Isaac del Toro hace la reverencia y se presenta ante el mundo, ante su país, ante los urgentes deseos de encontrar otro ídolo deportivo en México. Ha entrado por lo alto a los Campos Elíseos tras tocar, insistentemente, la puerta del éxito. Pedaleó su primer Tour de Francia y ha terminado tercero en la clasificación general en una de las carreras emblemáticas del deporte. Se quedó con el prestigioso maillot blanco que condecora al mejor juvenil. Solo tiene 22 años, ya ha tachado de su lista otro hito que ha querido alcanzar como profesional. El camino es aún largo, pero prodigioso.








