El diálogo se produjo después del entrenamiento en la oficina de Diego Milito. El presidente rompió el hielo con Sebastián Saja, director deportivo, como testigo.
-Gustavo, me parece que el equipo necesita un cambio de aire, necesitamos cambiar, el semestre fue muy malo. Vos sabés que sos el técnico que me hizo debutar en Primera, te estoy agradecido, y tenés claro que el escudo es más importante que cualquier nombre.
Mientras se dirigía a Gustavo Costas, Milito señalaba el escudo que está pintado en su pared. El mandamás celeste y blanco dio el puntapié inicial para ponerle punto final a un ciclo exitoso con 134 partidos (70 triunfos, 25 empates y 39 derrotas) y dos títulos internacionales. El entrenador entendió que la situación no daba para más, aceptó que había que la dirigencia estaba en todo su derecho de “cambiar de aire”, pero cuando salió les dijo a sus hijos, Gonzalo y Federico, integrantes del cuerpo técnico: “Nos echaron”.
En Racing aseguran que pidió dirigir los últimos dos partidos, y hasta se había convenido hacer una conferencia de prensa en conjunto al estilo “River-Marcelo Gallardo”. Cerca del entrenador, dicen que no tenía sentido estar ante Independiente Petrolero y Defensa y Justicia. Este domingo irá a despedirse de los jugadores y cerrará su tercera etapa al frente del club de sus amores. Un grupo de hinchas ya se autoconvocó a las 10 de la mañana en el Cilindro. “Vamos todos a despedir al ídolo”, fue el flyer que se distribuyó.
Ante los bolivianos, el miércoles en Avellaneda, y contra el Halcón, el domingo en Jujuy por la Copa Argentina, el equipo estará a cargo de los interinos Sebastián Chirola Romero y Luciano Aued. Y ya hay un nombre fuerte para sucederlo: Hernán Crespo, recientemente desvinculado de San Pablo.
Quedó algo resentida la relación entre el presidente y el técnico por esta situación. “Pudo haber cambiado de opinión, por más que digan que hubo común acuerdo, la propuesta nació de Milito”, confió un allegado a Costas. Milito no habla de despido sino de común acuerdo y les dijo a sus colaboradores que se siente “traicionado”. Lo cierto es que la eliminación de la Copa Sudamericana -la misma que Racing ganó en 2024- un partido antes de la finalización de la fase de grupos resultó determinante.
A esa altura, la Academia ya había quedado afuera de la definición del Torneo Apertura por la derrota contra Rosario Central en Arroyito. Desde la derrota con Independiente en el clásico de Avellaneda hasta el empate con Caracas FC en el Cilindro, Racing apenas ganó 2 de los últimos 12 partidos. Las groseras falencias individuales, empezando por penal picado por Maravilla en el Libertadores de América, sumado a un funcionamiento colectivo muy limitado convencieron a Milito de que había que tomar una decisión drástica.
Costas lo percibía y si no había dado el paso adelante fue por su amor a Racing, porque confió en un grupo de futbolistas que lo acompañó en la gloria y ya no le respondía. Hubo no menos de 20 errores no forzados que derivaron en esta campaña lamentable. Y aunque no había sido la primera vez que estuvo a punto de salir del club, porque Víctor Blanco lo quiso echar después de una derrota en Tucumán y dio vuelta la historia, esta vez no hubo reacción.
¿Por qué Milito decidió terminar con el ciclo de Costas cuando en diciembre le había firmado un contrato hasta el epílogo de su mandato? El presidente heredó a un técnico que nunca fue su plan de campaña, pero a bordo de los resultados y el amor de la tribuna, decidió sostenerlo. Estos seis meses fueron lapidarios. Cuando era mánager, optó por Sebastián Beccacece, hoy técnico de la Selección de Ecuador. Su ayudante era Nicolás Diez, hombre de su paladar, pero está trabajando en Argentinos Juniors. Lo mismo sucede con Guillermo Barros Schelotto, hoy entrenador de Vélez. Por eso aparece en la escena Crespo, ex compañero del Príncipe en la Selección Argentina.
Costas había dicho el jueves, tras el empate con los venezolanos: “El club no sé si tiene plata para traer lo que vos querés. No podemos salir a tomar una decisión ahora. Tenemos que ver lo que el club está dispuesto a gastar. Si querés jugadores, el mercado está muy caro. Este año tampoco había presupuesto y me quedé”.
Con números indiscutibles, no es posible decir que no se invirtió en incorporaciones. Desde que Milito ganó las elecciones, se dispensaron 25 millones de dólares (gastos incluidos).
En esta ventana que abrió en enero, llegaron Valentín Carboni (a préstamo sin cargo ni opción del Inter por un año); Matko Miljevic (se le compró 80% del pase a Huracán en 3 millones de dólares y un 5% al volante en 122 mil); Damián Pizarro (a préstamo sin cargo de Udinese por un año y con una opción de 5 millones de dólares por el 70%) y Ezequiel Cannavo (préstamo sin cargo de Defensa y Justicia por un año con opción de 2.500.000 dólares por el total de la ficha). Los contratos no entran en esta cuenta, claro, pero suman. Muy a pesar, claro, que se está acelerando con la obra en el predio de Ezeiza.
La era de Costas terminó abruptamente. Nadie olvidará el sentimiento de pertenencia que le dio a un equipo inolvidable reflejado en la bandera que flamea cada fecha en la tribuna.








