Los cinco años sin títulos pesan. En Atlético de Madrid, en su gente y también en Diego Pablo Simeone, el entrenador que transformó para siempre la historia del club. “Necesitamos ganar, no darles mensajes a los aficionados”, soltó el Cholo tras la final perdida ante la Real Sociedad por la Copa del Rey. Lejos en la liga local (cuarto, a 25 puntos del Barcelona) y eliminado en semifinales de la Supercopa de España frente a Real Madrid, el equipo rojiblanco se quedó sin margen: la Champions League asoma como la última bala. Y para llegar a la final del 30 de mayo en el Puskás Arena de Budapest, deberá superar a Arsenal en Londres tras el 1-1 de la ida.
Ahora bien, ¿con qué puede ilusionarse? Con algo que, durante años, parecía ajeno a su ADN: el ataque.
Simeone ya no es el mismo. O, al menos, no del todo. En las últimas temporadas, su equipo dejó de ser exclusivamente un bloque defensivo para animarse a algo más ambicioso. Sin abandonar el orden, Atlético empezó a mirar más el arco rival. Y los números lo respaldan: esta es su temporada más goleadora. Aunque también la más vulnerable.
El actual parece el mix perfecto de Simeone, la síntesis exacta a la que le costó llegar. Sus primeros años en Argentina (Racing, Estudiantes, River y San Lorenzo) se desarrollaron con equipos que atacaban de manera caótica y desmedida. Su paso por Italia como entrenador de Catania (2010) le provocó un cambio de mentalidad: entendió el arte de defender y se enamoró. Se abrazó al catenaccio y obtuvo notables resultados en sus primeros años en Atlético de Madrid.
Pero el fútbol evolucionó y hoy premia más a los que atacan que a los que defienden. Que el Cholo haya conseguido apenas uno de los últimos 26 campeonatos que disputó parece más una consecuencia que una casualidad. Por eso, desde hace algunos años atraviesa una nueva metamorfosis, con una idea de juego más ambiciosa.
Tal vez por eso Atlético suele iniciar con cuatro atacantes, más allá de que Giuliano Simeone -por la banda derecha- y Ademola Lookman -por la izquierda- deben retroceder hasta quedar por detrás de la línea de la pelota. Así, el equipo oscila entre el 4-4-2 y el 4-2-4, siempre con Julián Alvarez y Antoine Griezmann (o Alexander Sorloth) como puntas de lanza.
Las estadísticas siempre dicen algo. No es casualidad que la actual sea la temporada más goleadora y, al mismo tiempo, la que más tantos recibió en las 15 que lleva Simeone al mando de la institución. Más aún: por primera vez, el equipo alcanza una media de dos goles por partido gracias a los 112 festejos en 56 encuentros.
Las mejores temporadas en ese apartado habían sido la 2024/2025 y la 2023/2024, en las que logró un promedio de 1,98 goles por partido (115 en 58 encuentros y 107 en 54, respectivamente).
¿El peor registro? Se produjo en la temporada 2019/2020, con una media de 1,38 goles, producto de 69 tantos en 50 partidos.
Pero también se puede destacar otra marca que evidencia la postura más ofensiva de Atlético. En la actual temporada, en 18 partidos marcó tres o más goles; es decir, lo consiguió en el 32 por ciento de los encuentros disputados (56). Ese número también es el más alto en toda la era Simeone.
Los duelos con más festejos fueron el 4-0 ante Barcelona y el 5-0 contra Betis por la Copa del Rey, el 4-1 frente a Brujas y el 5-2 ante Tottenham por la Champions League, y el 5-2 contra Real Madrid por la liga local.
La contracara de la vocación ofensiva son los gritos en contra. Y la actual temporada es la de peor registro para los Colchoneros, con 77 tantos encajados. La marca anterior eran los 70 goles recibidos en 2023/2024.
La lupa también puede ponerse en la actual Champions League, competencia en la que Atlético es el tercer equipo con más goles (35 en 15 partidos), solo superado por París Saint Germain (43) y Bayern Múnich (42). Pero, al mismo tiempo, es el segundo equipo más goleado, con 27 tantos recibidos, solo por detrás del Qarabag de Azerbaiyán, que encajó 30 en 10 encuentros.
En la semifinal de ida contra Arsenal en el Metropolitano, los Colchoneros no jugaron bien, pero fueron los que más buscaron: remataron 18 veces al arco. El gol, de penal, lo marcó Julián Alvarez, que suma 10 tantos en 14 partidos.
Atlético de Madrid ya no es aquel equipo que ganaba desde el control absoluto. Ahora apuesta a un intercambio más abierto, más moderno, más riesgoso. La pregunta es si esa versión, la más goleadora y también la más frágil, le alcanzará para volver a tocar la gloria.








