Este mes, líderes progresistas de nuestro hemisferio se reunieron en Uruguay para el Congreso Panamericano con el fin de dialogar sobre el fortalecimiento de la solidaridad entre nuestros pueblos y entre nuestras naciones. Dado el nivel actual de tensión e inestabilidad internacional, esta reunión no podría ser más oportuna.
Seamos claros. Nunca en la historia moderna tan pocas personas habían acumulado tanta riqueza y tanto poder. Y nunca habíamos visto tanta codicia, tanta irresponsabilidad y tanta arrogancia por parte de una clase en poder.
Aunque no pude asistir a este evento en persona, quiero compartir el mensaje que transmití a los miembros del Congreso Panamericano con personas que viven en toda América.
Lo que está ocurriendo hoy en mi país se refleja en países de todo el mundo, tanto en los llamados países “desarrollados” como en los ”en desarrollo”, y es que los muy ricos se están haciendo mucho más ricos mientras que los trabajadores y las personas de bajos recursos luchan simplemente por sobrevivir.
Muchos de ustedes quizás no lo sepan, pero aquí en los Estados Unidos de América, la nación más rica del mundo, el 60% de nuestra población vive al día, luchando para pagar la comida, la vivienda, la atención médica, la educación superior y una jubilación digna. Mientras tantas personas sufren, un solo hombre —el señor Elon Musk— posee más riqueza que la mitad inferior de los hogares estadounidenses.
A pesar de un enorme aumento en la productividad laboral en Estados Unidos en los últimos 50 años, los salarios semanales se han mantenido estancados. Mientras tanto, hemos presenciado una transferencia masiva de riqueza de los más pobres a los más ricos: casi 80 billones de dólares se han redistribuido del 90% más pobre al 1% más rico.
Esto es lo que está sucediendo no solo en Estados Unidos, sino en todos países del mundo.
Esa concentración global de riqueza sirve de escenario a lo que está ocurriendo en este momento en nuestro hemisferio, y que consiste en la continuación de un proyecto muy antiguo con un nombre muy reciente. En diciembre pasado, la administración del presidente Trump presentó lo que denominó el corolario Trump a la Doctrina Monroe, afirmando el derecho de Estados Unidos a dominar todo este hemisferio por la fuerza si fuera necesario.
En los meses transcurridos desde entonces, hemos visto a las fuerzas estadounidenses invadir a Venezuela y capturar a su expresidente. Hemos visto un bloqueo a Cuba que agrava la crisis humanitaria. Decenas de ataques letales han matado a cientos de personas inocentes sin el debido proceso ni rendición de cuentas.
Pero no se trata solo de la fuerza militar. En un país tras otro, desde Argentina a Colombia, de Honduras a Perú y ahora en Brasil, la administración de Trump — de una manera escandalosa e inaceptable — ha apoyado a candidatos reaccionarios al influir decisivamente en las elecciones latinoamericanas.
Quizás sea de tiempos más sencillos, pero yo creo que el pueblo de una nación independiente y libre tiene derecho a decidir quiénes son sus líderes y a que su decisión no esté influenciada por la nación más poderosa del mundo.
Amigos míos, la forma en que debemos avanzar es la misma en que siempre ha avanzado los progresistas de este hemisferio siempre han avanzado, y es a través de la solidaridad internacional: hablando con una sola voz por la justicia económica, por la democracia, por la sensatez ambiental, por el fin de todas las formas de intolerancia y por la soberanía de cada nación.
Todos sabemos que las fuerzas a las que nos enfrentamos están bien financiadas y organizadas. Cuentan con recursos ilimitados para lograr su objetivo de concentrar cada vez más riqueza en manos de unos pocos y aumentar el poder de los oligarcas.
Pero nosotros tenemos algo que ellos no tienen: una visión moral que resuena en las familias trabajadoras de todo nuestro hemisferio; una visión que habla de un mundo nuevo en el que todas las personas puedan disfrutar de un nivel de vida digno y donde nuestros hijos puedan prosperar en un entorno saludable.
Hermanos y hermanas: avancemos juntos en la lucha contra la oligarquía, contra el autoritarismo y contra un nivel de avaricia sin precedentes.
Espero estar a su lado en esta lucha.








