En su extensa declaración ante el Tribunal Oral Federal de Corrientes, María Victoria Caillava (55) negó tener alguna participación en la sustracción de Loan Danilo Peña (5). “Jamás paramos, jamás lo alzamos”, aseguró; y entre lágrimas pidió que lo sigan buscando “porque mi corazón me dice que Loan está vivo y que, en algún momento, se va a saber qué pasó con él”.
La ex funcionaria comunal arrancó su declaración haciendo referencia a su humilde infancia en el paraje “Bonete” de la localidad de Gobernador Martínez y su maternidad a los 17 años, que la llevó a vivir junto a su pareja en 9 de Julio.
Caillava aseguró que “me duele que me acusen del secuestro de un chico. Es algo horrible lo que está pasando. Jamás le haría daño a un niño”, sostuvo, sin poder contener el llanto.
Al referirse al almuerzo en honor a San Antonio de Padua que se realizó en la casa de Catalina Peña (88), recordó que la invitación provino de Laudelina Peña y que ésta la contactaba por pedido de su madre. “Le dije que iba con mi esposo y me dijo que sólo llevara para tomar. A las 11.30 cargamos platos, una botella de vino, gaseosa, pan y una petaquita para la abuela”.
Sobre Loan, recordó que ese día “llevaba una remera negra que decía Messi en rosado, un pantaloncito y una gorrita celeste con una tirita roja”. Y que fue el único chico que se sentó a la mesa con los adultos.
Sostuvo que la comida finalizó cerca de las 13.40. “Veo que Antonio (Benítez) pasó con los chicos hacia el fondo (de la casa de Catalina) y después regresaron y se sentaron a comer frutas. Al rato desaparecieron todos, pero no me di cuenta”, relató.
Contó que estaban recogiendo algunas mandarinas cuando sonó el celular de Laudelina. “Ella se retira hacia donde Catalina tenía su capillita y cuando vuelve dice que Antonio le preguntó si Loan había llegado a la casa. Y que iba a buscarlo porque debía estar volviendo por el callejón. Yo le respondo naturalmente que nosotros nos íbamos porque no sabíamos que habían ido los chicos hasta la tapera”.
“Un ratito antes, a las 14.15, mi esposo me había pedido para retornar porque estaba por comenzar el partido de River. Nosotros somos fanáticos y socios de ese club”, sostuvo para justificar la abrupta partida.
Para Caillava, Loan “se pudo haber extraviado en el campo. Tenía cinco años, se pudo desorientar porque hay monte” y destacó que “era la segunda vez que el chico iba a la casa de su abuela”.
Según su relato, al llegar a su casa de 9 de Julio advirtieron que estaba cortado el servicio de energía eléctrica. Y que a las 15 recibió un llamado de Catalina, quien le comunicó que su nieto no aparecía y pidió que verificara si no se había escondido en la camioneta. “Miramos en el asiento de atrás, la caja de carga, abajo. Yo le digo que miren bien en el campo y si no aparecía que me avise para alertar a la Policía”.
Sostuvo que más tarde intentó comunicarse con Catalina, pero ante la falta de respuesta, optó por llamar a Laudelina. “Me piden que avise a la Policía y yo lo llamo al suboficial Hernán Duarte porque tenía su número de teléfono agendado y lo conocía”, argumentó.
Esa misma tarde, Caillava y Pérez retornaron a la zona de El Algarrobal para participar de la búsqueda. “Mi esposo tiene problemas de rodilla”, contó; pero curiosamente dijo que estuvo que ambos estuvieron recorriendo el campo “una hora y cuarenta minutos”.
Dijo que ese día al atardecer vio a Antonio Benítez “transpirado y sin remera” y que éste le entregó a Laudelina un cuchillo. “Le dijo que se iba al pueblo a cargar nafta en la moto y a buscar una linterna”.
Caillava dijo que se comunicó con su hijo Jorge Luciano Bertón y que éste le dijo que entregaba una carga de zapallitos y se sumaba a la búsqueda de Loan. “Esa noche tomé frío y empecé a toser. A las 22.30 le dije a mi marido para ir al hospital para que me inyecten algo”.
Agregó que esa noche en el centro asistencial no la escucharon toser “porque me había comido un caramelo” que le alivió transitoriamente el cuadro.
“Al día siguiente yo tenía turno con una médica en la ciudad de Corrientes. Nos levantamos temprano y le pregunto a mi marido si íbamos o no. Él me dice para viajar y de paso traer a su hija Brisa para pasar el día del padre en 9 de Julio. Salimos por la ruta 123 y en el acceso a El Algarrobal nos paró la Policía, le dijimos que íbamos a Corrientes y nos dejó seguir”, relató.
Caillava aseguró que en el viaje “no nos detuvimos ni desviamos de la ruta” y que ese mismo día Pérez cobró un juicio que había ganado por la mala liquidación de su jubilación. “Con ese dinero después viajamos hasta La Tigra, en Chaco, para señar una casa rodante”.
Sostuvo que durante su estadía en la ciudad de Corrientes recibió llamados de Catalina y del oficial Torres, que “me pidió que le cuente lo que había pasado en la casa de Catalina el día anterior”.
