El Tiny Desk de Los Tigres del Norte ha arrancado entre agradecimientos y lágrimas por parte del personal de NPR (la radio pública en Estados Unidos). “Nuestra comunidad está bajo ataque y no es la primera vez. Nos quitan nuestra humanidad. Desde que tenemos memoria, estos caballeros nos han devuelto esa humanidad. Así que es un gran honor tenerlos aquí”. Tras las palabras ha seguido una ronda de aplausos que no parecía terminar; cuando las palmadas decayeron un poco, la legendaria agrupación mexicana se ha arrancado con Somos más americanos, un tema publicado en 2001. “Quiero recordarle al gringo/yo no crucé la frontera/la frontera me cruzó/América nació libre/el hombre la dividió”.
La agrupación, que se ha presentado en el afianzado escenario dentro de las oficinas de la radio pública para celebrar el Mes de la Herencia Hispana en Estados Unidos, también ha interpretado Golpes en el corazón, una canción de 1995; Quiero volar contigo, de 1997, y Ni parientes somos, de 1987. Al terminar esta última, los integrantes se han tomado de las manos y las han alzado al cielo en señal de que el espectáculo había llegado a su fin. Pero los asistentes han pedido que canten otra.
Los hermanos Hernández se han mirado entre ellos. “¿Quieren otra?”, ha dicho Jorge, acordionista, vocalista y líder de la banda. “¿Cuál prefieren: Tres veces mojado o La puerta negra?”, ha soltado Hernán, bajo-sexto y también vocalista. El público ha pedido al unísono La puerta negra.
A lo largo de los casi 20 minutos de canciones, las cámaras del show se han volcado hacia los asistentes. Hombres, mujeres y niños de todas las edades que han cantado junto a los músicos las historias que trascienden fronteras y naciones. Los Tigres del Norte son símbolo de resistencia y representación social para los latinos en Estados Unidos, y uno de los conjuntos musicales del regional mexicano con más trascendencia e impacto en la cultura musical a escala global.
Han sido multipremiados con Grammy y Latin Grammy; tuvieron una reciente aparición en un capítulo de Los Simpsons —una serie tan legendaria como ellos—, siendo la primera banda mexicana en hacerlo; popularizaron el género norteño en todo el mundo; dieron un concierto en el videojuego Fortnite; pertenecen al Salón de la Fama de la Música Latina; tocaron en el Madison Square Garden con todas las entradas agotadas. La lista puede seguir.
Originarios de Mocorito, Sinaloa, han narrado periplos de migrantes, le han cantado a los corazones enamorados y a los rotos, han criticado la estructura social y la desigualdad que vive la gente, han hecho corridos sobre narcotraficantes. Son historias que trascienden los límites del territorio. “La base es el fanático mexicano, pero hay dominicano, puertorriqueño, de El Salvador, de Guatemala, de Nicaragua, de Honduras”, dijo a este periódico Hernán Hernández, bajo-sexto y vocalista del grupo, en 2025, cuando se preparaban para su presentación en el emblemático estadio en Nueva York.
En años recientes, el corrido ha entrado en crisis. Algunos Estados en México han prohibido a las agrupaciones que los canten. El corrido tumbado, una rama que se desprende del género a través de exponentes como Natanael Cano, Peso Pluma y Luis R. Conriquez, por mencionar algunos, hizo que las historias de pistoleros que se enfrentan con la ley se volvieran a poner de moda y, dado el índice altísimo de violencia que se vive en el país, las autoridades decidieron vetar las canciones de escenarios y bares.
“La población que va a un concierto es mínima. El problema son los hechos, lo que sucede en la vida real. La gente aplaude y se divierte con las historias de corridos”, dijo Jorge Hernández, líder de la banda, a mediados del año pasado.
La violencia contra los latinos en Estados Unidos también ha incrementado desde la llegada de Donald Trump a su segundo mandato. Arrestos y deportaciones arbitrarias, cárceles que violan los derechos humanos, más de 8.500 menores aprehendidos por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés). El breve paso de Los Tigres del Norte en el Tiny Desk es un pequeño suspiro entre los tiempos de caos.
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