traslados silenciosos, convierte a los niños institucionalizados en fantasmas legales.

En los años siguientes, su vida tomaría el curso de una novela de intrigas, alimentada por el miedo, la sospecha y una sucesión de familias que intentarían, con distinta suerte, adoptarla.

Este periplo comienza en 2008. Una pareja de New Hampshire, Dyan y Gary Ciccone, la adopta a través de un programa internacional y la bautiza como Natalia Lourdes Ciccone.

Pero la convivencia dura poco: apenas dos años después, esta familia la devuelve, alegando que su comportamiento estaba fuera de control. Fue entonces cuando la segunda familia entró en escena.

Kristine y Michael Barnett, residentes en Indiana y padres de tres hijos, decidieron adoptarla en 2010. Le dieron un nuevo nombre, Natalia Grace Barnett, y la integraron a su vida como una hija más. Nada en aquel momento hacía prever la tormenta que se avecinaba.

¿Una adulta psicópata?

Con el tiempo, aseguraron los Barnett, Natalia comenzó a mostrar conductas difíciles de manejar, con episodios de manipulaciones y amenazas que generaban miedo entre sus hermanos.

En la escuela, los docentes reportaban actitudes desafiantes y una desconexión con sus pares. Sus acciones, afirmaban, no coincidían con las de una niña pequeña, sino con las de alguien mayor que fingía otra edad.

En 2012, llevaron el caso ante el tribunal del condado de Marion y afirmaron que Natalia no tenía ocho años sino veintidós.

Para sustentar su denuncia, señalaron características físicas asociadas a la adultez -vello púbico, menstruación, dentición desarrollada-, pero insistieron en que era su conducta psicopática la señal de alerta.

Con ese argumento, lograron convencer a un juez para que modificara su fecha de nacimiento legal: de 2003 pasó a figurar como de 1989. El tribunal accedió sin exigir una evaluación médica forense.

Desde entonces, Natalia dejó de ser menor de edad ante la ley. Poco después, los Barnett le alquilaron un pequeño departamento en Lafayette y se mudaron a Canadá con sus otros hijos. El motivo: Jacob, su hijo prodigio con autismo, comenzaría un posgrado en física.

Natalia Grace dio algunas entrevistas en la televisión de Estados Unidos. Foto: Archivo Clarín.

Natalia quedó sola. No iba a la escuela, no tenía ingresos estables y sobrevivía gracias a los vecinos.

Fue en ese contexto que apareció la tercera familia. Antwon Corry Mans, pastor de una iglesia local, y su esposa Cynthia decidieron acogerla en su hogar. Según Cynthia, Natalia no sabía usar electrodomésticos, tenía dificultades para comprender conceptos básicos y su actitud denotaba inocencia y no daba señales de agresividad.

En 2016, solicitaron su custodia legal y le dieron un nuevo nombre: Natalyah Grace Renee Mans.

En 2019, la historia de los Barnett llegó a la televisión y dividió opiniones. Se la comparó con la protagonista de la película La huérfana (2009), en la cual una mujer se hace pasar por niña para infiltrarse en una familia.

La investigación judicial se puso en marcha. En 2019, Kristine y Michael Barnett fueron acusados de abandono de persona dependiente, al dejar sola a Natalia siendo, presuntamente, menor.

Durante el juicio, los fiscales obtuvieron desde Ucrania el testimonio escrito de la madre de Natalia, junto con documentos médicos y escolares que confirmaban su nacimiento en 2003.

Sin embargo, el tribunal no los consideró pues el proceso no se enfocaba en su edad, sino en su capacidad para vivir sola. Paralelamente, una empresa privada realizó análisis dentales y genéticos que estimaron su edad en no más de 20 años. Michael Barnett fue absuelto en 2022 y, al año siguiente, se retiraron los cargos contra Kristine. Pero la fecha de nacimiento de Natalia fue legalmente restituida a 2003.

Un amor y nueva familia

En 2024, Natalia conoció a Neil, un joven británico con quien inició una relación a distancia. Se conocieron por redes sociales y, con el tiempo, el vínculo prosperó.

Fue Neil quien la ayudó a romper definitivamente con los Mans, al ponerla en contacto con una pareja de Nueva York -ambos con enanismo- que habían querido adoptarla antes que los Barnett.

Poco después, Natalia se mudó con su cuarta familia, buscando un nuevo comienzo.

Nicole y Vince DePaul, sus nuevos tutores, le ofrecieron apoyo legal y la guiaron para recuperar sus finanzas y reconstruir su relato público.

Sin embargo, la ONG Friends of Ukraine los acusó de intentar extorsionar a los Barnett. Mientras tanto, Natalia y Neil se conocieron en persona. Ella se mostró entusiasmada de formar una familia con él.

El caso de Natalia Grace no solo despertó un fuerte interés público, sino que también inspiró varias series documentales. En 2023, The Curious Case of Natalia Grace se estrenó en Investigation Discovery y rápidamente se convirtió en un éxito. La docuserie alimentó aún más el misterio y la controversia alrededor de su historia.

En la segunda temporada, Natalia apareció frente a cámara junto a Michael Barnett. Lo acusaba de haber sido cómplice de los abusos que sufrió a manos de Kristine. Relataba que su madre adoptiva la golpeaba con cinturón y la rociaba con gas pimienta.

Michael se presentó también como otra víctima de su ahora ex esposa. Kristine no participó del documental, pero había publicado una defensa en redes sociales -que luego eliminó- en la que negaba todas las acusaciones.

Su segunda familia adoptiva dijo que Natalia tenía vello púbico, menstruación y dentición desarrollada, y logró que un tribunal cambiara la edad de la niña, de 9 a 23 años, sin pericias forenses.

Este año se estrenó Natalia Speaks, el documental donde, por primera vez, Natalia cuenta su versión de la historia. Este mismo año, Disney lanzó Good American Family, una versión ficcionalizada, protagonizada por la actriz Imogen Faith Reid.

Es otra reconstrucción, otra mirada sobre los mismos hechos. Una vida reconstruida -una vez más- por otros.

Hoy, Natalia Grace vive con la familia DePaul e intenta contar su propia historia en los medios y en los tribunales. Como tantas tragedias contemporáneas, lo que comenzó como un drama privado reveló las grietas más oscuras de las sociedades bien pensantes.