Los hijos del manicomio del horror en Brasil exigen justicia: “Fue toda una vida de castigo”

Los hijos del manicomio del horror en Brasil exigen justicia: “Fue toda una vida de castigo”



La infancia de Débora Soares, 41 años, fue atípica. Nació en el mayor manicomio de Brasil, donde su madre trabajaba de auxiliar de enfermería y su padre, de portero. Era un gran complejo hospitalario donde fue a la guardería y que frecuentó durante años. Cuando iba de visita con sus padres, veía a los internos, a veces charlaba con ellos, a algunos incluso los conocía por el nombre, pero también vislumbró algo del horror perpetrado en nombre de la medicina. “Vi algunas escenas… Pacientes desnudos, gritos, mal olor. Pero entonces no comprendía la dimensión de aquello porque me crié allí, ¿entiende?”, decía Débora este miércoles en su primera entrevista con un medio extranjero. Algunos de los empleados del hospital cuchicheaban a su espalda porque muchos conocían el gran secreto, que descubrió ya veinteañera.

Seguir leyendo

Débora Soares, junto al retrato, colgado en el Museo de la Locura, donde en 2007 vio por primera vez a su madre, Sueli Resende, fallecida un año antes.