Nueve meses después del asesinato de Carlos Manzo, los teléfonos que llevaba consigo antes de morir vuelven a ser objeto de investigación. La Fiscalía General del Estado de Michoacán ha requerido por tercera ocasión a Grecia Quiroz, viuda del exalcalde de Uruapan y actual presidenta municipal, que entregue los dispositivos para someterlos a peritajes e incorporar sus resultados al expediente que hace unas semanas parecía cerrado con la detención de Ramón Ángel Álvarez Ayala, alias el R1, integrante de un brazo armado del Cartel Jalisco Nueva Generación, señalado como el autor intelectual del homicidio.
El nuevo requerimiento se ha sumado a una serie de acontecimientos que han puesto a Quiroz en el foco público y han revivido el asesinato de su esposo. Nueve meses después del magnicidio ocurrido en plena plaza del pueblo durante las festividades por el Día de Muertos el 1 de noviembre, en los últimos días la Fiscalía ha reactivado una línea de investigación sobre los posibles vínculos entre la viuda de Manzo y Samuel García Rivero, el exfuncionario municipal procesado por su presunta participación en la ejecución y señalado por las autoridades de proporcionar información sobre los movimientos de Manzo al Cartel Jalisco Nueva Generación.
La solicitud para que entregue los equipos celulares no implica una imputación contra la alcaldesa. El requerimiento, refiere la Fiscalía, forma parte de las diligencias ministeriales y periciales destinadas a reconstruir el crimen. Además de la petición, la dependencia informó a Quiroz, en su condición de víctima indirecta, sobre los avances de la investigación y las líneas que permanecen abiertas, se lee en el comunicado de la Fiscalía.
Quiroz ya había rechazado, en dos ocasiones anteriores, la entrega de los aparatos. Su reticencia, ha dicho, es consecuencia de la desconfianza que tiene de la Fiscalía local. Este tercer intento coloca nuevamente los dispositivos móviles en una disputa judicial y política. Mientras, un puñado de incógnitas sobre el contenido de los aparatos busca respuesta.
Las autoridades han detenido a un total de 31 personas presuntamente relacionadas con la planeación y ejecución del ataque. La detención del R1 fue la última y, según la Secretaría de Seguridad Ciudadana de Omar García Harfuch, con la detención del presunto autor intelectual, se cierra la última pinza de la cadena de mando que planeó el asesinato del alcalde.
Con todo, la captura del R1 no respondió todas las preguntas. Una ampliación de declaración de Yesenia Méndez Rodríguez, secretaria particular de Manzo, abrió una nueva línea de investigación. Méndez sostuvo que el exfuncionario llegó al Ayuntamiento por recomendación de Quiroz y que ambos mantenían una relación cercana. También aseguró que, después del asesinato, García volvió a trabajar con la alcaldesa.
Quiroz ha rechazado los señalamientos y ha cuestionado el momento en el que se presentan las denuncias. En vísperas del arranque del proceso electoral 2027, en el que se renovarán 17 gobiernos, incluido el de Michoacán. “¿Por qué después de nueve meses se le ocurrió o por qué se le despertó la imaginación?”, ha sido la respuesta de la viuda de Manzo a la declaración de su excolaboradora. La alcaldesa también ha sostenido que no teme que se investigue cualquier línea y ha insistido en que la Fiscalía General de la República atraiga el caso.
Juan Manzo, hermano del exalcalde y subsecretario de Gobernación de la Administración de Alfredo Ramírez Bedolla, gobernador del Estado, ha pedido este jueves a Ernestina Godoy, titular de la Fiscalía, atraer la investigación e incluir en ella a personas del entorno cercano de su hermano, entre ellas a Quiroz. El familiar de Manzo ha argumentado que existen elementos para la atracción del caso, entre ellos, posibles irregularidades en la escena del crimen.
Las nuevas pesquisas han surgido en la antesala del inicio del proceso electoral que empieza a correr a partir del 10 de septiembre. Quiroz ha emergido como una de las figuras políticas con mayor proyección para pelear la gubernatura de Michoacán el próximo año de la mano del Movimiento del Sombrero, que crece al amparo del asesinato de su fundador.








