Se intuía desde antes. Con cada camiseta amarilla que se colaba entre las verdes que calentaban el ambiente mundialista en la Ciudad de México en los días previos a la inauguración en el Estadio Azteca. Pero el idilio comenzó oficialmente con el primer gol del Mundial. Un colombiano de nacimiento, Julián Quiñones, marcó para México y encaminó la perfecta fase de grupos de los anfitriones, que lograron nueve puntos por primera vez en su historia.








