Antes de que llegaran los cuerpos oficiales de rescate, un centenar de personas rescataron a cuatro personas con vida en el edificio de Cantabria, al sur de Cali. Una de las manos voluntarias fue la de Mayerli Arrigui, de 30 años, que llegó desde el primer día de la emergencia caminando, sin uniforme ni protección, y que no paró desde las ocho de la mañana hasta que don Santiago, el hombre que manejaba la maquinaria pesada en ese punto, seis días después, le dijo que ya había cumplido. Su liderazgo terminó marcado sobre el casco blanco que le regalaron y que conserva: alguien, antes de dárselo y en medio del caos, escribió ahí la palabra “líder”.










