los murmullos en River, la aparición de Riquelme y un duelo clave con Paredes en la Bombonera

los murmullos en River, la aparición de Riquelme y un duelo clave con Paredes en la Bombonera

Fueron tibios, aislados, casi solitarios. Pero estuvieron. Un par de murmullos bajaron desde las tribunas del Monumental cuando Thiago Almada metió un par de pases atrás contra Racing en el segundo tiempo. Al malestar lo evidenciaron, con timidez, apenas un puñado de hinchas, pero fueron suficiente para encender una alarma que hasta hace poco parecía impensada: el campeón del mundo en Qatar todavía no está rindiendo en River como se esperaba. Se trata, sin dudas, del jugador franquicia del club de Núñez, aunque su nivel está un par de escalones por debajo del de Ángel Correa, el mejor futbolista del semestre. Y en la Bombonera, el domingo, Almada tendrá una oportunidad de oro para empezar a ganarse de verdad el cariño de los hinchas. Justo en la semana en la que Juan Román Riquelme le agregó un condimento inesperado a la previa al hablar (¿chicana?, ¿provocación?) públicamente de la relación que los une.

Para Almada, lo de Riquelme fue un golpe inesperado e innecesario. “Yo hablo con él, lo conozco de chiquito, venía a comer a casa. Tengo fotos con él de chiquito; manda amigos a la cancha”, dijo el presidente de Boca, entre silencios que parecían buscar decir más que las palabras. “Tengo relación con él, pero nunca le dije que venga a jugar con nuestro club. Entonces deseo que esté bien, que disfrute. Lo quiero, lo quiero mucho”, amplió Román en el canal AZZ.

Las declaraciones del presidente xeneize no tardaron en viralizarse. Y, al mismo tiempo, el archivo se le vino encima a Thiago. “Elijo Boca, tengo familiares hinchas y mi ídolo siempre fue Riquelme”, había confesado Almada cuando jugaba en Atlanta United de la MLS. Tal vez por eso, el mediocampista ofensivo de 25 años sintió la necesidad de pronunciarse en sus redes sociales. “Todos Unidos”, publicó junto a dos corazones, uno rojo y uno blanco. Para ilustrar el mensaje eligió una foto de un festejo del equipo en el Monumental. Una manera sencilla de dejar en claro dónde está parado.

En el entorno de Almada no cayeron bien las palabras de Román. Y aseguran que sí hubo propuestas de Riquelme en otros tiempos y que Thiago fue seducido por el proyecto de River, que le pagó más de 20 millones de dólares a Atlético de Madrid. Además, le hizo un contrato opulento hasta diciembre de 2030: es el futbolista mejor pago del fútbol argentino.

No está jugando bien Almada, hay que decirlo. Es verdad que llegó de sus vacaciones tras el Mundial y Eduardo Coudet lo mandó a la cancha casi sin tener prácticas. Esa falta de pretemporada la está pagando con un estado atlético que todavía no es el ideal. Corre poco Almada y también abusa de los pases atrás porque aún no se siente con confianza. Por supuesto que regala destellos de su desbordante talento. Pero todavía no le alcanza para imponerse y convertirse en ese futbolista determinante que River imaginó cuando decidió ir a buscarlo. Un dato no parece menor: todavía no pudo ganarse ninguna ovación.

Almada lleva 12 partidos en River, con 3 goles y una asistencia. Con Coudet jugaba de volante por izquierda, tal como lo hacía en Europa y en la Scaloneta, pero Leonardo Ponzio lo utiliza de enganche en un 4-3-1-2. Y en la Bombonera, de seguir jugando ahí, tendrá un choque mano a mano con Leandro Paredes, capitán y emblema de Boca, además de su compañero en la Selección. Thiago deberá redoblar esfuerzos para tapar la salida del volante rival desde el inicio. La sensación es que quien se imponga de los dos en ese duelo tendrá más chances de quedarse con el Superclásico. La otra alternativa es que Ponzio se incline por un 4-4-2 para liberarlo a Thiago de las responsabilidades, más allá de que ahí debería estar atento a las subidas del lateral Leandro Lozano.

Ahí aparece el desafío para Almada. El partido que todos esperan puede ser también el partido que necesita. Porque no habrá mejor escenario que la Bombonera, ni rival más indicado que Boca, para que el campeón del mundo deje atrás los leves murmullos, responda sin una palabra a las declaraciones de Riquelme y empiece a hablar donde más importa: adentro de la cancha, con la pelota bien pegada a su botín derecho. River pagó una fortuna por su talento. Ahora necesita que Thiago Almada empiece a demostrar que valió la pena.