Y que esa misma tarde le envió al comisario Walter Maciel un mensaje para avisarle que estaban en Resistencia. “Le dije que si no nos necesitaban, nos quedábamos un día más porque tenía que hacerme estudios de laboratorio”, contó. Y que retornaron a 9 de Julio el sábado 15 de junio a las 14.40 aproximadamente llevando a la hija de Pérez y a una estudiante de abogacía.
Caillava buscó descalificar el testimonio de Brisa Contreras, quien aseguró haber visto cómo el sábado 15 alguien lavaba la camioneta en el patio de la vivienda. La ex funcionaria sostuvo que la joven es nuera de un hombre al que ella denunció por la venta de drogas.
“Esta persona (Contreras) hablaba mal de mi en los medios nacionales. Eso no me dejó tranquila y le digo a mi marido que no pude dormir, que estaba preocupada por los vehículos. El miércoles le sugerí pedirle al comisario (Maciel) custodia y él le manda el mensaje al comisario”, contó.
Caillava aseguró que ellos entregaron los vehículos en la comisaría porque “creí que iban a estar bien cuidados ahí, pero no fue así”. Y que “algo pasó con nuestros vehículos en la Comisaría”.
María Victoria apuntó directamente contra Maciel por el resultado de la prueba odorológica. Sostuvo que el policía tenía en su poder las llaves de los vehículos “y 20 prendas de Loan en una oficina”, dando a entender que pudo haber existido alguna manipulación para vincularlos con la sustracción del chico.
Acusó directamente a “seis o siete policías, políticos y abogados que buscan ensuciarnos y eso nos molesta. Yo les digo sigan buscando a Loan porque mi corazón dice que está vivo y se va a saber lo que pasó”.
El comisario Walter Maciel. Foto: Archivo / Fernando de la OrdenEn otro tramo de su declaración aseguró que ese día manejaba la camioneta Carlos Pérez y descartó que haya ocurrido un accidente porque en ese lugar no se transita a más de 20 kilómetros por hora. “A muchos les conviene el accidente para liberarse” de las imputaciones, afirmó. El dardo estuvo dirigido a Maciel, quien sonrió durante varios tramos de la declaración de Caillava.
Para la ex funcionaria “hubo una desviación de la investigación” y cargó contra los fiscales provinciales. “La Justicia Federal ya recibe la información dañada” y recomendó “seguir buscando para que la verdad salga a la luz”.
Detalles sobre los celulares de Maciel, Caillava y Benítez
La jornada se completó con el testimonio de tres oficiales de la Policía Federal que participaron de la investigación en Corrientes.
Uno de ellos, Pablo Culshaw, de la Superintendencia de Investigaciones de la Policía Federal detalló la información que se extrajo de los celulares de los imputados. Sobre el aparato que pertenecía al ex capitán de navío, sostuvo que se halló un chat consigo mismo donde se enviaba información del caso Loan y tenía guardado un audio con su voz relatando el hecho. Y que solía enviarlo cuando alguien le preguntaba sobre el caso.
Culshaw sostuvo que fueron muy llamativos los mensajes que le envió al comisario Maciel. Le planteaba su temor de que le pasaran “prendas del niñito desaparecido, en la camioneta, el auto o el fondo de la casa” y que en otro audio le pedía custodia para un rancho que tenía en el campo “porque podrían pasar prenda del chiquito ahí”.
En otro audio enviado a uno de sus contactos cuatro días después de la desaparición de Loan, el ex marino le dijo que “si no aparece el cadáver, o el niño vivo, Dios quiera, vamos a estar complicados. Estamos hasta las manos”, admitió Pérez.
Y que, en un contacto con su hija, cuando ésta le preguntaba por el caso, el capitán de navío cambiaba de tema. También le llamó la atención que el hombre solía hacer búsquedas en un sitio donde se publicaba sobre crímenes, accidentes, autopsias.
Sobre el teléfono de Caillava, se pudieron establecer los movimientos y que tuvo una búsqueda en Youtube relacionada con el plantado de pruebas en el caso Nahir Galarza.
Sobre el teléfono del comisario Maciel, el oficial contó que halló una fotografía en la que el jefe de la comisaría aparece junto a Amado Méndez y el botín de Loan. “Un comisario general cuyo apellido no recuerda le dice que para él ese calzado había sido plantado”.
El oficial sostuvo que se constataron dos situaciones extrañas. Por un lado, hubo una captura de pantalla del celular de Bernardino Benítez cuando ya estaba secuestrado el aparato. Y que el teléfono de Pérez se encendió y generó reportes el 24 de junio en la Dirección de Delitos Complejos de la Policía de Corrientes. En ese sentido dijo que pudo haber sido manipulado o se encendió sin tomar las precauciones necesarias.
Este miércoles el Tribunal integrado por Fermín Ceroleni, Eduardo Belforte y Simón Pedro Bracco, hizo lugar al pedido de Ramón Dupuy para declarar vía Zoom debido a los problemas de salud que padece. La declaración está prevista para la próxima semana.








