Se dice que en el fútbol (y muchas veces en el deporte en general) no hay fórmulas. Que si todos hicieran lo mismo porque funciona, sería aburrido. Pero el caso de Lionel Andrés Messi es de estudio. Nadie, en los estándares habituales de rendimiento, puede haber imaginado un despliegue como el que se está viendo del rosarino en el Mundial 2026. El cumpleaños número 39 que la Pulga celebra este miércoles, otra vez en una competencia importante con la Selección Argentina, tiene el mejor regalo: para alguien que ama la pelota, jugar es lo máximo. ¿Pero cuáles son los secretos de la vigencia del mejor de la historia?
Porque la lógica haría caer en sus cuidados, en el trabajo invisible para cuidar un físico que se ha mantenido impecable en más de 20 años de carrera, salvo matices lógicos del trajín de los calendarios súper cargados de las ligas europeas y las selecciones. En esos meses de doble entrenamiento junto a Rodrigo De Paul, su mejor amigo en la Albiceleste, con quien alternaba la preparación especial en el Inter Miami. Sin embargo, la clave para entender a Messi no está en sus piernas, está en su cabeza.
Lo explicó a la perfección en las últimas horas el entrenador alemán Jürgen Klopp, que como analista de una cadena televisiva lo saludó en pleno campo de juego después de su brillante actuación contra Austria, con doblete incluido, que lo dejó en solitario como el máximo goleador de la historia de los Mundiales. En su cumpleaños, el mejor regalo lo puso él.
“Cuando rompes el récord de Miroslav Klose en una Copa del Mundo, no solo estás superando un número, estás superando años de historia, generaciones de delanteros. Y lo ha hecho de una manera que parece casi sin esfuerzo. Lo más aterrador es que él no fuerza nada. No parece desesperado por marcar. Solo espera, lee la situación y, cuando llega el momento, ya es demasiado tarde. Lo conocí después del partido y ni siquiera hay presión en él. Es casi como si para él, esto fuera normal. Y eso es lo más anormal de todo. A este nivel, marcar goles en Copas del Mundo se supone que es lo más difícil del fútbol. Pero él ha convertido lo más difícil en algo que repite bajo presión como si fuera rutina”, aseguró.
“Cuando la gente mire hacia atrás, dirá que esta noche vio el momento en que la historia del fútbol cambió silenciosamente de dueño“, completó, para elevar un paso más el debate que cada partido que pasa parece menos debate.
71 – Lionel Messi had 71 touches last night versus Austria and – two days shy of his 39th birthday – was the oldest forward on record since 1966 to have 50+ touches in a FIFA World Cup match.
Timeless. pic.twitter.com/SOcN00xsiD
— OptaJoe (@OptaJoe) June 23, 2026
La estadística dirá que necesitó 71 toques de pelota para ser el jugador más determinante del partido, el que más remató al arco (4) y convertirse en el delantero más veterano en superar 50 contactos con el balón en un Mundial desde la edición de Inglaterra 1966. Bucear los datos de un Mundial sobre analizado, además, permite confirmar la idea de que Messi “corre menos”.
Respecto de Qatar 2022, la “Pulga” tiene -0,82 kilómetros de distancia cada 90 minutos, -1,9km/h de velocidad de punta (la velocidad máxima alcanzada en línea recta) y -19,2 en cantidad de sprints totales.
Pero hacer un seguimiento en la cancha confirma que Messi “piensa igual”. Sus gestos, sus movimientos, su caminata -muchas veces tan criticada- encaja a la perfección con la definición que, hace bastante tiempo atrás, brindó Pep Guardiola, el DT que más lo conoció y más lo potenció entre 2008 y 2012.
“Está caminando, no está fuera del partido, está participando. Mueve la cabeza, derecha, izquierda, izquierda, derecha. Sabe exactamente lo que va a pasar. Después de cinco minutos, tiene el mapa, en los ojos y el cerebro. Sabe que si se mueve a un lugar, tendrá más espacio”, explicó.
“Holden es un muchacho que atraviesa los últimos años del secundario sin lograr adaptarse a ninguno de los ambientes que lo rodean. Nada parece encarjarle. Y describe una escena aparentemente sencilla: un enorme campo sembrado de centeno donde juegan cientos de niños, que termina abruptamente en un precipicio, que simboliza la vida adulta“, indica Mira.
Y enlazó: “Observando la relación de Messi con los chicos, no pude evitar pensar en ese paralelo. Hay una atracción mutua imposible de disimular. No parece marketing. Parece algo mucho más simple. Y mucho más raro. Parece genuino. Los chicos encuentran en Messi a uno de los pocos adultos que todavía conserva algo de ellos mismos. Y Messi parece encontrar en los chicos un refugio frente a un mundo cada vez más artificial. Se repite desde hace veinte años. Niños que lloran al verlo. Chicos que lo abrazan. Que corren hacia él rompiendo protocolos y dispositivos de seguridad. Y un Messi que nunca reacciona con incomodidad”, completó.
En días donde su apellido estuvo en boca de todos, y no de la manera que más le gusta que es por jugar a la pelota, la “Pulga” solo sonrió e hizo goles. Recibió del otro Lionel, Scaloni, un deseo fundamental, casi una lección de vida, si es que se permite.
“Imagino que el que todos queremos… que sea feliz, haceme caso”, respondió el DT de Pujato en rueda de prensa. Es que si Leo es feliz, seguirá haciendo feliz a toda la Argentina. Y, para eso, no hay fórmulas.








